De la “restricción externa” de Prebisch a la “trampa de liquidez” keynesiana

Heterodoxia y Keynesianismo, son dos conceptos frecuentemente citados para explicar el manejo de la economía de los últimos años. Conceptos que, mientras la restricción externa no operó, en gran medida gracias al bajo nivel del cual partía primero y a las condiciones extraordinariamente favorables que deparó el mundo para las economías emergentes más tarde.

Rentistas recargados

Cuando Keynes publicó en 1936 su Teoría General, las primeras reacciones vinieron del corazón de la academia dominante. Ese mismo año Jacob Viner, un economista de Chicago, dirigió una réplica hacia esas ideas desordenadas pero poderosas que venían a anunciar el fracaso del libre mercado y la eutanasia del rentista. Mediante una aproximación teórica, Viner aseguraba que los mercados estaban diseñados para distribuir los recursos de forma eficiente.

Plan económico

En el sistema económico que vivimos, no es la ausencia de una capacidad objetiva que deba resolverse con el incremento de la riqueza, sino que es la consecuencia de una matriz de profunda desigualdad en la distribución, de ahí que es clave que el Estado, como guarda de los derechos sociales e individuales, articule modos de intervención en el proceso de producción y distribución del ingreso nacional para asegurar el crecimiento económico, con mejoras en la asignación de recursos y de gastos, y que a la vez preserve el medio ambiente, lo que se denomina desarrollo sustentable.

Por qué importa el dinero

Nuestra conferencia Mission Oriented Finance Mission explora cómo orientar la financiación hacia lo que Hyman Minsky llamó “el desarrollo en capital de la economía”, definido en un sentido amplio, para incluir la inversión privada, la inversión en infraestructuras públicas y la inversión en desarrollo humano.

Pero para entender cómo, hay que entender qué es el dinero y por qué importa. Después de todo, las finanzas son el proceso por el que se pone el dinero en manos de quienes están dispuestos a gastarlo.

Cabeza fría, corazón caliente

Lejos están ya aquellos años dorados de los Estados de bienestar, una forma de capitalismo keynesiano, desenvuelta para superar la depresión europea de la segunda post guerra y contener el avance del comunismo, que se agotó a mediados de los años setenta. Hoy impera un modelo de acumulación que privilegia a la especulación financiera, generando un escenario planetario de gran inestabilidad. La Argentina fue entre 1976 y 2002 uno de los espacios nacionales en los que más hondo hizo pie ese modelo. Uno de sus correlatos más gravosos fue su gran deuda externa, multiplicada gracias al Blindaje y el Megacanje implementados entre 2000 y 2001, y a pesar de la solvencia recuperada durante la última década, aparece como una herida que todavía supura.

Planificación y divisas

Dejando de lado a quienes creen que todo se reduce a una cuestión de equilibrios presupuestarios, que son los mismos que anhelan que el sector público no intervenga en prácticamente nada, existe un consenso bastante extendido acerca de cuáles son los factores clave para sostener el crecimiento de la economía. La enumeración es breve. Partiendo del efecto principal, y estructural, de los procesos de crecimiento de largo plazo en la economía local, la escasez de divisas, se proponen todos aquellos factores que la contrarresten. La urgencia pasa hoy por recuperar el autoabastecimiento energético y una sustitución de importaciones más efectiva, comenzando por la principal rama de la industria. En segundo lugar, como el excedente de divisas no es sólo lo que se deja de importar sino el neto del comercio exterior, es igualmente importante aumentar exportaciones. Bajo esta idea-objetivo debería limitarse la falsa dicotomía campo-industria. En tercer lugar, las divisas no se van solamente por importaciones. Todos los pagos al exterior restan dólares y, con ello, crecimiento: este es, por ejemplo, el efecto real de un mal arreglo en materia de deuda externa, algo que los buitres internos nunca explicitan en su menú de predicción de desastres.

Las contradicciones del capitalismo

David Harvey es profesor de Antropología y Geografía en el Graduate Center de la City University of New York (CUNY). Lleva más de 40 años dando clase sobre El Capital de Marx y es autor de un “Companion” en dos volúmenes de la magna obra de Marx. Esa “lectura minuciosa” del El Capital se basa en una serie de 13 conferencias, cuyos videos ha hecho Harvey accesibles en la Red.

Su último libro es Seventeen Contradictions and the End of Capitalism. Comienza partiendo de la intuición de Marx—que la crisis periódica es endémica en las economías capitalistas—y continúa tratando de ofrecer un análisis de la actual coyuntura histórica. Hablamos con Harvey en Londres la semana pasada. La entrevista la realizó Jonathan Derbyshire para la revista inglesa Prospect.

Patrón de Reproducción del capital. La unidad económico/política del capital.

El análisis en las ciencias sociales sufre un infértil proceso de fragmentación, justificado por la idea de la especialización. El supuesto epistémico que justifica lo anterior es la idea que en tanto se alcancen las partes últimas (“átomos”: la parte sin partes), por agregación podremos explicar la vida societal. Con ello se asume la realidad social conformada por “cosas” y se difuminan las relaciones sociales que la articulan. Dividir y desgarrarr, inherentes a la fragmentación, trae consigo, a su vez, la pérdida de comprensión de la actividad unificante de la vida en sociedad, la que le otorga sentido a los múltiples procesos, los que se presentan así de manera dispersa y desconectados En nuestro tiempo dicha actividad unificante es la lógica del capital, la que como un tornado, atrapa, absorbe, hace girar y eleva por los aires todas las relaciones que encuentra a su paso, reorganizándolas.

Discusión: ante el peligro de un mal acuerdo del Mercosur y la Unión Europea

Las raudas negociaciones actuales entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) para alcanzar un acuerdo comercial y económico de amplia liberalización tienen características llamativas y no casualmente confusas. Los medios de prensa y voceros oficiosos hablan de demoras y dificultades, pero no informan en forma detallada sobre ellas ni sobre su significación.