Golpe de estado financiero y alternativa de default

Héctor Giuliano


Se  dice que la incertidumbre financiera es producto de la crisis política interna del gobierno Fernández-Fernández pero en realidad la cosa es al revés, es la incertidumbre financiera la que provoca la crisis política.

Cualquiera sea el juicio de valor acerca de la actual gestión de gobierno y del trabajo en tándem Macri-Fernández en materia de endeudamiento impagable, lo cierto es que la presente administración está bajo nuevo golpe de estado financiero (uno más de los que la Argentina tiene larga experiencia histórica).

Y en este contexto la categoría del problema que afronta hoy nuestro país no se limita al nivel de un recambio de Ministro de Economía sino de toda una Política Económico-Financiera, de una consecuente reestructuración de Gabinete para llevarla a cabo e incluso de una posibilidad de sustitución presidencial anticipada, alternativas éstas que se darán o no según cómo evolucionen los hechos.

LA TORMENTA PERFECTA

La crisis actual –el mecanismo no es nuevo- está caracterizada por el descontrol del gobierno sobre las variables clave que determinan una Crisis que no es Económica sino Financiera, es decir, de una crisis que no proviene de la Economía Física o Real sino de la especulación financiero-bancaria; una resultante de la trampa estructural de Deuda Pública Perpetua en que está metida la Argentina desde hace más de 45 años (1976-2022) y que se retroalimenta y crece con cada gobierno que se sucede en el país.

Estas variables clave son tres y están relacionadas entre sí: Inflación, Tipo de Cambio y Tasa de Interés:

a) INFLACIÓN

El Estado no puede controlar la Inflación porque, desde el punto de vista financiero, genera emisión monetaria en gran escala sin destino productivo y ello produce una distorsión entre Base Monetaria y Crecimiento Económico.

Hoy, de hecho, desde el punto de vista específicamente financiero el principal destino de la impresión de dinero por parte del Banco Central (BCRA) es la atención de pagos de los servicios de la Deuda Pública, por Capital e Intereses: la Deuda Fiscal (del Tesoro Nacional) y la Deuda Cuasi-Fiscal, por pasivos remunerados del propio BCRA (Letras de Liquidez – Leliq – y Pases Pasivos).[1]

Y desde el punto de vista económico, el principal hecho concreto y directo de la Inflación – la remarcación generalizada y sistemática de precios– proviene de  la estructura asimétrica y concentrada del Mercado, donde los monopolios y oligopolios que controlan la Economía Real fijan unilateral y discrecionalmente los niveles de precios, porque la Oferta Empresaria no responde a la Demanda con aumentos de la Producción sino con aumento de los Precios.

b)  TIPO DE CAMBIO

En el marco de una Economía Bimonetaria –que el Kirchnerismo parece descubrir recién ahora como clave de todos los males de la Argentina– el principal problema es que el gobierno actual, como todos los gobiernos que lo precedieron, está más preocupado en defender el valor del Dólar que el valor del Peso.

Y esto es así porque desde el punto de vista del interés de los Acreedores en Moneda Extranjera[2] el nivel de la Inflación Interna no es su preocupación primaria sino la estabilidad relativa de la paridad cambiaria de referencia, que es la que realmente optimiza el negocio de Carry Trade o Bicicleta Financiera de los grandes Fondos de Inversión.

El Gobierno no controla el Tipo de Cambio porque el BCRA no tiene Reservas Internacionales Netas y Líquidas para sostenerlo, por lo que el valor del Dólar queda dependiente del Movimiento de Capitales, capitales que son precisamente los que desequilibran los Mercados de Cambio domésticos.

Y lo hacen en función de la Paridad del Interés, esto es, del arbitraje entre el diferencial de tasas locales e internacionales y el tipo de cambio vigente.

c) TASA DE INTERÉS

El porcentaje o Tasa de Interés es la variable clave de este arbitraje con el valor del Dólar porque ambos factores, a nivel especulativo, se mueven en relación inversa: a mayor Tasa de Interés, con libre Movilidad de Capitales, afluyen al país más fondos financieros –en lugar de Inversión Extranjera Directa (IED)– con ello aumentan coyunturalmente las Reservas del BCRA (aunque lo hacen en forma transitoria y por ende vulnerable) y se tiende a apreciar el Tipo de Cambio, con lo que la rentabilidad de esos capitales financieros mejora.

