Salió Voces en el Fenix Nº 76

Plan Fénix


Después de haber borrado sus recuerdos Joel y Clementine vuelven a cruzarse en Montauk. Y en ese tren rumbo a Rockville Centre darían un nuevo comienzo a una relación que, sin saberlo, no era nueva. Algo de ese tren debe haber en ciertos debates históricos en Argentina, y el de la industria es uno de ellos.

Desde las disputas de la década de 1930, en torno a las distintas alianzas de clase que rodeaban las agendas del Plan Pinedo y el Grupo Forja, una y otra vez nos topamos con la necesidad de dar un curso definitivo a la industrialización de nuestro país, a la que no hemos logrado darle más que respuestas defensivas.

De Swift y Tamet a Rigolleau y Cemento Portland, de Quilmes y Ford a La Cantábrica y Siam, varios han sido los hitos que marcaron a fuego el ADN industrial de la Argentina, sobre el que pesaron y pesan fuertes tensiones de economía política y varios episodios de restricción externa, dejándonos con esa recurrente sensación de volver a empezar. Es sobre estas complejidades que avanza este número, proponiendo una nueva lectura a la industrialización de nuestro país, que une las luces y sombras del modelo sustitutivo y el desmantelamiento prematuro en la entrada a la segunda globalización financiera con la persistencia de la heterogeneidad estructural, eje pivote sobre el cual construir un futuro distinto.

En efecto, plantear objetivos de crecimiento económico, distribución del ingreso y generación neta de empleo supone el doble desafío de elevar (y sostener) el empuje por demanda y de transformar la estructura productiva, para lo cual resulta imprescindible la incorporación de conocimiento científico-tecnológico a la producción industrial. La demanda (interna y externa) genera incentivos a la inversión y a las mejoras de productividad, y el cambio hacia una estructura diversificada y escalonada tecnológicamente reduce la incidencia del subempleo y la informalidad, viabilizando al mismo tiempo el aumento de los ingresos reales.

Competitividad hoy no es entonces bajar la intensidad distributiva, sino modificar la forma en que nos proyectamos hacia la nueva división internacional del trabajo, superando nuestro rol histórico de productor primario.

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Revista Voces en el Fenix Nº76 - julio de 2019