“La mayoría del país no quiere a Bolsonaro en la presidencia”

Augusto Taglioni


José Dirceu es una de las figuras más importantes de la historia de la izquierda y del campo intelectual de Brasil. Co-fundador del Partido de los Trabajadores en la década del 80 y pieza clave para el ascenso de Lula hasta llegara a la presidencia.

Como un su libro “Ze Dirceu: Memorias” es un hombre de mil batallas. Militante estudiantil en la década del 60, su exilio en Cuba, el retorno en la clandestinidad en plena dictadura militar y la vuelta a la legalidad con la ley de amnistía de 1979 que permitió el comienzo del fenómeno del PT a quien representó como Diputado Federal.

Siendo un hombre de máxima confianza de Lula ocupó el cargo de ministro en jefe de la Casa Civil hasta su salida por el escándalo del Mensalao. Actualmente cumple con la cuarentena en su residencia de Brasilia donde escribe el segundo tomo de sus memorias, y accedió a un reportaje exclusivo con Resumen del Sur en donde analiza el presente con Jair Bolsonaro en el gobierno y los desafíos de la izquierda en el convulsionado escenario político de Brasil.

¿Cómo analiza situación de Brasil actual?

Hay un empate. La mayoría del país no quiere a Jair Bolsonaro en la presidencia, pero está dividido. Su gobierno esta cada día más reprobado, el no lucha contra la pandemia, insiste en la cloroquina y lo mezcla con religión, con salvación. Es algo muy grave.

Los alcades de las grandes ciudades y de las pequeñas también, y los gobernadoras de las provincias están muy firmes en su pedido de que haya una agenda para los millones de trabajadores informales, autónomos, desempleados y esa masa enorme de millones de microemprendedores que todos los días tienen que ganarse la comida y pagar las cuentas.

La banca en Brasil es casi un monopolio, es un escandalo. Acá se paga una tasa de interes del 50% para el consumidor, es un asalto. El Parlamento aprobó una ayuda de unos 600 reales pero no llega el crédito para el pequeño. Él (Bolsonaro) juega con ese descontento social, con la indignación para combatir la cuarentena. Es evidente que la economía se paralizó por la pandemia, no por la cuarentena.

La cuarentena es una consecuencia de la pandemia, que la apoya la mayoría pero hay que dar condiciones. Esta es la lucha hoy.

Bolsonaro constituyó un gobierno militar, ya que, ocupan lugares en todas las secretarias, ministerios y empresas estatales. Él amenaza y se enfrenta al Poder Judicial, al Congreso y no reconoce a la oposición de izquierda, si fuera por él los perseguiría, como hizo la dictadura. Hay que recordar que Brasil, como la Argentina, vivió la mitad de su república en dictaduras, de 1937 a 1945 dictadura  y del 1964 al 1985 e intentaron un golpe en 1955 y en en 1961. El militarismo es un hecho en Brasil, ellos tiene esa idea de que el pueblo no sabe votar, que son los únicos patriotas y se consideran como la elite esclarecida del país.

Bolsonaro dice que está cuidando la economía. ¿Es así?

Hay una situación grave que combina crisis de estabilidad política con crisis económica. El real perdio el 30% del valor, nadie invierte en Brasil y hay una recesión gravísima con el desempleo en 13 millones de habitantes. El gobierno insiste en tomar la agenda de austeridad y recorte del gasto. Ellos sacaron un 30 mil millones de reales del presupuesto de salud antes de la pandemia. Y estaban privatizando la salud publica: Brasil tienen una red de seguridad social amplio, seguro de desempleo, prestación continuada, tiene salario mínimo, Bolsa Familia, el Sistema Unico de Salud, la educación publica, transporte y material didáctico gratuito que fue producto de décadas de lucha del Movimiento Obrero.

(Paulo) Guedes quiere vender el Banco de Brasil, desregular la agricultura y retirar la protección al medio ambiente. Es un gobierno de destrucción del estado de bienestar social, negacionista de la situación climática y ahora, negacionista de la pandemia. Es un crimen contra la nación brasileña y contra la humanidad, porque afecta a todos, nosotros tenemos limites con Argentina y con los demás países de Sudamérica. 

¿Qué consecuencias pueden tener para Bolsonaro todos estos conflictos abiertos con el Poder Judicial o los gobernadores?

Bolsonaro no tiene apoyo de la gran mayorías de las elites de derecha de Brasil. Es un hecho eso. También estamos nosotros (el PT) que somos una fuerza importante que ganó cuatro elecciones. Fernando Haddad y Ciro Gomes sacaron 40 millones de votos en la primera vuelta de 2018 y en la segunda obtuvimos 45 por ciento de los votos. Lula tiene una base de 35/40 por ciento, somos una alternativa.

