Precios cuidados

Horacio Rovelli
Aunque no se tiene el conocimiento exacto, sí se puede inferir sin riesgos de equivocación que la estructura de costos y precios en la Argentina actual es sumamente ventajosa para las grandes empresas, todas operan con márgenes de ganancia mayor a cualquier otra plaza del mundo, y ésa es la verdadera ventaja comparativa de nuestro país para el gran capital, que hace que, por ejemplo, mantengan su valor los títulos públicos y privados, tanto en el mercado interno como en el exterior.

Esto es, al tipo de cambio vigente, los precios y cantidades que las grandes empresas producen y venden tanto en el mercado interno como en el exterior son lo suficientemente atractivos como para que ellas vayan a impulsar una modificación en las reglas de juego.

En otros países, por ejemplo Francia, cuentan con una matriz Insumo-Producto que relaciona todos los sectores y todos los procesos de producción y de comercialización, por ende el gobierno puede inferir con alto grado de certeza los márgenes operativos, lo que le permite establecer precios de referencia o indicativos. En nuestro país, con criterio e inteligencia se ha pergeñado el sistema de Precios Cuidados, que alcanza a 451 artículos de consumo masivo permitiendo establecer un precio previsible, así como su ejemplo se extiende por referencia a otros productos de similares características, con lo que cuando el Gobierno estima que los Precios Cuidados representan el 20% de lo que se vende en las grandes cadenas de supermercados, en realidad es un porcentaje mayor por lo antedicho (la comparación con otros productos semejantes). Por ende el sistema cumple un rol importante en el control de precios finales, aunque no se sepa cómo se constituyen.

Si tenemos en cuenta que 26 (veintiséis) industrias elaboran el 80% de los alimentos y bebidas que se venden en los grandes supermercados, que a su vez representan cerca del 60% de todas las ventas, es claro que no alcanza con convocar a las pymes y realizar el plan Comprar constituyendo una red de abastecimiento municipal (medidas y acciones que se deben profundizar y generalizar), pero es necesario ampliar y democratizar la oferta de alimentos, y para ello es imprescindible una fuerte intervención estatal con una ley que obligue a que se ofrezcan en los comercios las distintas marcas que pertenezcan a la mayor cantidad de productores. La mejor forma de combatir el aumento de los precios de los alimentos es regular la producción y la venta evitando los grados de cartelización que presenta el sector, encareciendo la vida de los argentinos. Como dijo alguna vez Henry Kissinger, “si se controla el petróleo se controla el país, si se controlan los alimentos se controla a los habitantes”.

Las principales empresas productoras de alimentos están nucleadas en la Copal (Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios), donde están empresas como Molinos Río de la Plata, Azucarera Ledesma, Arcor, Aceitera General Deheza; Coca Cola Femsa SA; Los Grobos Agropecuarias, etc., todas con productos líderes y con alto porcentaje de producción y venta en sus respectivos mercados; su presidente es Daniel Funes de Rioja que fuera abogado laboralista por la patronal en las reuniones de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) durante la dictadura militar. Si hablamos de las cadenas de supermercados es fácil ver cómo se expandieron en los últimos años y solo se explica por los amplios márgenes con que remarcan precios, por eso cuando los funcionarios dicen que los Precios Cuidados permiten “achicar el margen de rentabilidad empresario pero no tanto para eliminarlo”, es parte de una verdad que no se conoce, y cuando afirman que lo debemos cuidar entre todos, en realidad también es parte de una verdad, pero que no puede negar el grado de concentración de los oferentes y vendedores, con quienes se acordó en su momento, hace un año se plasmó formalmente, pero antes hubo un diciembre de 2013 donde esos precios se reacomodaron anticipando a la devaluación de enero de 2014, por eso es que la inercia inflacionaria no derrapó, porque no derrapó la Argentina que, como dijimos al comienzo, les permite operar a las grandes empresas con márgenes de ganancia mayores que en el resto del mundo y con el control de los mercados y los tiempos en mano de esas grandes empresas formadoras de precios.

Tras el fallido acto de ceder a devaluar nuestra moneda sin plan y sin control de la situación en enero de 2014, lo que produjo una fuerte caída en el poder adquisitivo de los salarios y con ello una transferencia igual a favor de las empresas más concentradas, se pudo acordar tanto con las alimentarias que venden en el mercado interno, como las que exportan (que muchas veces son las mismas, ejemplo las aceiteras y harineras), un tipo de cambio de referencia; en ello jugaron un rol fundamental los swaps con el banco Central de China, los controles cambiarios por los entes de control (AFIP; BCRA; CNV; Procelac; UIF), y la seguridad que al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner le va a continuar un gobierno dócil, que se siente en la mesa con los empresarios y sus representantes y acuerde en base a respetar los márgenes y las disposiciones empresariales.

Existe una frase en el mundo de los negocios que dice “por qué se va a cambiar lo que no está roto”, y en la Argentina la rentabilidad con que operan las grandes empresas implica y determina los niveles salariales y las producciones de pequeñas y medianas empresas (sobre todo en las regiones), que con sus valores y precios valorizan el capital de las primeras.

Por eso es que podemos observar que con el pretexto de la suba del precio del petróleo de todos estos años, las distribuidoras de combustible exigían el incremento del valor de sus productos; sin embargo, ahora que cae fuertemente (a menos de 50 dólares el barril de petróleo crudo), las empresas acordaron reducir lo mismo solo en un 5%, en todos los casos, las grandes empresas con mercado cautivo logran trasladar los costos a los precios, los que no podemos somos el resto.

EN NÚMEROS

26 industrias elaboran el 80% de los alimentos y bebidas que se venden en los grandes supermercados, que a su vez representan cerca del 60% de todas las ventas.

20%de lo que se vende en las grandes cadenas de supermercados es lo que representan los artículos de Precios Cuidados, según estima el Gobierno.

Miradas al Sur - 18 de enero de 2015