La mujer ahí

 

Patricia Bullrich es la mano más dura del gobierno de Mauricio Macri que a la vez la protege como a un bien preciado. De origen aristocrático y juventud rebelde, la ministra de Seguridad exuda el desprecio de los conquistadores por los pueblos expropiados y habla tan bien el lenguaje del racismo que no duda en justificar la represión y el asesinato de Rafael Nahuel diciendo que ahora “vamos a cuidar a los argentinos que viven en el sur”.

Hegemonía y contrahegemonía

 

Antonio Gramsci (1891-1937) pagó con once años de cárcel y salir de ella gravemente enfermo para morir días más tarde, haber enfrentado a las clases dominantes de Italia y haber querido hacer una sociedad mejor. En esos once años encarcelado trató de explicarse por qué la gente piensa como piensa, cómo era posible que no se comprendiera la raíz represiva y antiobrera del fascismo. Cómo podían apoyarlos aquellos que iban a ser marginados y hasta reprimidos por el gobierno de Mussolini.

Sostenibilidad y hegemonía

 

Es difícil afirmar que parte de los politólogos y economistas lograron empaparse del mandato marxista de la conocida Tesis 11 sobre Feuerbach, aquella que recriminaba que “los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”.

El “nuevo” bloque histórico

 

El gran pensador marxista italiano Antonio Gramsci sintetizaba en la idea de “bloque histórico” al conjunto de relaciones que, en un determinado momento, se establecían entre la estructura socioeconómica y la superestructura jurídico política, conceptos ultra conocidos por cualquier lector de K. Marx y que constituyen la base de análisis de aquello que los manuales de marxismo de la vieja URSS denominaron “materialismo histórico”, término jamás utilizado por el maestro alemán.