En el origen de “la indignación”

Así como en el origen del Mayo francés del ‘68 suelen entremezclarse las visiones de Arthur Rimbaud, los manifiestos del vasto y luminoso surrealismo o los textos del enorme teórico de la Escuela de Frankfurt Herbert Marcuse, en el novedoso Movimiento del 15M, “Por una democracia real ¡ya!”, este actual e imprevisto Mayo español de “la indignación” que estamos contemplando absortos asoman teorizaciones precedentes, ocultas o ignoradas, no por ello menos actuantes y acuciantes. En especial una, la de un verdadero grande del siglo XX que afortunadamente sigue viviendo, Stéphane Hessel. Su llamamiento Indignezvous! (¡Indignaos!) iba por el medio millón de ejemplares vendidos en Francia hacia las Navidades últimas y, difundido en la península a principios de este año, a poco de ser traducido al español, fue leído por multitud de jóvenes.

Pero ¿quién es el autor? Como suele ocurrir paradójicamente en estos casos, no se trata de un joven intelectual adelantado o enganchado a la revuelta, sino de un señor judío alemán que ha vivido y visto lo suyo, y que hoy, con sus apenas 93 años, parece saludable y piensa, para bien de todos, con originalidad y creatividad no exentas de bases reales, en nuestro riesgoso e improbable futuro.

Beneplácito por el Centenario del natalicio de Arturo Enrique Sampay

Honorable Cámara de Diputados de la Nación
PROYECTO DE DECLARACIÓN
Texto facilitado por los firmantes del proyecto. Debe tenerse en cuenta que solamente podrá ser tenido por auténtico el texto publicado en el respectivo Trámite Parlamentario, editado por la Imprenta del Congreso de la Nación.

La Cámara de Diputados de la Nación

DECLARA:
Su beneplácito por el Centenario del natalicio de Arturo Enrique Sampay, a celebrarse el día 28 de julio de 2011, destacado ciudadano, prestigioso académico y pionero del constitucionalismo social en Argentina.

Contradicción

Desde hace varios años se ha instalado la idea de que existe una deliberada política oficial para perjudicar el desarrollo de las empresas privadas. Análisis sobre la intervención nociva de ministros y secretarios en el funcionamiento de la economía se reiteran con fervor militante. Economistas del establishment insisten con apelaciones a la ausencia de un amigable clima de negocio. Dirigentes de cámaras empresarias advierten sobre lo que consideran inseguridad jurídica que aleja inversiones. Todas esas observaciones críticas describen un escenario negativo para el mundo empresario, que derivan en lamentos sobre la dificultad que enfrenta el sector privado para expandir sus potencialidades de crecimiento. En un momento se llegó a especular que esa reacción estaba motivada en resistencias políticas o prejuicios ideológicos. En otra instancia, en presiones sectoriales para obtener algún tipo de beneficio impositivo o facilidades de financiamiento.

Sobre Estados Unidos

Que uno de los países más poderosos del mundo celebre como una fiesta nacional el asesinato de un terrorista y la masacre de su guardia personal es un abominable testimonio de la degradación de los principios éticos que fueron el fundamento de su nacimiento y desarrollo.
En su euforia, los estadounidenses olvidan que Osama bin Laden fue formado como terrorista por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) para que combatiera de modo victorioso a los soviéticos que invadieron Afganistán (1978-1989).
Es verdad que con estos celebrados crímenes cierran la herida abierta por la brutal violación de su soberanía, al destruirse las Torres Gemelas. Pero ¿y qué decir de la soberanía de Pakistán, el fiel aliado, cuya soberanía fue violada por el operativo de exterminio?