A su vez, la Tasa de Interés retroalimenta la Inflación porque el Costo Financiero pasa a convertirse en el principal factor inflacionario dentro de la cadena de comercialización de los Mercados; y los Fondos Buitre –a través del FMI- piden Tasas de Interés Reales Positivas para incrementar dicha ecuación de ganancia.

El ámbito que maneja la operatoria que rige este arbitraje entre Tipo de Cambio y Tasas de Interés es la Bolsa –Dólar CCL (Contado con Liquidación), utilizado para la transferencia de dólares al exterior, y Dólar  MEP  (Mercado Electrónico de Pagos), usado para las transferencias cambiarias locales– siendo el CCL el que determina el valor del Dólar Paralelo Blue, que es el dólar minorista y sólo mueve una parte mínima del Mercado.

De esta manera, se cumple la correlación histórica entre tipo de cambio bajo o retrasado frente a la Inflación y paralelo aumento del endeudamiento público (fiscal y cuasi-fiscal), porque las altas tasas de interés locales atraen capitales externos especulativos que incrementan artificialmente las reservas del BCRA, este aumento de reservas produce una apreciación artificial del Peso con respecto al Dólar –que combinadas con altas Tasas de Interés permiten optimizar la rentabilidad de esos capitales especulativos o golondrina– y a la vez aumentan la vulnerabilidad del sistema porque dejan al país a merced de su maniobra extorsiva clásica de siempre: me das más Tasa de Interés o me voy al Dólar, con la consecuente corrida cambiaria.

Y en el contexto de una economía dolarizada el aumento del tipo de cambio se traslada a los precios internos y ello retroalimenta y dispara mayor Inflación.

Por eso la Política de Dólar Barato tiene su origen, en definitiva, en el aumento de las Tasas de Interés; y con esto se allana el camino para más Deuda Pública: Deuda Externa o Deuda en Moneda Extranjera en general, y Deuda en Pesos ajustada por Tipo de Cambio o indexada por Inflación.

De una u otra forma, directa o indirectamente, se llega al mismo resultado: la Deuda y sus Servicios aumentan y con ello su mayor peso en el Gasto Financiero Fiscal y Cuasi-Fiscal, y su derivado incremento del Déficit del Estado. 

Este punto es muy importante pero nunca es abordado como tal, porque los economistas del establishment viven repitiendo que el origen del endeudamiento público es el Déficit Fiscal mientras que la realidad histórica contemporánea de la Argentina muestra que la Deuda es principalmente producto de las Políticas de Dólar Barato sostenidas con Endeudamiento[3]; y que este proceso viene determinado por el aumento de las Tasas de Interés Locales, que atraen capitales especulativos generando así más Deuda del Estado.[4]

Es la Tormenta Perfecta producto de subordinar las Finanzas Públicas a los intereses de los Capitales Financieros Internacionales, que se da a través de la tríada Tipo de Cambio-Tasa de Interés-Inflación, que está en la raíz de la trampa del Sistema de la Deuda Perpetua, esto es, de la toma sistemática de Deuda sin capacidad de repago.

EL GOLPE DE ESTADO FINANCIERO

La presente Tormenta Perfecta por descontrol de las tres variables financieras clave no fue, sin embargo, consecuencia sólo de la política de servidumbre financiera llevada a cabo por la administración Fernández-Fernández desde su asunción en Diciembre de 2019 –rendición ante los Fondos Buitre de Agosto 2020, Política de Ajuste Fiscal vía reducción de Salarios, Jubilaciones y Planes Sociales en términos reales (es decir, con aumentos inferiores a la Inflación) y rendición ante las exigencias del FMI– sino disparada ahora, a posteriori, por una movida deliberada de “los Mercados”: corrida cambiaria por salida de capitales, aumento de las tasas de interés y remarcación generalizada de precios, agravando los niveles de Inflación Interna.

Y estos hechos condujeron a un cambio abrupto en el área económico-financiera del Gobierno por agravamiento de la Crisis Financiera.

