"Siguen vivas estructuras nacidas en la Guerra Fría como el FMI y la OTAN"

Alberto López Girondo


En un libro sobre ese período que va desde la Segunda Guerra Mundial hasta la caída de la Unión Soviética, la especialista Telma Luzzani analiza similitudes y diferencias con esta nueva bipolaridad EE UU-China.

Autora de Territorios vigilados y Venezuela y la Revolución, Telma Luzzani, conductora del programa Voces del Mundo, por AM 740, en su última publicación, Todo lo que necesitas saber sobre la Guerra Fría analiza ese período que va desde la Segunda Guerra Mundial hasta 1991. Sin embargo, como desmenuza en esta entrevista, algunos de aquellos fundamentos continúan vigentes. Entre ellos, el FMI y la OTAN. Otros, como el discurso político de sectores ultraderechistas, parecen ensayar un revival de aquellos años de enfrentamiento Este-Oeste

“Da la impresión de que se reviven los escenarios de la Guerra Fría por la emergencia de China, como si hubiera otra vez dos potencias que dirimen entre ellas el poder y todos los demás estamos como satélites alrededor. Pero vamos a ver cómo será el devenir, porque no se da una lucha ideológica como en aquel momento”, adelanta la periodista.

-Es una lucha intercapitalista.

-Son intereses, no hay presiones ideológicas. No es que China para hacerte un tren o una carretera te obligue a adoptar un sistema político. La lucha entre ellos también es distinta, la llamamos “guerra comercial”, ¿no?

-Pero, eso ¿no lo hace al mundo más peligroso? Porque la Guerra Fría era un ordenador. En este momento Estados Unidos mismo está en crisis, y uno ve que ciertas políticas relacionadas con esta  nueva “Guerra Fría” están dirigidas por el Estado profundo de Estados Unidos, más allá de la Casa Blanca.

-Como dijo (Henry) Kissinger, tal vez Donald Trump sea el emergente de un tiempo de cambio. Porque a pesar de que Estados Unidos ha tenido presidentes “raros” como Ronald Reagan, éste es un tanto bizarro, ¿no?

-Sí, éste les molesta demasiado a ellos mismos y quieren someterlo a impeachment.

-Quizás sea la expresión de que Estados Unidos está perdiendo liderazgo. Hay cosas que uno no puede entender. Para los que hacemos política internacional hace muchos años, que no haya podido derrotar al gobierno de Venezuela es una rareza. En otro momento no hubiera ocurrido. Que aquellos países a los que apostó, como Colombia y Chile, son los dos que están con insurrecciones en las calles hace dos meses… y después… que entre el ’18 y el ’19 fueron los años donde más funcionarios vinieron a la región … porque vino el jefe del Pentágono, el vicepresidente Mike Pence; Mike Pompeo, secretario de Estado…

-Y apareció un informe de la guerra en Afganistán que recuerda aquel otro sobre Vietnam de los '70.

-Exacto… o lo que está pasando en Oriente Medio: Siria, Libia. Pero si uno mira la Guerra Fría, vemos que toda esa estructura que se creó después de 1945 y que impulsó Estados Unidos, sigue vigente. El TIAR, la OEA, pero todo en estado de descomposición. Hasta la OTAN, esa estructura que sigue siendo la de la Guerra Fría, está haciendo agua. Yo no logro ver en qué puede terminar, tal vez se estabilice, no lo sabemos. Pero sin duda, ese momento que aparentemente terminó en el '91 con la caída de la Unión Soviética, en realidad sigue, y con bastante inestabilidad.

-El gobierno de Estados Unidos, desde que asumió Trump, busca romper los organismos de los que forma parte.

-Lo interesante del libro tal vez fue eso, ver cómo hay muchas cosas que perviven: la revolución cubana sigue, la iraní sigue, la sandinista de alguna manera sigue. Hay muchas cosas que nacieron en aquel momento que siguen y otras más bien ligadas con lo estructural, como el FMI, la OTAN. Todo lo que tenga que ver con las instituciones pareciera que está mucho más en cuestión. Yo cambié la perspectiva de los años '60, '70.

-¿Por qué?