Por su parte, en el gobierno militar hay un temor. La agenda ultra liberal unifica a toda la derecha, incluso los que se oponen al gobierno autoritario y oscurantista pero apoyan el plan de Guedes.

No obstante, vemos que Bolsonaro  a través de los militares presenta un plan de inversión publica de 30.000 reales para obras de infraestructura y esto genera una crisis porque la derecha reacciona y se pone histérica ante el nacionalismo militar. Entonces hay muchas crisis dentro de la crisis general pero hay un equilibrio de fuerzas en el que nadie avanza, incluso por la pandemia, por el temor a los militares y a la alternativa de la izquierda.

Hay mucho miedo en la población, mucha tristeza y el problema de Bolsonaro es que, como decimos acá, la boca del cocodrilo se abrió, comenzó a subir en imagen y luego, su caída en la imagen se hizo permanente. Pronto habrá dos tercios del país contra él.

¿Podría haber un impeachment?

El impeachment o los procesos abiertos en el Supremo Tribunal Federal depende un acuerdo por encima de las elites y pasa por la presión de los millares y el programa económico post pandemia.

 Es un escenario de mucha estabilidad institucional (correlación de fuerzas) porque Bolsonaro lo provoca. Su objetivo es armar al pueblo, y lo esta consiguiendo pero sufre una disidencia del morismo (por la salida de Sergio Moro del gobierno) que lo debilita más. 

Este es el cuadro: estabilidad de equilibrios porque que las fuerzas temen la agudización de la crisis. Es casi imposible que después de la pandemia pueda continuar el ajuste neoliberal, hay que retomar el papel del Estado, la desconcentración de renta, propiedad y riqueza. Brasil es el país de más concentración de tierras, 92 000 propietarios tienen el 21 por ciento de la totalidad del territorio nacional, el 10 por ciento de la población la mitad de la renta, uno por ciento casi el 20 por ciento y la tasa de interés de los bancos secuestran gran parte de la renta de las clases trabajadoras.

Usted habló del “temor a los militares”. ¿Qué rol cumplen y qué proyectos representan?

Están completamente comprometidos con la política de Bolsonaro de alineamiento y sumisión en las relaciones internacionales y de la defensa brasileña con Estados Unidos. Hicieron un acuerdo con el Comando Sur que es la sumisión del país a la estrategia militar norteamericana, inclusive la dependencia en la transferencia tecnológica. Por eso vendieron Embraer a Boeing, fue una humillación y entregaron la base de Alcántara a cambio. 

Los militares también apoyan la política de ocupación de tierras, la negación del cambio climático, las privatizaciones y lograron una importante reforma de su seguridad social que le permitió dos aumentos de 23 pro ciento y 46 por ciento  en un país que no tiene inflación. Pueden jubilarse sin limite de edad con menos de 50 años, los que estudian cobran el 65 por ciento del sueldo, tiene hospitales propios, educación propia, es una casta. Es un problema grave como en Chile que se quedaron con la participaron de la renta del cobre y se constituyó en un poder propio.

Estamos en un problema porque están en el gobierno, tiene un poder presupuestario extraordinario, tiene capacidad de inversión y adoptan una política ultra liberal. Hasta ahora no hay ni una sola fisura ni declaración contrarias.

El General y jefe de gabinete institucional del Ministerio de Seguridad, Augusto Heleno, amenazó al STF por una medida procesal, fue apoyado por el ministro de Defensa, y el jefe espiritual (Eduardo) Villa Boas apoyó declaraciones escandalosas de la exministra de Cultura, Regina Duarte, contra los medios de comunicación.

Los militares acompañan la radicalizacion de Bolsonaro pero al mismo tiempo en otros aspectos lo moderan.

Si, porque si no lo moderan el puede sufrir un imepachemnt. El agro negocio exportador, la media y gran burguesía agraria necesitan de la relación con China. Los militares saben eso como también saben cuando Bolsonaro puede cometer un crimen de responsabilidad porque puede perder su gobierno. Hacen un papel de Estado Mayor que impide que cometa un suicidio. 

Y encabezan las las negociaciones con el “Centrao“.

Esa es otra cosa que hay analizar con detenimiento: la gestión de los generales (Walter Souza) Braga Netto (Jefe de la Casa Civil) y Fernando Azevedo (ministro de Defensa) que son los que esta constuyendo la alianza con el Centrao que ahora se dividió porque el presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, que lidera DEM uno de los tres grandes partidos de la colación de centroderecha junto al PSDB de Fernando Henrique Cardoso y el MDB de Michel Temer, que tienen 130/140 diputaos  o mas si se suman partidos como Ciudadanía, Solidaridad, Novo, PP, el Partido Liberal, PSD y Podemos.