En este contexto, la ida del Ministro de Economía Guzmán habría estado determinada al menos por tres factores clave:

  1. La no renovación de gran parte de los vencimientos de Deuda en Pesos ajustada por Inflación que está en manos de Fondos Buitre extranjeros, que poseen en el mercado local el equivalente de unos 5.500 MD (Millones de Dólares); de los cuales 4.000 MD corresponden a los fondos PIMCO y Templeton, que entraron a jugar fuerte en el ámbito local durante la crisis de Macri en 2018, que permanecen aquí hasta el presente y cuyos retiros a partir de Junio pasado habrían desatado la nueva corrida cambiaria al pasarse a dólares.
  2. La brutal remarcación de precios por parte de las grandes empresas oligopólicas que controlan los precios internos del Mercado Argentino, provocando un aumento extraordinario de la Inflación.
  3. La previsibilidad cierta de que nuestro país no pueda cumplir con las metas acordadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI), con el consiguiente fracaso de hecho del Programa a 30 meses aprobado por el Congreso – Ley 27.668 – en Marzo pasado.[5]

Paradójicamente, las críticas crecientes del Kirchnerismo – y particularmente, de la vicepresidenta CFK – le dieron la oportunidad al ministro Guzmán para “tirarle por la cabeza” su renuncia al gobierno evadiéndose así del problema que se le había generado y que comprometía gravemente el cumplimiento del Acuerdo con el FMI por fracaso durante su gestión.

UNA ALTERNATIVA DE DEFAULT

En su primera conferencia de prensa, inmediatamente después de la asunción como Ministro de Economía, Silvina Batakis –en línea con las duras exigencias del Acuerdo con el FMI– enfatizó el consabido estribillo de la regla que dice que “no se puede gastar más de lo que se tiene o ingresa” (una regla que no se cumple prácticamente en ninguno de los países del mundo, empezando por los Países Desarrollados).

Conforme con este criterio, la ministra resaltó así el compromiso de continuar la Política Económico-Financiera seguida por su antecesor en el cargo y su ratificación del Plan de Ajuste en curso siguiendo los lineamientos del nuevo convenio con el Fondo, que no solamente validó el Stand-By de Macri sino que avanzó en el plan de pagos de 30 meses y su adscripción al nuevo Programa de Facilidades Extendidas, que vence en el 2034.

Batakis soslayó, empero, decir que los Servicios de la Deuda Pública son el principal Gasto del Estado y que el ajuste trata entonces de reducir las demás erogaciones fiscales para privilegiar el cumplimiento de este Gasto Primordial de la Deuda.

De esta manera, el gobierno Fernández-Fernández incurrió en la Tercera Rendición de su gestión: la primera fue la rendición ante los Fondos Buitre que entraron con Macri, la segunda fue la rendición ante el FMI a través del Congreso de la Nación convalidando el Stand-By macrista, y la tercera es ésta, la ratificación del Plan de Ajuste impuesto por el FMI – como primer acreedor individual de la Argentina y a la vez auditor de los grandes Acreedores – comprometiendo la continuidad del ajuste recesivo del Fondo para pagar los servicios de la Deuda Pública.   

Esta ratificación de servidumbre ante las exigencias del Fondo y de los Acreedores Financieros no sólo conlleva el peligro de un agravamiento de la Crisis sino que conduce inexorablemente a peores condicionamientos de la Economía Física o Real en beneficio del Capital Financiero.

CONCLUSIONES:

La situación actual de la administración Fernández-Fernández es patética: atrapado en la encerrona de una Tormenta Perfecta por Golpe de Estado Financiero –inflación desbocada, corrida cambiaria y tasas de interés positivas - el gobierno se debate entre mantener su claudicación frente a los grupos de poder de los Fondos especulativos de Inversión y un eventual recambio con más ajuste para garantizar el pago de la Deuda piloteado presumiblemente por un equipo dirigido por Sergio Massa en línea directa con los intereses de Wall Street y del gobierno norteamericano.

El viaje de Silvina Batakis a Washington buscaría mitigar el cumplimiento de metas con el FMI, destrabar créditos retenidos por otros organismos internacionales – Banco Mundial y BID – y contar con un nuevo respiro en las condiciones financieras para mantener transitoriamente la situación bajo control. A cambio de más claudicaciones.

Pero esto es – una vez más – “pateo para adelante” de los problemas de fondo: mantener viva la política de reperfilamiento permanente de la Deuda, que la paga el Estado y el Pueblo Argentino, a cambio de mejorar la Paridad del Interés a  los Acreedores y afianzar aún más el dominio del Capital Financiero.

