Hegemonía y contrahegemonía

Horacio Rovelli

 

Antonio Gramsci (1891-1937) pagó con once años de cárcel y salir de ella gravemente enfermo para morir días más tarde, haber enfrentado a las clases dominantes de Italia y haber querido hacer una sociedad mejor. En esos once años encarcelado trató de explicarse por qué la gente piensa como piensa, cómo era posible que no se comprendiera la raíz represiva y antiobrera del fascismo. Cómo podían apoyarlos aquellos que iban a ser marginados y hasta reprimidos por el gobierno de Mussolini.

Para ello analiza y escribe, en un lenguaje cerrado para evitar la lectura de los guardias, sus 32 Cuadernos de la cárcel, donde explica la hegemonía de los sectores dominantes, la conformación de un bloque hegemónico y la combinación en el sistema de dominación de la coerción y el consenso. En este último punto sostiene que gracias a los medios y técnicas de socialización (medios de difusión masiva), se genera una falsa conciencia social (ideología), cuyas creencias y representaciones legitiman las acciones hegemónicas sobre el resto de la sociedad, dando paso a un conductismo de las clases subordinadas para lograr una cohesión social que permita la aceptación de los valores e intereses de los sectores dominantes como naturales y lógicos.

En los Cuadernos Gramsci sostiene: “Las clases subalternas están dominadas por una ideología que les llega por múltiples conductos, obra de las clases dominantes, las necesidades efectivas, las reivindicaciones, en cierta medida espontáneas, de las clases dominadas, impulsan a estas clases a la acción, a luchas y movimientos, a un comportamiento más general que está en contradicción con la concepción del mundo en que han sido educadas”.

La sociedad humana que se presenta como una totalidad y como totalidad que penetra todos los niveles, es una vez más, el concepto de bloque histórico. La hegemonía tiende a construir un bloque histórico, o sea, a realizar una unidad de fuerzas sociales y políticas diferentes y tiende a mantenerlo unido a través de la concepción del mundo que los sectores hegemónicos han trazado y difundido.  Lo que se llama “opinión pública” está estrechamente vinculado con la hegemonía política, o sea que es el punto de contacto entre la “sociedad civil” y la “sociedad política”, entre el consenso y la fuerza.

Pero esa hegemonía y la constitución de un bloque hegemónico genera una contra hegemonía que debe involucrar todos los niveles de la sociedad, como diría en ese lenguaje encriptado por las circunstancias en que vivía Antonio Gramsci: “…la base económica, la superestructura política y la superestructura espiritual”.

¿Cuál es hoy el punto de vista fuerte del campo nacional y popular y cuál es la mayor debilidad del actual bloque hegemónico del país?  

Que el primero tiene objetivos que abarcan a toda la sociedad, que tiene demostraciones realizadas que es posible, los gobiernos de Yrigoyen, de Perón, de IIlia y del primer año de gestión de Alfonsín, cuando su ministro de economía era Bernardo Grinspun, defendieron el mercado interno y el trabajo nacional, constituyendo de hecho una sociedad entre los empresarios y los trabajadores donde ambos se beneficiaban con al aumento sostenido del poder adquisitivo del salario.  En 1974 la Argentina era el país más integrado del continente, donde mejor se distribuía el ingreso y donde menor era la dispersión entre los sectores más ricos y los más pobres.

En cambio el actual gobierno, como la dictadura militar, el plan austral, y el de la convertibilidad propician la renta financiera y la subordinación a la lógica de acumulación y ganancia de las grandes empresas, mayoritariamente extranjeras, como afirma Mario Rapoport: “grandes ganancias a sectores reducidos promoviendo otra gigantesca fuga de capitales, que servirá para evadir y proteger esas ganancias en los paraísos fiscales y posiblemente, para muchas multinacionales, compensar las pérdidas que la crisis les ha producido en otros lados”.

Para compensar un déficit fiscal nacional equivalente a 31.000 millones de dólares por año (que así cerraron el año 2016 y el mismo gobierno estima cerrar con esa cifra este año 2017), a lo que se suma un déficit comercial (las importaciones superan a las exportaciones de mercancías) que se estima para este año de no menos de 7.000 millones y se convertiría en un déficit de la Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos (donde se suman los servicios financieros –intereses de la deuda y giro de utilidades de las casas extranjeras a sus casas matrices  –  y reales – turismo, fletes, royalties, seguros, etc.-) de unos U 25.000 millones de dólares. Para compensar esos déficit, se endeudan alevosamente, de manera tal que en 19 meses la deuda externa pública nacional paso de 222.703 millones de dólares, que en gran parte era intra sector público (Títulos de deuda en mano del FGS de la ANSeS, de los bancos oficiales, de los Fondos Fiduciarios, etc.) al 31 de diciembre de 2015,  a 327.101,8 millones al 31 de julio de 2017, incrementándose en 104.398,8 millones y básicamente se trata de títulos de deuda colocada en el sector privado.

