Feliz navidad

Sebastián Premici


“Para octubre nos quedamos sin nafta”, había dicho Gustavo Idígoras, titular de la cámara que nuclea a las grandes de la exportación agropecuaria, ni bien concluido el primer dólar soja. Una verdad a medias. Durante septiembre, las cerealeas liquidaron casi 350 millones de dólares diarios, a partir de la devaluación quirúrgica que habían conseguido. Los dos meses siguientes pasaron a liquidar, en el promedio diario, 50 millones. La nafta a la que hacía alusión el lobista, en realidad, había quedado bien guardada en los silobolsas. Con el dólar soja a 200 pesos, el sector movilizó 13 millones de toneladas, que en su mayoría (por no decir gran mayoría) permanecía guardada en los campos y acopios de los grandes jugadores. El sector sojero no escapa a las generales del capital hiperconcentrado de la economía local.

Esa misma concentración económica de la que forman parte explica su poder de fuego: un puñado de diez exportadoras manejan todo el negocio, sumado a otro puñado de acopios y grandes grupos de siembra. Sus activos cotizan en dólares, por ende, poseen la capacidad de fijar el tipo de cambio a su gusto. Su poderío se acentúa ante la debilidad del propio Estado, que necesita esas divisas para robustecer la posición del Banco Central.

“Los sojeros no vendían antes porque tienen el poder para apretar”, afirma sin titubear un integrante del equipo económico del gobierno. Es otra forma de aseverar que las cerealeras pusieron de rodillas al gobierno, como sostuvo Máximo Kirchner. Sin embargo, el funcionario también reconoce que no quedan muchas otras opciones, al menos por ahora.

En los momentos previos a la aplicación del dólar soja volumen 1, las cerealeras y los dirigentes de la Mesa de Enlace jugaron fuerte el partido de la devaluación. No enfatizaban tanto un tipo de cambio diferencial para ellos, sino que abogaban por la unificación cambiaria vía shock devaluatorio. No es nada muy diferente de lo que ciertos integrantes del establishment local pregonan por estas horas.

En el discurso de los exportadores y los dirigentes de la Mesa de Enlace aparecía como elemento central para reclamar esa devaluación la brecha cambiaria entre el dólar oficial y las cotizaciones financieras. La diferencia por arriba del 100% incentivaba al sector a frenar toda venta de granos y su posterior exportación.

Con la finalización del programa de incentivos, el sector embolsó una transferencia extraordinaria cercana a los 250.000 millones de pesos (el excedente entre lo que habrían recibido al tipo de cambio oficial del momento y lo efectivamente cobrado por gozar de una devaluación quirúrgica). Con otras 12 millones de toneladas de soja en su poder, la nafta que mencionaba Idígoras no era más que el reclamo por una segunda devaluación quirúrgica, a la que los exportadores denominaron dólar Navidad.

Durante el mediodía del viernes, mientras Massa realizaba un acto en una planta de Peugeot, Economía le daba la buena noticia a los pesos pesados de la exportación, que nuevamente lograron su cometido.

Corrida

En las últimas semanas hubo un reacomodamiento de los tipos de cambio financieros, en parte para ser actualizados por la inflación acumulada durante los primeros 100 días de Sergio Massa en el gabinete. Pero también ocurrió una incipiente corrida cambiaria, que involucró a grandes bancos, agentes de bolsa y carroñeros tipo Templeton. Es decir, se dio un movimiento de pinzas dentro del establishment, que volvió a la carga con su prédica devaluadora, tal como advirtió Massa en un encuentro organizado por el Consejo Interamericano de Comercio y Producción (CICyP), cónclave apalancado por el Grupo de los 6.

Los movimientos en los tipos de cambio paralelos cobraron intensidad luego de que el propio mercado pusiera en duda la financiación del Tesoro vía la deuda en pesos. Un portal de noticias de la Agencia Bloomberg cuestionó la sustentabilidad de dicha deuda en pesos y advirtió por la estrategia del Banco Central de salir a sostener el precio de dichos papeles. No es un tema menor, ya que el propio Miguel Ángel Pesce, titular del BCRA, reconoció que el FMI preguntó por qué la entidad estaba jugando fuerte en ese mercado. Pesce respondió que es para sostener la curva en pesos y el valor de esos activos. El Fondo quiere asegurarse de que no haya financiamiento indirecto hacia el Tesoro. ¿Dirán algo de la nueva emisión para endulzar a los exportadores?

