Francisco ¿un fenómeno mediático?

La revista Time dedicó su portada a Francisco y lo declaró personalidad del año. La publicación norteamericana justificó su elección “por haber trasladado el pontificado del palacio a las calles, por comprometer a la mayor religión del mundo a enfrentar sus necesidades más profundas y equilibrar el juicio con la misericordia”. ¿Es el Papa un fenómeno mediático? Lo qué se puede afirmar sin temor es que el argentino Jorge Mario Bergoglio, en menos de un año de pontificado, ha tenido la capacidad de poner a la Iglesia Católica en el centro de la escena comunicacional y los temas eclesiásticos en la agenda de los principales medios de comunicación del mundo.

El personaje del año

Lavar los pies de los presos, abrazar a un enfermo... Los gestos del Papa retroalimentan a una opinión pública que anhela el comienzo de una nueva era en la que una institución verticalista y jerárquica será sustituida por otra democrática. Pero el alcance de las reformas dependerá de la superación de las propias contradicciones de la Iglesia.

La elección de Jorge Bergoglio como Papa marca, para muchas personas, una temporalidad diferente en la historia de la Iglesia Católica. Las expectativas generadas desde su nombramiento, plasmadas en los principales titulares de diarios y revistas, apuntan a la construcción de un modelo alternativo al de Juan Pablo II y Benedicto XVI.

Nunca dejó de pensar

“Debemos impedir que este cerebro funcione por veinte años.”

Con estas palabras, brutales, se sintetizó el pedido de pena efectuado por el fiscal Isgrò en su alegato ante el Tribunal Especial Fascista que condenó a Antonio Gramsci (Ales, 1891-Roma, 1937) a la pena de 20 años, 4 meses, 5 días de reclusión y multa.

Discurso de Fidel Castro en la visita de Nelson Mandela a Cuba (1991)

“Si se quiere tener un ejemplo de un hombre absolutamente íntegro, ese hombre, ese ejemplo es Mandela (APLAUSOS). Si se quiere tener un ejemplo de un hombre inconmoviblemente firme, valiente, heroico, sereno, inteligente, capaz, ese ejemplo y ese hombre es Mandela (APLAUSOS). Y no lo pienso después de haberlo conocido, después de haber tenido el privilegio de conversar con él, después de haber tenido el gran honor de recibirlo en nuestro país, lo pienso desde hace muchos años, y lo identifico como uno de los más extraordinarios símbolos de esta era.”

“Pienso esto de él y de su pueblo, porque si vamos a hablar de las más justas de las causas, es la causa que ellos han representado.

Más armas, menos niños

Uno quisiera navegar con artículos sobre arte, sobre paisajes, sobre confraternidad de los pueblos, pero encuentra en un solo día, en la tapa de todos los diarios de distinta ideología, dos informaciones que a uno lo devuelven a la realidad de toda la vida y no de los sueños: “Alemania: disminuye el número de nacimientos” y “Este año se vendieron armas por 14.000 millones de euros”. Menos niños, más armas.

Narrativas del multilateralismo: «efecto Rashomon» y cambio de poder

El multilateralismo eficaz se ha convertido en un lugar común del discurso político internacional. Pero el multilateralismo es un concepto y una práctica problemática, y no se concibe o interpreta de la misma manera por parte de diferentes actores. Si Estados Unidos continua impulsando un multilateralismo hegemónico, la UE promueve un multilateralismo normativo, los países en desarrollo practican un multilateralismo defensivo y los emergentes promueven un multilateralismo revisionista basados en narrativas, legitimaciones discursivas, objetivos y prácticas diferenciadas. El artículo trata de caracterizar cada una de esas visiones a partir de sus narrativas y lógicas discursivas; se utiliza cómo argumento el denominado «efecto Rashomon», basado en el filme homónimo de Akira Kurosawa, que muestra cómo pueden coexistir distintos relatos de un determinado hecho, y cómo estos configuran expectativas, roles y conductas de los actores implicados.

El mundo necesita del petróleo

Lo que hoy llamamos "nuestra civilización" se construyó sobre tres pilares que dieron lugar a la Revolución Industrial del siglo XVIII: el sistema de producción fabril; el triunfo de las ideas de la Ilustración, que ubicaron a la razón y a la ciencia como bases del conocimiento, y las máquinas térmicas. Estos tres pilares de la modernidad se constituyeron en elementos emancipatorios: forjaron sociedades abiertas, permitieron el florecimiento de la creatividad humana y liberaron para la producción todas las potencialidades energéticas de la naturaleza almacenadas en los combustibles fósiles.