¿En serio o en broma?
En una deplorable exhibición de espeso orgullo, propio de cowboy bravucón de películas de serie “B”, Barack Obama afirmó: “Cuando decimos que nunca olvidaremos, lo decimos en serio” (Eddie Murphy lo hubiese hecho mejor).
¿Debe interpretarse, entonces, que hablaba en broma cuando prometió al mundo que cerraría la inhumana prisión de Guantánamo al día siguiente de su juramento como presidente?
Sólo con incurable ingenuidad se podría aceptar que Bin Laden fue ultimado el 1º de mayo, exactamente ocho años después de que George W. Bush lanzara triunfalmente desde el portaaviones USS Abraham Lincoln el grito de “misión cumplida”.
La misión de buscar y destruir armas imaginarias no terminó, pese a lo cual los estadounidenses se retirarán del infierno iraquí a fines de este año, dejando una estela de, hasta ahora, 4.415 soldados muertos y 32 mil heridos, de los cuales miles regresan contaminados por las radiaciones de los explosivos de uranio empobrecido, que les dejarán crueles secuelas de discapacidades.
Por cierto, los civiles iraquíes desarmados muertos ascienden a 106 mil, una proporción razonable de 23 musulmanes muertos por cada occidental y cristiano armados.
Otra casualidad: el 1º de mayo de 1945 se anunció al mundo que Adolf Hitler se había suicidado el día antes... Los estadounidenses cuidan siempre hasta los menores detalles.
¿Cómo podría creerse que Bush y halcones asociados hablaban en serio cuando juraron ante el mundo que Irak poseía armas de destrucción masiva? ¿Hablaban en serio cuando Al Qaeda preparó en Afganistán los criminales atentados del 11-S, cuando es harto notorio que el adiestramiento de los terroristas se realizó en territorio de los Estados Unidos?
¿En 1964 hablaba en serio el general William Westmoreland cuando pidió, y obtuvo, un millón de soldados para poner de rodillas al Vietcong? El mismo pueblo que hoy festeja un crimen como sustituto de la justicia transmutó en ironía su lacerado orgullo cuando afirmó que “Westmoreland ganó tantas batallas que terminó perdiendo la Guerra de Vietnam”. Por hablar en serio.
¿Hablaba en serio el general David Petraeus cuando felicitó a sus soldados por lograr la pacificación de Irak? ¿O acaso olvidó que sus tropas no tuvieron nada que ver en la tregua entre chiítas y sunitas que detuvo la virtual guerra civil que desangraba al martirizado país: el clérigo chiíta Muqtada al Sader, principal referente iraquí de esa rama del islam, ordenó a sus cuadros de combate el alto el fuego, al tiempo que los sunitas rompían relaciones con Al Qaeda.
Al día siguiente de su arenga, el sueño de Petraeus fue turbado por el estallido de dos cargas explosivas. Aun en pleno sopor, Obama lo envió a pacificar Afganistán.
Tampoco en Latinoamérica. Por supuesto, la historia no se repite en forma mecánica, pero desde que terminó la Segunda Guerra Mundial, cada vez que los Estados Unidos hablan en serio los hombres de buena voluntad del mundo entero se estremecen y esperan lo peor.
¿En 1954 hablaban en serio cuando acusaban al gobierno progresista de Jacobo Arbenz de estar conduciendo a Guatemala al comunismo porque exigía que el gigantesco imperio de la corporación estadounidense United Fruit pagara impuestos acordes con sus latifundios bananeros y sus gigantescas exportaciones a la Unión? ¿Hablaban en serio cuando denunciaban, como prueba del siniestro designio bolchevique de Arbenz, la compra de armas en Checoslovaquia, país gobernado por comunistas?
Hablemos en serio: esas armas fueron compradas realmente en Checoslovaquia y transportadas a Guatemala en un buque carguero sueco e introducidas con una falsificada declaración jurada de importación. ¿Necesitaba Arbenz, presidente del país, presentar en la aduana un falso manifiesto de carga? No. Simplemente porque Arbenz no había comprado una sola bala de ese cargamento.
Las armas fueron efectivamente compradas en Praga por... agentes de la CIA que fungieron como traficantes y las pagaron al contado. Y, lo que supera la imaginación literaria, el armamento había pertenecido a la Wehrmacht nazi, que lo entregó a los aliados cuando se rindió. Arbenz fue derrocado en junio de 1954.
La política exterior estadounidense parece inspirada en los delirantes escritos de Groucho Marx y de Woody Allen, de Ambrose Bierce y H. L. Mencken. El problema es que cuando los estadounidenses presumen de hablar en serio en política, sus ecos reales son destrucción y muerte, salvajes desconocimientos de las soberanías de los pueblos y de sus derechos humanos, de los que fueron precursores.
Lástima que su digno impulso humanitario comienza a desvanecerse en ominosa sincronía con su decadencia imperial.