El establishment aprovechó este ruido para dolarizarse vía CCL y MEP. La consultora Ecolatina habló abiertamente de la primera corrida cambiaria de la era Massa. El otro elemento que dio sustento a la corrida fue la fuerte venta de dólares del Central durante las primeras dos semanas de noviembre. En pocos días, la autoridad monetaria se desprendió del 40% de los dólares acumulados por el primer dólar soja.

Un director del BCRA reconoció que, ante ese drenaje que pone en jaque el plan estabilizador del gobierno, el poder económico volvió a volcarse a la dolarización. La movida de pinzas siguió esta misma semana con otra nota de Bloomberg Línea, con declaraciones del ex ministro Nicolás Dujovne, quien habló de hiperinflación. En esta concatenación de análisis direccionados hacia la desestabilización, el consultor Emmanuel Álvarez Agis publicó que, de seguir vendiendo divisas al ritmo de la semana pasada, las reservas netas llegarían a cero para fines de enero. Luego planteó, en una nota periodística, que para controlar la inflación habría que aplicar un shock devaluatorio, aunque también se pronunció sobre congelar precios.

Que la brecha cambiaria siga arriba del 80% y que la semana pasada se haya ubicado, aunque sea de manera momentánea, en el 100% en el caso del CCL, termina siendo funcional al mismo sector agroexportador que reclama la devaluación quirúrgica. Una movida retroalimenta la otra. La pregunta podría ser si la corrida que describió Ecolatina no estuvo motorizada por ese sector de la economía que el viernes pasado recibió su bono de Navidad, vía un nuevo tipo de cambio diferencial que rondará entre los 225 pesos y 230 pesos.

Confirmado el dólar Navidad, la cotización del MEP comenzó bajar.

Vasos comunicantes

No es que el sector agroexportador se hubiera quedado sin nafta, como reconoció un funcionario del equipo económico. En realidad, son muy conscientes de su capacidad para apretar al gobierno. Al 1° de noviembre de este año, la CIARA-CEC (Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y Centro de Exportadores de Cereales) había informado que todavía quedaban en silobolsas 10 millones de toneladas de soja. Durante el mes las ventas fueron mínimas, con una liquidación promedio diaria de 50 millones de dólares.

A los valores FOB actuales, con una cotización ubicada en los 592 dólares por tonelada, el sector está sentado sobre casi 6.000 millones de dólares. En septiembre liquidaron 8.100 millones. Tanto en el gobierno como en el propio sector reconocen que no venderán todo. El compromiso asumido garantizaría un piso mínimo de 6 millones de toneladas, es decir, 3.500 millones de dólares. “La soja está en manos de productores con recursos económicos, el gobierno debería tentarlos a vender”, expresó Idígoras. Lo que no dice es que el gobierno negocia con las cerealeras y que entre las grandes exportadoras y los grupos económicos que concentran la producción existen vasos comunicantes más que estrechos.

El tipo de cambio que reclamaron para sentirse lo suficientemente tentados para vender ronda los 225-230 pesos por dólar. De concretarse la comercialización de las 6 millones de toneladas como base, la transferencia extraordinaria que recibirán ahora sería de 210.000 millones de pesos (que surge de la diferencia entre el tipo de cambio mayorista y su devaluación quirúrgica). Tal resultado debe sumarse a los 250.000 millones de pesos extras recibidos en septiembre. Esta emisión monetaria del BCRA no aparece cuestionada por el establishment local.

Los últimos

El gobierno no logra encauzar la situación de miles de trabajadores que con su salario no llegan a cubrir una Canasta Básica Total (CBT), que en octubre contabilizó un alza del 9% mensual y del 93,1% interanual, mientras que la Canasta Básica Alimentaria ya registra un alza interanual del 100%. En lo que va del año, el salario de los trabajadores privados continúa perdiendo contra la inflación.

Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), en octubre la mediana de los trabajadores registrados privados sólo cubría el 88,9% de una CBT. La situación empeoró con relación a septiembre y se retornó a los niveles post salida de Martín Guzmán.

Así como la inflación pega más fuerte entre los deciles más vulnerables de la sociedad, ocurre el mismo proceso en cuanto a la caída real de los ingresos laborales. Entre enero y septiembre de este año, la pérdida real de recursos rondó el 1% en la mitad más rica de la población, aunque fue del 3% en promedio en la mitad más vulnerable.

El gobierno se apuró en concretar el dólar Navidad para los sojeros e hizo todo lo posible para correr del debate público la necesidad de una suma fija para todo el universo de trabajadores que les permita recuperar el poder adquisitivo perdido desde 2015. A lo sumo se habla de un bono de fin de año.

Prioridades son prioridades.

 

El Cohete a la Luna - 27 de noviembre de 2022

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