Cumbre de las Américas: panamericanismo y neoliberalismo

Con la CELAC en marcha, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América consolidada y la UNASUR como realidad política tangible, ¿para qué sirve la Cumbres de las Américas, sino para prolongar la puesta en escena del imperialismo y dar riendas a quienes quieren volver a los oscuros tiempos del sojuzgamiento de nuestros pueblos bajo el peso de “los gigantes que llevan siete leguas en las botas y le pueden poner la bota encima”?

Preparando la agresión militar a Venezuela

Barack Obama, una figura decorativa en la Casa Blanca que no pudo impedir que un energúmeno como Benjamin Netanyahu se dirigiera a ambas cámaras del Congreso para sabotear las conversaciones con Irán en relación al programa nuclear de este país, ha recibido una orden terminante del complejo “militar-industrial-financiero”: debe crear las condiciones que justifiquen una agresión militar a la República Bolivariana de Venezuela.

Retos de la era digital para América Latina y el Caribe

Son destacables los avances registrados por América Latina y el Caribe en la última década en el camino de la integración regional, bajo los nuevos parámetros de autonomía, soberanía y cooperación, con aciertos significativos, sobre todo en el plano político y en materia de defensa. Por lo mismo, llama la atención que la comunicación sigue siendo un tema relegado, siendo que esta era de la comunicación digital implica retos clave para la soberanía y la autonomía, como también para afianzar la participación ciudadana.

Al hablar de comunicación, no me refiero únicamente a lo mediático, pues hoy, no solo gran parte de las áreas del quehacer humano se están reorganizando en torno a la comunicación y las tecnologías digitales, sino que a la par, y en forma acelerada, se están reconfigurando las relaciones de poder mundial.

Discurso de Dilma Rousseff

Comunidade dos Países Latino-Americanos e Caribenhos, a nossa Celac,

Senhor secretário-geral da ONU. Ao cumprimentar o senhor Ban Ki-moon, cumprimento e saúdo os dirigentes dos organismos internacionais aqui presentes.

Senhoras e senhores ministros de Estado e integrantes das delegações dos países-membros da Celac e convidados especiais,

Senhoras e senhores,

Discurso de Rafael Correa

Estimados colegas, queridas amigas y amigos:

Uno de los más grandes hijos de esta bella tierra –hoy celebramos el día de su nacimiento-, José Martí, expresó con palabras sencillas la esencia de lo que nos congrega hoy aquí; cito: "Los hombres se dividen en dos bandos: los que aman y fundan, los que odian y deshacen".

Estoy seguro de que todos los presentes son de “los que aman y fundan”: aman el Sueño de los Libertadores y fundan esta Patria Grande…

Discurso de Evo Morales

Muchas gracias, hermano Piñera presidente de Chile, saludar a todo el equipo que acompaña en esta excelente organización de dos cumbres como así a todos los hermanos presidentes.

A todos los hermanos presidentes, presidentas, vicepresidentes, cancilleres y todas las delegaciones presentes en esta cumbre de Celac.

Palabras de la Presidenta en la primera sesión plenaria de la Celac

Muchas gracias, Presidente.

En primer término, agradecer la hospitalidad suya como Presidente de la hermana República de Cuba, también la del comandante Fidel Castro y la hospitalidad de todo el pueblo cubano en la cálida recepción que nos han brindado.

Yo quiero, antes de ingresar en el tema que convoca a esta reunión de la CELAC y que es el tema de la lucha contra la pobreza, el hambre y la desigualdad, en que reparemos por un instante en la importancia y la significación que tiene esta reunión.

La indecisión brasileña

Henry Kissinger, que a su condición de criminal de guerra une la de ser un fino analista de la escena internacional, dijo a finales de los sesenta que “hacia donde se incline Brasil se inclinará América latina”. Esto no es así de cierto hoy porque la marejada bolivariana cambió para bien el mapa sociopolítico regional; pero aun así la gravitación de Brasil en el plano hemisférico sigue siendo muy importante. Si su gobierno impulsara con fuerza al Mercosur y la Unasur o la Celac, otra habría sido la historia de estas iniciativas. Pero Wa-shington ha venido trabajando desde hace tiempo para desalentar ese protagonismo. Se aprovechó de la ingenua credulidad, o el acendrado colonialismo mental, de Itamaraty prometiéndole demagógicamente que garantizaría para Brasil un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, mientras la India y Pakistán (dos potencias atómicas) o Indonesia (la mayor nación musulmana del mundo) y Egipto, Nigeria, Japón y Alemania, entre otros, se quedan afuera.