La bancarrota de la capital de los fierros y el rock en EE. UU.

DETROIT CON BANDERA DE REMATE. A pesar de que una jueza de Michigan rechazó el pedido de quiebra de la emblemática ciudad -cuna de la industria automotríz-, ésta parece inevitable.

La declaración de bancarrota de la ciudad de Detroit, la más importante del Estado de Michigan, no sorprendió a casi nadie porque su debacle prenunciaba ese final. Con una deuda de 18.500 millones de dólares que reclaman unos 100 mil acreedores y casi sin recursos fiscales a los que echar mano, tras una década de endeudamiento creciente, el símbolo del desarrollo industrial de Estados Unidos se ha convertido en una metrópolis sin alma ni dinero.

La bancarrota de Detroit y el futuro de EE UU: robots, raza, globalización y el 1%

La gran pregunta es si la quiebra de Detroit y su probable declive es una casualidad o si nos dice algo acerca de la distopía en la que Estados Unidos se está convirtiendo. Me parece que los problemas de la ciudad son las dificultades del país en su conjunto, especialmente las cuestiones de la desindustrialización, robotización, el desempleo estructural, el aumento de las comunidades cerradas y exclusivas de los ricos (el 1%), y la división racial. El alcalde ha pedido a las familias que viven al oeste, la parte mas despoblada de la ciudad de venir hacia el centro, para que puedan ser atendidos. Me pareció post-apocalíptico. A veces, los barrios abandonados accidentalmente se incendian, y 30 edificios son convertidos en humo.

La paranoia de los riquísimos y poderosísimos. El dilema de Washington ante la “pérdida” del planeta

¿Tiene actualmente Estados Unidos el mismo control que tenía en otras épocas sobre los recursos energéticos del Oriente Medio?

Los países productores de energía más importantes del mundo siguen estando aún bajo el control de las dictaduras que Occidente apoya. Eso hace que los progresos conseguidos por la Primavera Árabe sean en realidad limitados, aunque no insignificantes.

Por qué Estados Unidos lleva a juicio a Standard and Poor’s

El gobierno de Estados Unidos confirmó el martes que demandará a la agencia de medición de riesgo Standard and Poor’s (S&P) por la manera como calificó bonos hipotecarios antes de que estallara la crisis financiera en 2008.

"Su presunta conducta es indignante y está en el centro de la crisis financiera (de 2008)", dijo el fiscal general de E.U.A., Eric Holder, en una rueda de prensa.

El gobierno cree que hubo un fraude de más de US$5.000 millones.

EE UU: Un acuerdo fiscal que va a encantar a los super-ricos

¿En qué medida afectan a los americanos más ricos las subidas de impuestos recientemente aplicadas? Apenas nada.

Casi todo el debate que ha convulsionado el Capitolio durante el mes de diciembre tenía que ver con el restablecimiento de la tasa impositiva marginal a los ingresos por trabajo, es decir, sobre sueldos y salarios. Pero, ya lo dijo Scott Fitzgerald, los ricos son distintos de ti y de mí, y una de las formas primordiales en que son distintos es que su renta no proviene de sueldos y salarios.

La deuda estudiantil es la nueva bomba de tiempo del sistema financiero

Una de las consecuencias de la financiarización de la economía desplegada desde los años 80 es el fuerte incremento de la deuda privada y sus silenciosos costos derivados de ese abusivo concepto que es la magia del interés compuesto, tema al cual dedicamos un largo post. El crecimiento exponencial de la deuda por la vía de los intereses ha llevado al mundo al actual colapso en cámara lenta que se sufre en todos los rincones del planeta. La deuda en mora de los créditos estudiantiles en EEUU llega a los 110 mil millones de dólares.

Gane quien gane

Sea Mitt Romney o sea Barack Obama, el tercero y último debate entre ambos candidatos a la presidencia de EE.UU. sobre política exterior ha mostrado que poca o ninguna diferencia hay entre los dos en esta materia: Washington continuará con su política de guerra destinada a dominar el mundo entero y con las políticas internas necesarias para ello.

El encuentro tuvo ciertos matices antibélicos: el presidente señaló que es hora de ocuparse de EE.UU. y no de otras naciones, el candidato republicano empleó la palabra paz o pacífico diez o doce veces, pero del dicho al lecho hay mucho trecho, como le oyeron decir a Casanova. Sucede que los dos leen las estadísticas que llegan a una clara conclusión: el pueblo estadounidense está cansado de las guerras que paga con la pérdida de seres queridos y además de su bolsillo.

¿Por qué debería la izquierda apoyar a Obama?

Mientras hojeaba el número de la revista The Nation en el que hacía público su apoyo a la campaña presidencial de Obama, busqué en vano por una referencia al viejo punto de vista de que ambos partidos son “las dos caras de la misma moneda”. Aunque a muchos fans de Obama les encanta citar el espíritu del movimiento Occupy, no quieren saber nada del porqué del escepticismo sobre la política electoral que muchos de los indignados americanos comparten. Ni tampoco había el menor rastro de posiciones tan venerables como las que piden votar Verde, votar Trabajadores Socialistas o no votar en absoluto.

No estoy seguro de apoyar ninguna de esas posiciones. Pero me gustaría que, por una vez, un aval desde la izquierda a un candidato demócrata a la presidencia viniese acompañado por una reflexión sobre algunas cuestiones estructurales graves que están en juego.

¿Crisis del sistema financiero o reconfiguración mundial del capital?

El objetivo de este trabajo es analizar el impacto de la crisis global en EEUU e intentar desentrañar las causas fundamentales de la crisis en este ámbito nacional, sin detenerse en los análisis unilaterales acerca del sistema financiero. De esta forma, se busca romper con la escisión entre sistema financiero y real, para analizarlo en su conjunto. Indagando sobre las determinaciones del dólar como dinero mundial y sus repercusiones en la estructura productiva de EEUU, con el propósito de desarrollar la hipótesis de que la crisis global está fundada en una relocalización general del capital.

La última crisis global que estalló a mitad del 2008 en EEUU tomo por sorpresa a la teoría económica mainstream, revelando su incapacidad a la hora de explicar y predecir la crisis. Al mismo tiempo se evidenciaron contradicciones dentro de la teoría predominante frente a las primeras medidas tomadas por los países más damnificados para frenar de forma inmediata la crisis. A pesar de estas contradicciones y deslegitimaciones dentro de la teoría predominante, los análisis más aceptados sobre la última crisis, que consideran a esta como una crisis financiera, provienen de esta teoría. Abundan explicaciones que hacen responsable de la crisis a la expansión desmesurada del crédito, a la imprudente calificación de riesgo a créditos otorgados y a la falta de regulación financiera y contracíclica.

Las agencias, los nuevos jueces globales

El hombre que tiene en sus manos el destino del crédito de Estados Unidos, y por ende el de la economía mundial, usa corbata con nudos pequeños, luce un espeso bigote y fuma una buena cantidad de cigarrillos por día. Más allá de eso, su vida es un misterio, al igual que su trabajo.

Puede que uno nunca haya oído hablar de David Beers, pero todos los ministros de Finanzas lo conocen. Con gran experiencia en Wall Street, es el máximo responsable de determinar las calificaciones de deuda de los países dentro de Standard & Poors.

Detrás de muchos de los últimos movimientos de los mercados de deuda soberana estuvieron los reportes de algunas de las agencias calificadoras. S&P es la mayor y la más influyente, seguida por Moody's y Fitch.