Fuga de capitales y endeudamiento externo en la Argentina *

Realidad Económica 173
Eduardo Basualdo **
Matías Kulfas ***

En este trabajo los autores analizan el tema poco tratado de la fuga de capitales al exterior -parte constitutiva y significativa de la problemática de la deuda externa de la región- sobre la base de las estimaciones realizadas por diversos autores acerca del tema en las últimas décadas, con una estimación propia sobre este proceso económico. Complementariamente, se reseñan las dificultades metodológicas existentes para su medición y las opciones disponibles para superarlas. Se estima luego la renta generada por los capitales locales radicados en el exterior y, finalmente, se encara una visión integradora acerca del rol asumido por la fuga de capitales y el endeudamiento externo estatal en la consolidación de la valorización financiera y, más ampliamente, del patrón de acumulación del capital concentrado local. Desde esta perspectiva, se reafirma la estrecha relación que mantiene la fuga de capitales con el proceso de endeudamiento externo.

La gestión del nuevo gobierno

Realidad Económica 171
Daniel Muchnik*

Si alguno de los ciudadanos tenía la ilusión de que todo cambiaría con el nuevo gobiernohoy debe sentir una profunda frustración. Porque se han aplicado algunas de las recetas más queridas por el menemato, hay inmovilismo económico, se ha empujado una reforma laboral que institucionaliza la fragilidad del empleo, se ha tomado al déficit fiscal como la “vaca sagrada e intocable” del esquema en vez de pensar en la producción o en el respaldo a exportaciones novedosas y bien remuneradas.Esta quietud ha provocado una mayor inmovilización del mercado interno, una retracción de la ayuda financiera a la pequeña y mediana empresa, el crecimiento vertiginoso de cierre de cuentas corrientes.

¿Del bipartidismo al “bi-aliancismo”?

Un largo decir de caravana, transmitido de generación en generación, de padres a hijos y de politólogos a encuestadores, nos ha enseñado a ver el mapa político Argentino dividido – o articulado – por dos grandes partidos. Este bipartidismo, más virtual que real a lo largo de buena parte de los últimos 50 años cruzado además por la omnipresente vigilancia del actor militar durante varias décadas, se ha venido transformando lentamente en estos últimos tiempos en lo que podría llamarse un “bi-aliancismo”. En este sentido, las elecciones del pasado domingo 24 de octubre, junto con la novedosa distribución institucional del poder de un “centro político pragmático”, nos entregaron también la confirmación de que las tendencias bialiancistas se vienen afianzando en el horizonte; electoral del país, y que quizá sigan proyectando su larga sombra política en los próximos años”.

Realidad Económica 167