Es más, tanto la Administración Nacional como la de las provincias se endeudan en dólares para pagar gastos corrientes.  Esos dólares deben ser vendidos al BCRA quién a cambio de ellos emite pesos. Esos pesos al 18/08/2017 son esterilizado por “Lebac”- Letras del BCRA  (972.477 millones de pesos), cifra que supera la Base Monetaria  a esa fecha (900.246 millones de pesos) y devengan un intereses anual por el equivalente a unos 14.000 millones de dólares.

El mecanismo es se endeudan los Estados Nación y Provincias, traen dólares (sin saber cuál va a ser su valor cuando tengan que pagarse), esos dólares se los venden al BCRA, quién a cambio de ello les da dinero de curso legal al tipo de cambio oficial y con esos pesos cubren sus déficit que son en moneda nacional (Pagos pendientes a proveedores, contratistas, trabajadores, insumos, etc.).  Pero como el BCRA es banco de bancos, los grandes bancos privados y oficiales en nombre de sus clientes le compran esos dólares y el BCRA, sin ningún tipo de restricción  se los vende absorbiendo dinero (el asiento contable es Billetes y Monedas a Oro y Divisas que así se llaman las cuentas).

Recordemos que más del 75% de las operaciones cambiarias en nuestro país desde que está el gobierno de Macri (lo que se llama el MULC –Mercado Único y Libre de Cambio) lo realizan diez entidades: JP Morgan, HSBC, Galicia, Santander-Río, Francés-BBV, Macro, Supervielle, Patagonia, Banco Nación Argentina y Banco Provincia de Buenos Aires, a favor de sus clientes, obviamente los que más dólares compran son los más grandes (La cartera Vip de esos bancos).

De esa manera, contablemente la deuda tomada por la gestión de Macri en los primeros 19 meses se aplicó para los siguientes conceptos:

Lo que estamos diciendo que el gobierno se endeuda irresponsablemente y básicamente financia la fuga de capitales a favor de los grandes clientes de los grandes bancos (y de esos bancos). La lógica imperante en el modelo macrista es la búsqueda y apropiación inmediata de la ganancia a como dé lugar, cubriendo los déficit que ellos mismos generan con endeudamiento, aprovechando la alta liquidez internacional, que a su vez es el camino para que los sectores más favorecidos del modelo adquieran las divisas y fugarlas a posteriori.

Ahora bien, esa ganancia rápida y fuga implica que no van a realizar ninguna inversión importante en el país porque nada paga lo que ganan en la plaza financiera, y porque esa ganancia la transforman rápidamente en divisas y la fugan.

La pregunta que no puede responder el macrismo por más hegemonía coyuntural tenga, es: ¿Con déficit fiscal y comercial como van a pagar la deuda?  Bien la historia nos demuestra que los acreedores (y sus socios nativos) pretenden cobrarla en los activos más valiosos que tiene la Argentina, las acciones de importantes empresas privadas (Techint, Clarín, etc.) en el FGS de la ANSeS; lo que puedan vender de vaca muerta y otros yacimientos; de las reservas de agua; de litio; etc. etc.

Y tarde o temprano va a suceder porque la magnitud del déficit fiscal en una economía que no crece no se remedia con ningún tipo de ajuste y menos si quieres reducir los gravámenes a los empresarios.  Y en lo comercial al fijarse el dólar por la Cuenta Capital de la Balanza de Pagos (gracias al engendro del “carry trade”) provoca una fuerte distorsión de los precios relativos y por ende del costo fijado en divisas, por ejemplo en setiembre de 2017 el precio de la carne en gancho de exportación es de  3,17 dólares el kilo, cuando en el mercado interno un kilo de asado se llega a pagar el equivalente a 8 dólares, el modelo es tan perverso que ni siquiera se va a poder exportar carne.

Triste, solitario y final

Podrán tener los grandes medios a su favor y galopan ante una amplia base social que es indiferente y egoísta con el destino del país y de su gente, con una sociedad fuertemente atrasada que no logra comprender la situación a la que nos llevan, pero ante las menores ventas y los mayores costos de los pequeños y medianos productores y comerciantes del campo y de la ciudad, ante la suspensiones y riesgos factibles de perder el trabajo (y ya hay quienes lo perdieron y saben que en su localidad no lo van a conseguir fácilmente, sino miremos Zárate hoy), el conflicto ira in crescendo, para lo cual no tienen solución, solo el engaño o la represión.

Ellos también lo saben, pero tratan de que este momento, después de 12 años de kirchnerismo, les dure lo que más puedan, pero es insostenible en el tiempo, les permite acumular riqueza y gozar el anonimato y de un Estado que los ampara, pero en democracia, ese Estado y la situación puede y van a cambiar cuando los hechos no puedan refutarse con el marketing o la estrategia de Durán Barba.

 

 

SOCOMPA - 6 de septiembre de 2017