Regreso al mundo

 

Intelectuales y analistas del establishment académico y mediático están lanzados a construir el relato del macrismo. Uno de los pilares épicos que ponderan es la decisión política del regreso de Argentina a las reglas del mundo global. En estos diez meses han estado desfilando CEO de multinacionales que festejan y funcionarios de potencias occidentales que elogian ese retorno.

De las operaciones mediático/judiciales al TPP

 

Un sismo político sacude a la civilización occidental y expresa el malestar social en un presente dominado por el control del capital monopólico sobre todos los ámbitos de la vida social. Oleadas de convulsiones políticas desnudan la crisis de legitimidad institucional. Desde la elección presidencial en los Estados Unidos hasta la salida de Inglaterra de la Comunidad Europea, un populismo de distintos signos ideológicos agrieta a las instituciones republicanas en el primer mundo reclamando autonomía nacional, representación política y bienestar económico.

El verdadero culpable

 

El intento de contrarrestar políticamente la debacle de los principales indicadores sobre la evolución de la economía pasó a un estadio superior. Agotada la esperanza en el segundo semestre, con el fuerte límite establecido por la Corte Suprema a los aumentos indiscriminados de tarifas y la transferencia de 3000 mil millones de dólares a las gasíferas y frente al agotamiento de las permanentes denuncias de corrupción, el oficialismo parece haber pasado a la generación de un peligroso enrarecimiento del clima político.

Volver al mundo como deudor

Un nuevo ciclo de endeudamiento está en marcha a toda velocidad. En sus primeros seis meses de gestión, el Ministerio de Hacienda y Finanzas incrementó la deuda un 17 por ciento en dólares. De la mano del pago a los fondos buitre, la colocación de letras del Tesoro y el crédito de corto plazo solicitado por el Banco Central pasó de 160.000 a 187.000 millones de dólares. La magnitud del incremento en los pasivos externos del país es la más relevante para un período tan breve de tiempo desde 1994, marcando un quiebre con la etapa reciente de desendeudamiento.

Un modo de producción

Si hubiera que ponerle un cantito sería éste: “In-fla-ción/de los trabajadores/y al que no le guste/ ¡se jode, se jode!”. Lástima que el primer índice de la inflación específica de los trabajadores registrados no sea para cantar. Según el economista Mariano de Miguel, entre mayo de 2015 y mayo de 2016 el índice promedio de aumento de precios fue del 44,1 por ciento, con un leve descenso para los trabajadores de mayores ingresos, que soportaron un 40,9, y una gran elevación para los trabajadores en blanco de menores salarios, sobre los que cayó un 49,9 por ciento. Es decir que no solo cayeron los ingresos reales en conjunto sino que la desigualdad aumentó también por la forma asimétrica en que se descargó el famoso sinceramiento ordenado por el Ejecutivo.