CELAC condenó el bloqueo a Cuba y llamó a diseñar una agenda común

Con una declaración conjunta contra el bloqueo económico a Cuba y a favor de su exclusión de la lista unilateral que elabora Estados Unidos de presuntos países patrocinadores del terrorismo, y un llamamiento a diseñar una agenda común para la región, concluyó en Buenos Aires el XXIII Encuentro de Cancilleres de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

Las vías abiertas de América Latina

Nunca como ahora el futuro de América Latina está tan abierto. Hemos pasado por un momento, especialmente en los años 1990, en que la historia del continente parecía congelada. Se imponía un modelo de forma avasalladora, que pretendía invertir y cerrar ciclos históricos que apuntaban en otra dirección. Ya no más desarrollo económico, sino equilibrio fiscal. Ya no más distribución de renta, sino concentración en manos de los más competentes. Ya no más derecho, sino concurrencia en el mercado. Nunca más Estado, sino empresas.

¿Y el Banco del Sur?

Hace diez años, apenas empezado un boom económico en América Latina, cuando los movimientos sociales y algunos gobiernos progresistas recién llegados derrotaban al ALCA en Mar del Plata y se alistaban a fundar UNASUR y posteriormente CELAC, el Banco del Sur era una de las propuestas económicas más sonadas.

Soberanía cognitiva y tecnológica, e integración

En el marco del nuevo ordenamiento regional y global, marcado por la rápida transición hacia economías basadas en el conocimiento y altas tecnologías, que se junta a la exigencia de buscar respuestas a las diversas crisis globales (económica, climática, energética…), es cada vez más evidente que ningún país puede prescindir de desarrollar conocimientos propios y capacidades en ciencia, tecnología e innovación (CTI), sin lo cual arriesga profundizar la dependencia y agudizar la desigualdad.

De hecho, entre los países de la región existe un creciente reconocimiento de que el actual modelo de desarrollo regional, basado en la producción y exportación de commodities y materias primas y la alta dependencia tecnológica frente a las economías más desarrolladas, se vuelve insostenible.

Esta dependencia de una ciencia y tecnología impulsada por países con economías avanzadas dificulta, justamente, que la región pueda responder adecuadamente a sus propias prioridades y las necesidades particulares de sus pueblos. Toda vez, muy pocos países del Sur en forma aislada podrán responder adecuadamente a este reto, ya que implica grandes inversiones y economías de escala. Es por ello que, en el marco de los procesos de integración en América Latina y el Caribe (ALC), se están intensificando esfuerzos para abordar la problemática en forma conjunta.

Banco del sur: el futuro obligado

A más de seis años de la histórica firma de su Acta Fundacional por los presidentes de la Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela (último acto de gobierno del mandato de Néstor Kirchner, 9 de diciembre de 2007) el Banco del Sur aún no comenzó a funcionar.

Sin duda, la puesta en marcha no es simple, dada la necesidad inicial de lograr la aprobación parlamentaria de los países y establecer sus normas de funcionamiento. El proceso, pese a demoras y dificultades (por ejemplo, Brasil no completó su trámite parlamentario), pudo seguir adelante.

Integración regional: para que la unidad no termine transformándose en un sueño

Resulta notorio que la crisis internacional 2007-2008 no fue superada pese a los anuncios recurrentes y equivocados de una pronta, creciente y pujante recuperación de la economía mundial, mientras para América latina se sumaban temores por una coincidencia de factores negativos que están afectando sensiblemente el desarrollo.