Bolsonaro los necesita porque tiene pocos diputados, dOs tercio de su ex partido (PSL) se fue con Maia, nosotros tenemos entre 130 y 200 y hay unos 30/40 que están indecisos. El puede neutralizar la Cámara como quiere neutralizar al STF con la presidencia de Luiz Fux y el nuevo juez que quiere poner en reemplazo de Celso Mello que se jubila por tener 75 años. 

Tiene una situación dificil en el Congreso y muy difícil en el STF porque hay 8 o 9 procesos de investigación que puede costarle el cargo.

¿Cómo esta parada la izquierda? Aún existen diferencias entre Partido de los Trabajadores y Ciro Gomes. 

Profundas diferencias porque Ciro decidió, con toda legitimidad, ser candidato anti PT y anti Lula, y tiene entre 6 y 8 por ciento. Haddad tiene 17, lula tiene 25-30 y Bolsonaro 35. 

El movimiento 65 esta acercándose al centro democrático de Maia, el PSOL, una disidencia del PT, volvió a una política de alianzas pero hay un sector muy contra que forzó a Marcelo Freixo a retirar su candidato a la prefectura de Río de Janeiro y el PSB tuvo una operación interna que terminó con el arresto de su líder, Ricardo Coutiño, en el marco de la Operación Lavajato.  

No está facil la vda de las oposiciones, la derecha también esta muy dividida con Sergio Moro, el propio Bolsonaro, el Centrao y la derecha tradicional que perdió dos tercios de su electorado en 2018 en manos de Bolsonaro. 

Desde 1989 se construyeron dos grandes fuerzas, el PT con la centro izquierda y el PSDB con la centro derecha, Bolsnaro rompió la centro derecha y Ciro quiere romper del lado de las izquierdas. 

De todas formas, Lula declaró que no será candidato en 2022 y Ciro firmó una carta por la renuncia de Bolsonaro con Guillermo Boulos (Psol), Fernando Haddad y Flavo Dino (PCdoB) que estuvo ahí por pedido de Lula, es la segunda vez que lo hace en los últimos 8 meses. Firmó toda la izquierda para construir un programa para la pandemia y para el 2022. Hay acuerdos en Estados importantes.

Hay mucho que construir, sin unidad no avanzamos ni contra Bolsonaro ni como alternativa de izquierda para el 2022 como hizo Argneitna con Alberto Fernandez. La derecha no tiene alternativa para el pais y en su programa no cabe el pueblo brasileño. 

¿Qué mundo tendremos post pandemia?

El mundo está cambiando, hay una desglobalización evidente. Turquía, Irán, India, Rusia, China son potencias, también Indonesia y Nigeria. Nosotros somo América del Sur y tenemos que tener integración. Gran Bretaña se fue de la Unión Europea, en Europa obligaron a que Alemania acepte el rescate de 500 mil millones de euros, porque ellos no querían, querían que fuera una deuda, pero los países no soportan una deuda.

De la misma manera Brasil tampoco soporta una deuda. Brasil no puede emitir títulos públicos, tiene que emitir moneda. Porque lo títulos públicos en Brasil pagan 10% de interés, cuando en el mundo la tasa de títulos públicos es negativa. 

Yo no creo que el neoliberalismo sobreviva a la pandemia. En la crisis de 2008 el gran capital mundial pasó la crisis sin muchos cambios, pero no fue así en la II Guerra Mundial. Allí vinieron las regulaciones, los cambios en el comercio y el fortalecimiento del bienestar social. Hay mucha agua que todavía debe pasar por abajo del puente durante este año, tanto en Brasil como en el mundo entero.

De lo que estoy seguro es que hay que cambiar, tanto en la política energética, como en movilidad y en el uso de la tierra. En Brasil tenemos grandes problemas por el uso especulativo y depredativo de la tierra. No respetar al medioambiente y a la tierra, llevó a una crisis ambiental y de modo de vida. 

Desde la izquierda socialista tenemos una gran responsabilidad de plantear una nueva plataforma para el mundo. debemos mostrar solidaridad con el Foro de San Pablo, el Grupo de Puebla, los sindicatos, la Liga Campesina, con la juventud. Fue así como llegamos al poder en su momento.

¿Qué piensa de las relaciones con Argentina y cómo ve al gobierno de Alberto Fernández?

En primer lugar, Bolsonaro no quiere relaciones. Pero el pueblo, los empresarios, las clases medias no piensan como él y como su ministro. Retomaremos nuestros lazos para reconstruir el Mercosur. El éxito de la actuación de Alberto Fernández con la pandemia es un modelo para toda América Latina. Eso se ve mucho en Brasil. Para nosotros es un alivio que haya un gobierno así en la región. 

 

Resumen del Sur - 30 de mayo de 2020

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