-Me di cuenta de que el neoliberalismo ya venía de los '70. Uno dice que el golpe de Estado de Pinochet en Chile fue el laboratorio del neoliberalismo. Pero en 1971 Nixon traiciona un poco el pacto de Bretton Woods y decide sacar la convertibilidad dólar-oro, e inmediatamente empieza a aparecer muchísima plata del establisment para las universidades, para los centros de estudio, para los académicos que impulsan la idea del neoliberalismo y a la economía de mercado. Hasta 1976 el Premio Nobel de Economía lo venían ganado todos los keynesianos. En 1976 por primera vez gana Friedrich Von Hayek, que es como el padre de esta teoría, al año siguiente lo gana Milton Friedman.

-Pierden los defensores del Estado de Bienestar.

-Otra cosa de la que me di cuenta es de que el Mayo Francés tiene mucha prensa, pero el verdadero hervidero fue Estados Unidos. Los jóvenes norteamericanos, el pacifismo, los poetas beatniks, las experimentaciones con la droga, las grandes manifestaciones en contra de Vietnam, era el mundo que cortaba con la generación anterior y quería buscar otra cosa. Pero fueron altamente reprimidos y eso se cortó

-¿Ves alguna relación entre la aparición de estas ideas neoliberales con la muerte del movimiento hippie?

-No sé si están conectadas. Puede ser que sí, porque hubo una reacción del establisment contra todo ese fervor de los ’60 que sí, que impulsó una ola muy conservadora que no se vio al principio pero que en los ’70 comienza a verse con mucha claridad.

-Porque esa ola conservadora en la práctica sigue hasta ahora.

-Estados Unidos tiene eso, es un país tan contradictorio y tan fascinante en ese sentido. Porque dentro de sí mismo tiene unas corrientes de todo tipo, pero con la primacía en este momento casi total de los sectores más conservadores y más retrógrados.

-Sí lo que llama la atención es cómo esas ideas tan conservadores prendieron en algunos sectores religiosos de la región. En la Guerra Fría ese componente no era tan importante.

-Estaba la línea atea de la Unión Soviética, tenemos que pensar eso. Lo interesante de aquel mundo es que no solamente había un contrapeso que hoy no hay, y por lo tanto, como vos decís, hace que nuestro mundo sea cada vez más peligroso. Pero además no se podían ir al extremo: si había un Estado de Bienestar en Europa era porque existía la Unión Soviética. Si había cierto laicismo era porque había un mundo ateo, entonces ese contrabalance hacía que ninguno de los dos se fuera al corno. Porque se trataba de hacer una especie de buena letra, que después se desbandó con la caída de la Unión Soviética y con todo lo que vino después. Pero, por ejemplo, esa cosa antimusulmana no estaba durante la Guerra Fría.

-Sí, sí, y el puritanismo…

-Por empezar el “In God we trust” lo dice en el billete, eso es bastante impactante. Pero ese puritanismo capitalista creo que estuvo siempre, habría que mirar discursos de los presidentes Roosevelt, Truman.

-Pero lo que llama la atención es por ejemplo, la emergencia de los gobiernos como Bolsonaro, o como este en Bolivia con el que “la Biblia entra a la casa de gobierno”. Es algo que no se esperaba y antes no hubiera ocurrido.

-Sí, pero tampoco hubieran sido posibles gobiernos como el de Evo, ¿no?

-Pero muchos que atacan a Evo Morales hablan de comunismo, y Donald Trump habla de que no va a permitir que nunca haya en América socialismo. Hay que volver a la época de Mc Carthy para escuchar algo así.

-Ellos hicieron un proceso muy interesante a nivel de batalla cultural, por la cual fueron asociando el concepto del anticomunismo con el antipatriotismo. Vos eras más o menos un traidor a la patria, un antinorteamericano, esa era la palabra. Ellos logran juntar esos dos conceptos. Si vos sos socialista, pum inmediatamente sos antinorteamericano.

-Lo curioso es que aparezcan personajes como Bernie Sanders o Alexandria Ocasio-Cortez, que se reivindican socialistas.

-Pero yo creo que eso está indicando que esa idea anticomunista se está desmoronando porque ellos ya no tienen vergüenza de asumirse, ya no los persiguen por decir eso. Antes hubiera sido imposible. «

 

Tiempo Argentino - 29 de diciembre de 2019