El brazo de la ley en EE.UU. se extiende

Arrestado en Djibouti mientras se trasladaba de Somalia a Yemen, lejos de su hogar en Gran Bretaña, Madhi Hashi se quedó desconcertado al hallarse encarcelado en Manhattan.

Admitió ser miembro del Shabab, el grupo miliciano somalí. Pero no entendía “por qué había sido llevado a Estados Unidos para ser enjuiciado”, señaló, de acuerdo con documentos legales.

El mundo del futbol se vio sacudido por una sorpresa similar a fines del mes pasado, con gente impactada desde Italia hasta Argentina, cuando la Procuradora estadounidense Loretta E. Lynch anunció que fiscales de Brooklyn habían acusado formalmente de corrupción a funcionarios de la FIFA desde el otro lado del mundo.

Más largo que nunca, el brazo de la justicia norteamericana ahora es global

Arrestado en Djibouti cuando iba de camino a Yemen desde Somalia, muy lejos de su hogar en Gran Bretaña, Madhi Hashi no lograba entender por qué de pronto terminó preso en una cárcel de Manhattan.

Ante las autoridades penitenciarias, Hashi admitió ser miembro de las milicias somalíes Shabab, pero "no entendía por qué lo habían llevado a Estados Unidos para ser sometido a juicio", dijo el detenido según consta en los registros de la corte.

La recuperación que no alcanza

En los meses recientes se ha vuelto frecuente escuchar que la economía de Estados Unidos va viento en popa. Los programas de estímulo monetario (quantitative easing), la tasa de interés de referencia (federal funds rate) muy cercana a cero y los rescates multimillonarios de los bancos “demasiado grandes para quebrar” (too big to fail) habrían contribuido de manera decisiva a disminuir el endeudamiento privado (familias y empresas), dinamizar la inversión productiva y, finalmente, apuntalar la recuperación del mercado laboral.

Las calles de Baltimore y el racismo

Una meditación histórica a cuenta de la protesta ante los juzgados de Ann Arbor

Edgar Allan Poe murió en las calles de Baltimore en 1849. Unos años antes había sido procesado por un tribunal militar de West Point, en una época en que los licenciados por esta escuela militar se convirtieron en oficiales del Ejército estadounidense al mando de harapientos pobres blancos empleados para matar indios o apoyar a propietarios de plantaciones, terratenientes y especuladores cuando se expandía el Reino del Algodón y los esclavos se insubordinaban. Poe no podía tragar eso, así que se envolvió en el asunto antes de escribir obras de ficción e inventar historias de detectives y misterios policíacos, los ancestros literarios de series televisivas como The Wire, ahora tan vista en Baltimore.

No escribió directamente sobre la esclavitud, pero todo su misterio, todo el horror macabro y gótico de su poesía y de su prosa refleja su realidad circundante: el terror y la inhumanidad de los campos de trabajo, de las violaciones, de la cría forzosa, de la forzada separación de padres e hijos y del inevitable destino del trabajo forzado.

Los Koch

Entre muchas otras cosas, cuando uno mira el documental del periodista y activista norteamericano Robert Greenwald sobre los hermanos Charles y David Koch –Los hermanos Koch al descubierto– lo que sorprende es que desde hace años, a cada intento de los multimillonarios Koch por disciplinar al pueblo norteamericano después de disciplinar con donaciones de muchos miles de dólares a legisladores, jueces, periodistas, académicos y a todo aquel con influencia para modificar leyes sensibles a los bolsillos de los más ricos de todos, le correspondió una revuelta, una manifestación, una incipiente organización popular repelida casi en todos los casos con represión.

Redefiniendo a los pobres como “terroristas”

La mayor parte de la llamada actividad “terrorista” es un producto derivado de la actual crisis del neoliberalismo y de la marginación de una creciente proporción de la población mundial que éste produce.

En 1997, un grupo de americanos neoconservadores (neocons) establecieron un centro de estudios (think-tank) conocido como “Proyecto para el Nuevo Siglo Estadounidense” (en inglés Project for the New American Century o PNAC). Su objetivo era la dominación mundial por parte de los Estados Unidos de América.

El imperio y la legitimación de la tortura

La publicación del Informe del Comité de Inteligencia del Senado de Estados Unidos dado a conocer días pasados describe con minuciosidad las diferentes “técnicas de interrogación” utilizadas por la CIA para extraer información relevante en la lucha contra el terrorismo. Lo que se hizo público es apenas un resumen, de unas 500 páginas, de un estudio que contiene unas 6.700 y cuya primera y rápida lectura produce una sensación de horror, indignación y repugnancia como pocas veces experimentó quien escribe estas líneas.

TTIP: Acuerdo comercial y de inversiones entre la UE y EEUU

TTIP es en inglés una sigla pomposa: Transatlantic Trade and Investment Partnership; también en castellano resulta un trabalenguas: Acuerdo Transatlántico para el Comercio y la Inversión. Además, algo que parece incomprensible empieza a dar miedo a medida que su significado se va conociendo.

Con el fin de explicarlo de manera sencilla y en tres pasos, podríamos decir que es un (1) acuerdo comercial (2) que se está negociando (3) entre dos regiones. Las dos regiones no son nada pequeñas, sino las economías más grandes a ambas orillas del Atlántico. Hablamos de EEUU y la Unión Europea, que suman un tercio del comercio mundial.

El control del futuro

Las revelaciones de Edward Snowden pusieron de relieve las dimensiones de la «recolección» de datos por parte de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos. Ese espionaje masivo está asociado a una «administración planetaria» que busca dar respuesta a las crisis fortaleciendo al mismo tiempo el capitalismo «de desposesión» actual y enfrentando las resistencias.