La tristeza popular y el desastre nacional

Lo que pasó antes del 1º de julio de 1974 no era ninguna maravilla, pero lo que vino después fue una tragedia. La muerte de Juan Domingo Perón marcó una cuenta regresiva que terminaría el 24 de marzo de 1976, con el golpe militar más cruento de la historia argentina.

Endiosado a veces por el abrazo con Ricardo Balbín y otras por su vuelta a la Argentina como hecho en sí mismo dentro de una marcha casi celestial, ¿el último Perón es una continuidad del que gobernó entre 1946 y 1955 y lideró un movimiento desde el exilio entre los 18 años que van de 1955 a 1973? Y si no fue una continuidad, ¿acaso podía serlo? La verdad es que su figura terminó surcando la historia entre la extensión de la ciudadanía a grandes masas de argentinos en la segunda mitad de los ‘40 y la tremenda crisis de 1974, entre el Plan Quinquenal y el Pacto Social, por un lado, junto al avance de los derechos sociales y políticos y por otro lado el comienzo del fin.

Economía y política

Esta semana fue marcada por los cambios en el Ministerio de Economía. En particular, por el nombramiento de quien podría ser el primer ministro del área en mucho tiempo. También el primer heterodoxo con el plus de haber completado su formación en el sistema educativo público. No se trata de ningunear a los anteriores titulares del “Palacio” de Hacienda, pero considérese que de algunos ministros post 2001 es difícil recordar el nombre y que otros ni siquiera tuvieron estudios de grado en Economía.

La política como “no lugar”

El antropólogo francés Marc Augé analiza los “no lugares”. Llama así a los sitios inodoros, incoloros e insípidos, en donde existe un espacio indeterminado, en el cual todo está establecido, sin personalidad, sin historia ni destino, que deja indiferentes a quienes los atraviesan. Son los supermercados, los aeropuertos, los centros comerciales, las estaciones de servicio para automóviles, las autopistas, las cadenas de hoteles clonados, los bancos.

Mafia

El antikirchnerismo en las redes sociales se expresa con un grado de barrabravismo de linchamiento que atemoriza, porque en muchos casos es evidente que se trata de personas comunes que en sus vidas cotidianas no asumen esas formas de violencia tan prepotente, tan insultante y sobre todo tan amenazadora.

Actualidad de un Manifiesto

La política es en buena medida una disputa de legados, de palabras, de ideas, de nombres propios que dejaron una marca en la historia y que así acompañan, confiriéndoles una temporalidad extensa, las luchas que las mujeres y los hombres de una época dada emprenden por la emancipación, los derechos, la igualdad. El sentido de ciertas inspiraciones históricas es a veces inequívoco (aunque el tiempo haga que pierdan sus particularidades y adopten una significación universal: “Evita ya es de todos los argentinos”), en tanto que otras veces las generaciones deben enfrentarse con una opacidad de las cosas que reciben de otras generaciones, pues su significado no se obtiene sin un trabajo. Y otras veces se trata de un hallazgo motivado por la acción conjunta de la fortuna y la urgencia de pensar lo que ocurre. La intensa mención de Deodoro Roca en los últimos discursos de Cristina Fernández se inscribe en este último caso.

Desarrollo político como prerrequisito de un desarrollo económico

En Realidad Económica Nº 16 (marzo/abril de 1974) se publicó un trabajo del eminente jurista Dr. Arturo E. Sampay, cuya destacada actuación en la Convención Constituyente de 1949 se plasmó, entre otras contribuciones, en la redacción del artículo 40, paradigma de la defensa de la soberanía nacional.

El escrito que reeditamos es una valiosa fuente para sumar al actual debate sobre política y economía.

Discursos y políticas de la memoria: consideraciones acerca de la relación entre pasado y presente

El propósito del texto consistirá en indagar la estructuración de las identidades, acciones y organizaciones colectivas de los discursos de las memorias en la década del noventa en Argentina. Analizaremos como dichos discursos contribuyeron a la conformación de un escenario social alternativo o contrahegemónico, en el orden de pensar una subjetividad social distinta y antagónica a la hegemonía neoliberal de aquel momento. Observaremos cuáles son las potencialidades y los límites de estas políticas de la memoria, además de sus transformaciones históricas, simbólicas y organizativas, para reflexionar sobre el momento actual político y social de nuestra realidad.