Si existiese un verdadero Gobierno Nacional que quisiera confrontar y no convivir en condiciones cada vez peores con el Sistema de la Deuda Perpetua, ésta es un nueva oportunidad histórica para blanquear la realidad de la insolvencia de la Argentina y forzar así una nueva reestructuración de Deuda sobre la base de las tres premisas básicas que venimos planteando desde hace largo tiempo:

  1. Blanqueo de la Insolvencia – por Iliquidez e Insolvencia del Estado frente a una Deuda Impagable – rompiendo con la ficción de que el gobierno puede cumplir con sus obligaciones financieras, tanto las del Tesoro como las del BCRA - esto es, el tan temido Default del país - reconociendo la realidad de que el “rey está desnudo” pero sus siervos y cortesanos no se atreven a decirlo.

    Una declaración de insolvencia que implicaría la suspensión total de los pagos de Capital y la interrupción del pago y devengamiento de los Intereses hasta que se logre la formalización de nuevos acuerdos de Deuda.
      

  2. Auditoría de la totalidad de las Acreencias, esto es, investigación de la legalidad y legitimidad de todas y cada una de las obligaciones, llevando a cabo un Censo de Acreedores – del Tesoro, del BCRA, de las Provincias y de todo Organismo y/o Empresa del Estado - que permita saber concretamente a quiénes les debe el país, por qué les debe y bajo qué condiciones les debe; abriendo a la vez la desclasificación o acceso a la Información y Documentación secreta con que las autoridades amparan el anonimato de los acreedores del Estado y los antecedentes del caso.
     
  3. Pedido u ofrecimiento de inmediata apertura de negociaciones con todos los Acreedores de la Deuda Pública a los fines de reconvenir las obligaciones que se determinen válidas y que permitan al país aplicar efectivamente la fórmula de Pago con Crecimiento sin reestructuraciones perpetuas de Deuda.

    Es totalmente improbable que el actual gobierno Fernández-Fernández tenga la capacidad, la honestidad y el coraje para tomar estas medidas en defensa de los Intereses Financieros del Estado Argentino, en lugar de seguir allanándose y rindiendo ante las exigencias de los Acreedores Externos e Internos, pero bajo las dramáticas condiciones actuales sería una Oportunidad Histórica para hacerlo.


[1] Al 30.6.2022 el stock de la Deuda del Estado Central – según datos del Ministerio de Economía (MECON) - es de 391.000 MD (Millones de Dólares) y la Deuda paralela del Banco Central (BCRA) por pasivos remunerados de corto plazo por Leliq es de unos 7.0 B$ (Billones de Pesos), equivalentes a (≡) 55.000 MD.

[2] El 70 % de la Deuda Pública está en Moneda Extranjera y el 30 % en Pesos, pero estas obligaciones en pesos se indexan por Inflación o por Tipo de Cambio. De allí el problema de fondo del valor del Dólar de referencia dado que el Estado recauda fundamentalmente en Pesos pero la mayoría de su Deuda está en Divisas.

[3] Los principales casos son los de la Deuda del Proceso Militar (1976-1983), la Deuda para sostener la Convertibilidad Menem-Cavallo de la década del ´90, la de la Crisis De la Rúa-Cavallo del 2001 y la Deuda del gobierno Macri (2015-2019). Pero todos los gobiernos de los últimos 45 años han estado sujetos a la misma regla: el endeudamiento externo para sostener el tipo de cambio antes que el Déficit Fiscal, y la consecuente crisis por Fuga o salida de Capitales

[4] Cosa que es así porque el Estado se transforma en el principal destino de esas entradas de capitales foráneos.

[5] Durante el año pasado (2021) los principales aumentos relativos del período (medidos frente al 2020) fueron del 83 % en los Ingresos Totales contra 50 % en los Gastos Primarios, el Déficit Fiscal se redujo en un 44 % y el Resultado Financiero bajó un 27 %, mientras que ahora, en el Primer Semestre del 2022 los Ingresos Totales crecieron el 65 %, los Gastos Primarios el 75 %, el Déficit Primario el 263 % y el Resultado Financiero el 142 %.

El deterioro de estos indicadores fiscales (que ocurrieron bajo la gestión Guzmán en el Ministerio de Economía) encendió las alarmas de monitoreo sobre el cumplimiento o no de las metas pactadas con el FMI y delató el cuadro de incapacidad de pago que hoy determina la nueva Crisis de Deuda que vive nuestro país así como el Golpe de Estado Financiero contra el Gobierno.

 

Pal ´ Sur - 24 de julio de 2022

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