Libor: qué pasó con la tasa más famosa

La “London Interbank Offered Rate”, la tasa a la cual los bancos se prestan entre sí, es la principal tasa de interés en el mercado mayorista de dinero para libras, dólares y euros. Indica a qué tasa están consiguiendo el dinero las entidades en el proceso de prestarse unas a otras para balancear diariamente sus libros.

La Libor sirve, además, como referencia para el precio de instrumentos como swaps y futuros. Según varias estimaciones, unos 350 billones en derivados y otros productos financieros están atados a ella. También hay tasas de créditos e hipotecas que dependen de la Libor.

La City busca salir del oprobio

Lady Hogg no necesita darse ínfulas. Hija de ministro, esposa de diputado, es el prototipo del establishment inglés seguro de sí, “nacido para gobernar”. Fue periodista, asesora del primer ministro John Major, presidenta del grupo inversor 3i y administradora de la BBC. La baronesa, de 66 años, necesitará de todo su temple para lograr la más peligrosa de las misiones: encontrar quien administre y elabore la famosa Libor (London Interbank Offered Rate), la tasa de interés interbancario, eje del escándalo del siglo.

Tropezar dos veces con la misma piedra

Aunque el negocio, como de costumbre, ha regresado al sector financiero, la devastación económica del mundo real causada por la crisis persiste, al igual que la fragilidad subyacente del sistema financiero. No hemos aprendido las lecciones de la crisis financiera mundial (CFG) y así se ha despilfarrado la oportunidad de llevar adelante una verdadera reestructuración del sistema financiero, que es necesaria para evitar otro crash.

Entre dos alternativas

Las crisis no tienen una causa dominante y única. “Innovación financiera”, “burbujas que crecieron y estallan”, “fraude financiero”, “crisis de las finanzas”, “falta de competitividad” o “especulación” son insuficientes. Aceptar alguna de ellas implica considerar a la crisis como un shock a un sistema estable y eso representa una trampa analítica. Como demostró Hyman Minsky, la inestabilidad financiera y las crisis son endémicas al sistema.

La cosa es más complicada

La inflación es un proceso más dinámico y complejo que la explicación que ofrece la teoría ortodoxa. Desde esa visión, los aumentos de precios responden a un exceso de demanda, una sobreexpansión del gasto público o una emisión monetaria descontrolada. La inflación estructural que usualmente aqueja a los países latinoamericanos no es ocasionada por políticas fiscales o monetarias laxas. Las causas de la inflación están ligadas a las transformaciones propias del proceso de desarrollo que generan desproporcionalidades, cuellos de botella y finalmente cambios en los precios relativos cuando la economía es sometida a shocks. La inflación, en sí misma, es un proceso dinámico complejo que involucra una pugna por la distribución del ingreso. Eventualmente da pie a la aparición de mecanismos defensivos. La institucionalización de conductas defensivas lleva a la existencia de inercia inflacionaria o aceleración de la misma.

Los mercados incapaces

La banca de desarrollo es un instrumento de un proyecto más amplio, que es construir el futuro. Contrariamente a lo que se cree, las instituciones nacionales dedicadas a promover el desarrollo son muy comunes. En el mundo existen 90 instituciones de desarrollo que responden a 61 países, entre bancos, agencias especializadas y entidades financieras. No hay dos instituciones iguales. Dependen del grado de participación del sector privado, la apertura comercial, destino de los préstamos, el papel del regulador local, grado de independencia y número de instrumentos que opera. El Banco Nacional de Desarrollo de Brasil (Bndes) es el principal proveedor de créditos a largo plazo, el 55 por ciento de los créditos está dirigido a actividades industriales y cumple un rol importante en la promoción de exportaciones de bienes de capital y servicios de ingeniería. Pero cada país tiene su historia, su estructura y sus objetivos. Al momento de crear una institución para el desarrollo, los países pueden inspirarse en otras experiencias, pero cada uno debe diseñar sus propias herramientas.

Obsesionarse con la inflación

La Gran Recesión que comenzó en 2007 tiene factores centrales y secundarios que también contribuyeron. Entre los elementos principales se destaca la regresión en la distribución del ingreso y la caída de los salarios reales y la liberalización e innovación financiera que dieron lugar a una fuerte especulación. Por su parte, los desbalances globales, la política monetaria y las agencias calificadoras de riesgo fueron factores que contribuyeron.

Intrínseco al sistema

La primera Gran Depresión del siglo XXI fue disparada por una crisis financiera en Estados Unidos, pero eso no fue la causa. Esta crisis es un evento absolutamente normal del sistema de acumulación capitalista donde largos períodos de bonanza dan lugar a profundas depresiones. Es una crisis intrínseca al sistema y la dinámica de la rentabilidad. Un buen resultado sería que la crisis dure sólo diez años, porque podría durar mucho más. El gasto público puede estimular una economía. Durante la Segunda Guerra Mundial, el déficit presupuestario de Estados Unidos promedió el 25 por ciento, hoy el déficit es menos del 11 por ciento. ¿Qué frena la creación de programas de empleo? La respuesta es que el estímulo a las empresas es la forma preferida para el capital. De hecho, como la creación directa de puestos de trabajo subordina la ganancia a fines sociales, es vista como una amenaza al orden capitalista. Además, interfiere con el plan neoliberal para reducir los costos laborales a nivel global que no sólo permite abaratar la producción, sino que también ayuda a controlar los salarios reales en los países centrales.