Engels en el Campo de Marte

Se han cumplido dos siglos del nacimiento de Friedrich Engels. Numerosas semblanzas y análisis recientes de la obra del compañero político-intelectual de Karl Marx resaltaron sus aportes al materialismo histórico y varias advirtieron la actualidad de sus ideas sobre temas como el género y la naturaleza. Pero Engels fue, además, un agudo pensador sobre la guerra. Su estudio sistemático de diversos episodios bélicos, así como la reflexión socialista sobre la violencia, tienen algo que decirnos hoy.

“El peligro en tiempos de crisis es buscar un salvador que nos devuelva la identidad y nos defienda con muros”

 

El viernes, a la misma hora que Donald Trump juraba su cargo en Washington, el papa Francisco concedía en el Vaticano una larga entrevista a EL PAÍS en la que pedía prudencia ante las alarmas desatadas por el nuevo presidente de Estados Unidos —“hay que ver qué hace, no podemos ser profetas de calamidades”—, aunque advertía de que, “en momentos de crisis, no funciona el discernimiento” y los pueblos buscan “salvadores” que les devuelvan la identidad “con muros y alambres”.

La guerra y la paz en el siglo XXI

 

Al empezar un análisis que en algo sea útil a la investigación para la paz es menester aclarar cómo es la guerra hoy y en qué se distingue de las del pasado inmediato. La lucha internacional por la Paz que prevaleció en la Post-guerra puso especial énfasis en los peligros de la guerra nuclear y de la guerra convencional entre las grandes potencias.

Agresiones a la naturaleza

Shiva recibió en 1993 el premio Nobel Alternativo de la Paz, y Zapatero la tuvo como asesora en un grupo de pensadores durante su mandato. Es una mujer fogosa, combativa y vehemente que crece ante los poderes de los bancos y corporaciones como Monsanto. Doctora en Ciencias Físicas, es una de las ecologistas, feministas y filósofas de la ciencia más prestigiosas a escala internacional, beligerante contra el neoliberalismo y defensora de los derechos de los pueblos.

Los modernos jinetes del Apocalipsis

Se supone que el Apocalipsis fue escrito a comienzos de la segunda centuria después de Cristo, cuando el territorio de lo que hoy se llama Medio Oriente vivía persecuciones, angustias, destrucción y muerte por parte de los poderosos. En ese sentido, una visión moderna del asunto nos llevaría a pensar que veinte siglos después y en ese mismo territorio nuevamente han manifestado su presencia los cuatro jinetes: la “victoria” de la política de Estados Unidos en la región, está significando similares situaciones de guerra, hambre y muerte que traen los nuevos equinos que han llegado cabalgando bajo la fusta y el látigo de la potencia norteamericana: Israel, Turquía y Arabia Saudita.

¿Qué clase de guerra es ésta?

Reflexión. En este vibrante llamado, el filósofo Etienne Balibar, especialista en racismo, caracteriza el conflicto como nómade, polimorfo y asimétrico, y exige reinstaurar la paz en la agenda política occidental.

Sí, estamos en guerra. O mejor, de ahora en adelante, todos estamos en guerra. Asestamos y recibimos golpes. Estamos de duelo, sufriendo las consecuencias de estos acontecimientos terribles, en el triste conocimiento de que sucederán otros similares. Cada una de las personas asesinadas es irreemplazable.

El siglo del agua

Según advierten desde hace tiempo los analistas de política internacional, más que en el petróleo, los grandes conflictos del siglo XXI tendrán su origen en la posesión y administración de las reservas de agua dulce: un recurso natural precioso para la vida en el planeta. Y la Argentina, con sus vastos recursos hídricos, se encuentra precisamente en el ojo de la tormenta. Tanto los glaciares y cuencas de ríos patagónicos, el sistema de lagos, lagunas y esteros, así como las reservas subterráneas de acuíferos como el Puelche o el gigantesco Guaraní, configuran un claro objetivo en la estrategia de las corporaciones del agua y de las potencias necesitadas del vital elemento.

Así lo considera el sociólogo Atilio Boron, director del Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales (PLeD): «Los teóricos del Pentágono dicen que las grandes guerras del siglo XXI van a ser por el agua más que por el petróleo, porque el petróleo, tarde o temprano, se va a acabar, y la matriz energética de todas formas va a tener que cambiarse; el petróleo no es un bien infinito. La puja hoy es por el agua: lo dicen repetidos estudios de Defensa».

La fase demencial del totalitarismo neoliberal

No hay que ser un experto para ver que en los últimos meses, y de manera cada vez más acelerada, el imperialismo estadounidense y sus aliados de la OTAN están tratando de crear todas las condiciones para transformar las relaciones internacionales en un nuevo teatro de confrontaciones con vistas a mantener el ya cuestionado sistema internacional unipolar y la hegemonía neoliberal.

Hace apenas tres años, cuando alboreaba la multipolaridad con los esfuerzos de creación de UNASUR y de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), con Rusia tratando de consolidar una región euroasiática y los BRICS explorando una alternativa a la tiranía neoliberal, el imperialismo se lanzó a la creación de nuevos focos de tensión, interviniendo en Libia –que en ese entonces era un país clave de una necesaria integración africana-.