La dinámica industrial y el proceso de expansión de la ciudad. El caso de Pilar, en el periurbano de Buenos Aires

Las recientes transformaciones territoriales que se manifiestan en un distrito del borde metropolitano de Buenos Aires se relacionan con el proceso de globalización que influye en la valorización de las regiones metropolitanas. En este sentido, consideramos que la ineficiencia del capitalismo genera desigualdades socio-territoriales. Para ello, nos referiremos al proceso de construcción y expansión urbana e industrial en el Partido de Pilar, haciendo referencia al papel que desempeñan algunos de sus actores protagónicos: el estado, los desarrolladores inmobiliarios y el capital industrial.
En la primera parte, se caracterizan las transformaciones territoriales e industriales metropolitanas de las últimas dos décadas. En la segunda, se aborda el debate sobre el crecimiento y el desarrollo económico.

La reforma fiscal necesaria: sus lineamientos

Las presentes circunstancias de nuestro país plantean desafíos a la política fiscal en tres planos igualmente cruciales: el macroeconómico; el de los bienes públicos y la redistribución de ingresos; y el de la competitividad. Se desarrollará aquí un breve esbozo de una reforma orientado a encarar estos desafíos, siguiendo los lineamientos de un texto redactado por mí para el “Plan Fénix” (2006) a partir de una reflexión colectiva de un grupo de especialistas nacionales en cuestiones fiscales [ integrado por Orlando Braceli, Jorge Gaggero (coordinador), Jorge Macon, Marcos Makon, Alejandro Otero, José Sbatella, Angel Sciara y Salvador Treber].
Creo que es necesario primero, para una mejor comprensión de la propuesta, plantear algunas breves referencias acerca de la cuestión de la redistribución de los ingresos, en sus fases “primaria” y “secundaria” (y de sus intervinculaciones).

El fracaso de la austeridad

WASHINGTON.- A menudo me quejo, con razón, sobre el estado del debate económico norteamericano. Y la irresponsabilidad de algunos políticos -como los republicanos que afirman que el no pago de la deuda de Estados Unidos no sería gran cosa- da miedo.

Pero al menos, en Estados Unidos, los fanáticos del dolor, aquellos que sostienen que subir los tipos de interés y recortar el gasto público ante el desempleo masivo mejorará las cosas en lugar de empeorarlas, se topan con alguna resistencia de la Reserva Federal y del gobierno de Obama.

La tierra agrícola ya vale casi la mitad del PBI en la Argentina

La soja lo hizo. El potente negocio que gira alrededor de ese cultivo provocó una fuerte revalorización del principal activo con que cuenta la Argentina: sus tierras agrícolas. Desde 2001, según un estudio de la Bolsa de Comercio de Rosario, el valor de los campos registró un aumento en dólares superior al 120% . Así, las más de 31 millones de hectáreas que hay en producción pasaron a valer la friolera de 155.000 millones de dólares, el equivalente a 42% del PBI . O más del dinero que se necesitaría para cancelar la deuda externa, ubicada hoy en US$ 127.000 millones.

Los datos sobre cuánto cuesta la superficie que este año aportará una cosecha de casi 100 millones de toneladas y 30.000 millones de dólares en exportaciones fueron calculados por los economistas rosarinos multiplicando la superficie sembrada en la campaña 2009/10 (algo más de 31 millones de hectáreas) por unos 5.000 dólares, el precio promedio por hectárea. Es que, según su ubicación y aptitudes productivas, el valor de un campo puede variar significativamente, desde menos de 1.000 dólares a picos de 16.000 dólares en las mejores zonas agrícolas.

