Argentina en la posconvertibilidad: ¿desarrollo o crecimiento industrial?

La implosión del régimen de convertibilidad de principios de 2002 devino en un proceso de modificaciones radicales en la estructura de precios relativos enmarcado en una profunda retracción de la economía en general, y del sector manufacturero en particular. La convergencia de una fuerte devaluación de la moneda local con altas tasas de inflación, el intenso deterioro que experimentaron los salarios reales y la elevada ociosidad de la capacidad productiva fabril sentaron las bases para el despliegue inicial del tradicional comportamiento contracíclico de las exportaciones, especialmente agroindustriales. En los años sucesivos, se afianzaría aún más el rumbo de crecimiento industrial favorecido por la vigencia del tipo de cambio alto y los bajos costos salariales.

Desafiando a la economía convencional: un paradigma ético del desarrollo

La ética del desarrollo es un tema que contribuye al estudio del crecimiento, el cual frecuentemente es olvidado en el campo de la economía, inclusive en la línea pluralista de la economía social. La ética del desarrollo en ese contexto argumenta que la sociedades más que la suma de individuos y que la economía lo es también de preferencias individuales. A diferencia del positivismo de la economía convencional, el desarrollo no es visto como crecimiento en un sentido estrecho de expansión material del bienestar, si no como el enriquecimiento cualitativo de los seres humanos en todos los aspectos relevantes de la vida humana.

Innovación y desarrollo: contradicciones en la política oficial

Antes de asumir la presidencia, Cristina Kirchner anunció la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva. Jerarquizó así lo que hasta entonces funcionaba como una secretaría en la cartera de Educación. Esa investidura, sin embargo, no llevó al área a tener mayor relevancia que otras iniciativas oficiales de menor importancia estratégica para el país.

Las fases del desarrollo de la crisis ecológica capitalista

Homo sapiens, nuestra especie, tiene por naturaleza el producir socialmente su propia existencia. Lo hace a través del trabajo, gracias al cual transforma en valores de uso los recursos naturales que no consume como tales. Mediación indispensable entre la humanidad y su entorno, este trabajo es una actividad consciente: su resultado preexiste en el cerebro del productor bajo la forma de un proyecto que el trabajador adapta a medida que se ejecuta y del que hace luego un balance.

Cómo evaluar la C&T

En un artículo publicado en la edición de La Nación del último domingo se evalúa negativamente la política nacional en ciencia y tecnología utilizando como métricas para dicha evaluación la cantidad de patentes producidas y la inversión privada en desarrollos innovativos. En nuestra opinión ambas métricas utilizadas son erradas para evaluar la eficiencia de una política de C&T en la Argentina.

La industria argentina frente a los nuevos desafíos y oportunidades del siglo XXI

A partir de 2003 la Argentina ha transitado por un sendero de crecimiento, progreso técnico, creación de empleo y reducción de la pobreza sin precedentes en más de medio siglo.

Si bien las industrias intensivas en recursos naturales aún representan más de la mitad del valor agregado industrial, las actividades intensivas en conocimiento han adquirido en los últimos años un creciente dinamismo. Para sostener y consolidar los logros es preciso acelerar este proceso de cambio estructural, lo que implica aumentar el peso de las actividades intensivas en conocimiento en la producción del país. De esta manera podrá concretarse el aprendizaje tecnológico, el desarrollo de las pymes y los encadenamientos más fuertes entre empresas, sectores y territorios.

El cambio estructural plantea un desafío para la Argentina y para toda América Latina, como propone la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en su documento Cambio estructural para la igualdad: una visión integrada del desarrollo.

La estructura económica del (sub)desarrollo y el equilibrio general o ¿qué ocurrió con la teoría del desarrollo?

Anteriormente el desarrollo económico era un tema involucrado en las principales discusiones y formaba parte importarte del quehacer económico. Este concepto involucraba la transformación de las estructuras productivas con el fin de emplear a la población en las actividades de mayor productividad, con lo cual se conseguía un mayor bienestar. Por su parte, el concepto de desarrollo implicaba que los sistemas económicos seguían caminos de desarrollo (no siempre en equilibrio) con el fin de llegar a resultados más deseables de bienestar: el equilibrio no era el objetivo principal.

Planificación, gobierno y poder

“Una cosa es hablar del Estado y otra es hablar del gobierno y del poder. Son cosas diferentes. Cada vez creo más que el tema central es el poder, sus conflictos y su solución. La planificación puede cambiar algo en la medida en que se afianza y se construye poder. Cuando se da una ecuación progresista debe aprovecharse en el sentido de la construcción permanente de poder. Para eso la planificación es un instrumento clave. La planificación objetiviza y racionaliza el ejercicio de las funciones del Estado. Por ejemplo, Kubitschek, en el Brasil, definió las actividades estratégicas para los siguientes cincuenta años. Yo sostengo desde hace tiempo la necesidad de un plan que defina, objetivice y formalice las políticas de una estrategia. Estoy convencido de que en la Argentina necesitamos un plan como exposición racional y objetiva de las políticas y las estrategias de desarrollo”.

Modelos de desarrollo

De paso por Buenos Aires, donde dictó seminarios en el Centro Cultural de la Cooperación y en el Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (IADE), el economista chileno Gabriel Palma dijo a Acción: «Para entender por qué salen capitales de la región hay que considerar que el 10% más rico en la Argentina, Chile, Brasil, en América Latina, se lleva más o menos el 45% del ingreso. De eso, sólo invierte un tercio.