Por qué le temen tanto al Obamacare

Los Republicanos se han atrevido a todo, aun al riesgo de desatar un caos si EE.UU. incurriera en su primer default de deuda pública.

¿Qué los mueve? ¿Qué cálculo los persuade de que hay que frenar la ley de salud? ¿Qué intereses de hecho representan?

Seis de cada 10 estadounidenses no aprueba que se desfinancie al Estado para frenar la ley. Aun entre los que no gustan de la ley, menos de la mitad quieren que sus crepresentantes en el Congreso la paren.

Alerta del BM y el FMI

La incertidumbre presupuestaria en Estados Unidos y los posibles efectos de la paulatina retirada de sus medidas de estímulo monetario, así como la ralentización de los países emergentes y la tímida recuperación de Europa, concentran la atención de la reunión anual del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. “Esencialmente, Estados Unidos estará en la posición de la Eurozona en los últimos años, teniendo que explicar al mundo qué está ocurriendo y por qué no pueden arreglar y organizar sus problemas”, indicó Jacob Kirkegaard, investigador principal del Peterson Institute for International Economics. En esta edición, que comienza la próxima semana, los líderes económicos globales arribarán a Washington con la administración del país anfitrión paralizada por las luchas partidistas en torno del presupuesto federal y la amenaza de una nueva crisis cuando se alcance el tope de deuda, que de no renovarse pondría a Estados Unidos al borde de la suspensión de pagos.

Dossier: ¿Tiene de verdad que cerrar el gobierno y bloquear Obamacare?

El techo de la deuda fue promulgada en 1917 con un propósito: para engañar a los palurdos de casa. Cuando el Congreso comenzó a acumular deudas para pagar la guerra, votaron el techo para aparentar lo contrario. Y por eso, cada vez que se alcanza, debe ser elevado.

El techo de la deuda también es un anacronismo. Se basa en la idea de que el gobierno tiene que recaudar dinero de otra parte, antes de gastarlo. Eso era cierto en los días del patrón oro. No es así ya para los EE. UU. , por lo menos desde la creación de la Reserva Federal en 1913.

Obama, Summers, Goldman Sachs y saqueo político de la economía

Joseph Stiglitz no podía dar crédito a sus oídos. Ahí estaban, en la Casa Blanca, con el Presidente Clinton pidiendo orientación a los altos cargos del Tesoro estadounidense sobre cuestiones de vida o muerte para la economía norteamericana, cuando el vicesecretario del Tesoro Larry Summers se vuelve hacia su jefe, el secretario del Tesoro Robert Rubin, y suelta: “¿Qué pensaría Goldman Sachs de esto?”

¿¡Cómo!?

En otra reunión posterior, Summers volvió a preguntarlo: “¿Qué pensaría Goldman Sachs de esto?”

¿Detroit pone en jaque a Alemania?

Las bancarrotas municipales en Estados Unidos tienen tras de sí la experiencia traumática de la crisis fiscal de Nueva York en la década de los setenta. Liderada por Walter Wriston al frente de Citibank, la «Gran Banca» gestionó la quiebra de la Gran Manzana y demostró que los intereses de las instituciones financieras priman sobre el bienestar de los ciudadanos.[1]

Detroit, la nueva Grecia

Cuando Detroit se declaró en quiebra, o al menos lo intentó (la situación legal se ha complicado), sé que no fui el único economista que tuvo un mal presentimiento sobre el probable impacto que tendría en nuestra retórica política. ¿Iba a ser lo de Grecia otra vez?

La capital del auto entró en bancarrota

Detroit, la ciudad de los motores, entró en bancarrota. La ciudad del medioeste estadounidense, famosa por albergar a la industria automotriz, se presentó el jueves pasado en concurso de acreedores en un juzgado federal del estado de Michigan. Símbolo de la industria automotriz en Estados Unidos, Detroit llega ahora quebrada a su 312º cumpleaños, con población disminuida y deudas por 18.500 millones de dólares.

La bancarrota de la capital de los fierros y el rock en EE. UU.

DETROIT CON BANDERA DE REMATE. A pesar de que una jueza de Michigan rechazó el pedido de quiebra de la emblemática ciudad -cuna de la industria automotríz-, ésta parece inevitable.

La declaración de bancarrota de la ciudad de Detroit, la más importante del Estado de Michigan, no sorprendió a casi nadie porque su debacle prenunciaba ese final. Con una deuda de 18.500 millones de dólares que reclaman unos 100 mil acreedores y casi sin recursos fiscales a los que echar mano, tras una década de endeudamiento creciente, el símbolo del desarrollo industrial de Estados Unidos se ha convertido en una metrópolis sin alma ni dinero.

La bancarrota de Detroit y el futuro de EE UU: robots, raza, globalización y el 1%

La gran pregunta es si la quiebra de Detroit y su probable declive es una casualidad o si nos dice algo acerca de la distopía en la que Estados Unidos se está convirtiendo. Me parece que los problemas de la ciudad son las dificultades del país en su conjunto, especialmente las cuestiones de la desindustrialización, robotización, el desempleo estructural, el aumento de las comunidades cerradas y exclusivas de los ricos (el 1%), y la división racial. El alcalde ha pedido a las familias que viven al oeste, la parte mas despoblada de la ciudad de venir hacia el centro, para que puedan ser atendidos. Me pareció post-apocalíptico. A veces, los barrios abandonados accidentalmente se incendian, y 30 edificios son convertidos en humo.