Es el caso de la llamada zona maicera (donde, en realidad, hoy abunda la soja), ubicada entre el sur de Santa Fe y el norte de Buenos Aires. Allí, la cotización de la hectárea agrícola pasó de unos 4.000 dólares en 2000 a unos 15.000 dólares en la actualidad.

Pero como la divisa se depreció cerca del 70% desde entonces, el análisis partió de un valor base para principios del milenio de 6.800 dólares por hectárea. “El incremento real habría sido de 121%”, determinaron los expertos.

Las cifras coinciden con las que publica la inmobiliaria especializada Compañía Argentina de Tierras. Para 2010, la firma calculó que en los partidos de Salto, Pergamino o Rojas los precios de los campos promediaban los 15.500 dólares en marzo pasado. Solamente en un año, habían aumentado más de 20% en dólares.

El fuerte crecimiento de la soja en el esquema agrícola argentino tuvo que ver mucho con esta revalorización. En 2000/01, el poroto ocupaba menos del 40% del área sembrada, mientras que ahora su participación trepa a más del 58%.

Pero el informe de la Bolsa aclara que “el valor de la tierra aplicada a otros cultivos no se ha incrementado tanto”. Esto explica por qué el promedio nacional es apenas una tercera parte del costo de la mejor tierra agrícola.

“El precio de la tierra depende, fundamentalmente, del precio del bien que produce esa tierra. Y esto se puede ver claramente teniendo en cuenta el precio que tenía la soja en 2000/01, cuando su valor FOB llegaba a 160 dólares, contra alrededor de los 500 dólares o más a que cotiza en los últimos tiempos”, razonó el trabajo.

El alto valor de la tierra agrícola ha sido un argumento muchas veces utilizado por el Gobierno para desacreditar los reclamos del agro. Según el razonamiento, no tienen razones las quejas de un chacarero de 100 hectáreas del sur santafesino por el hecho sencillo de que dispone de un capital cercano al millón y medio de dólares, lo que a los ojos de cualquier mortal lo convierte en un millonario.

Sin embargo, según diferentes estudios, en un año de excelentes precios como el actual, la rentabilidad del sector productor (antes de impuestos) se podría ubicar entre 3.000 y 4.000 millones de dólares. Es decir, el retorno que recibe el sector equivale a 2 a 2,5% del valor de la tierra que cultiva.

El capital bajo su forma latinoamericana, crítica a la economía estructuralista

El presente trabajo analiza el desarrollo conceptual del estructuralismo latinoamericano para encontrar cuál es la unidad de sus posiciones teóricas. En ese proceso descubrimos que los problemas irresueltos de tales posturas se derivan de mantener dentro de su esquema argumental los argumentos y esquemas teóricos de la economía marginalista, aunque circunscriptas al centro.
A lo largo del trabajo se analizan las diferentes aristas del planteo, ya sea las causas de la diferenciación centro-periferia como el tránsito propuesto para que América Latina escape a su subdesarrollo, mostrando como en todos los casos se establece un esquema en el que el resultado esta completamente determinado por sus circunstancias iniciales y no producto del movimiento de tales factores. En ese sentido, la representación del mundo que construye Prebisch le impide encontrar la esencia de las economías periféricas y, por ende, se ve imposibilitado para dar respuestas correctas a los problemas concretos de ellas.

Memoria, cultura crítica

Ramírez, Losada, Giberti (h), Junio, Lugones y Amigo

El Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos participó de la 37º Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, organizada bajo el lema: «Una ciudad abierta al mundo de los libros», con la instalación de un stand en el que se exhibieron las publicaciones de Ediciones del CCC y Desde la Gente, y la presentación de títulos recientemente editados.