Precios: vigencia de las ideas de Julio Olivera

Víctor Beker


Los argentinos se preguntan ¿Por qué si baja el dólar no bajan los precios? La divisa cotiza en torno a $37 después de haber estado por encima de $40, esa corrección no se trasladó. Para responder la inquietud compartimos el siguiente artículo de agosto de 2016.

El lunes pasado falleció el profesor Julio H. G. Olivera. Ex Rector de la Universidad de Buenos Aires y ex Secretario de Ciencia y Tecnología, es también el economista teórico argentino más prestigioso.

Uno de sus más destacados aportes consistió en la teoría no monetaria de la inflación. Sostiene que tal fenómeno puede originarse en los cambios en los precios relativos. Siendo los precios nominales inflexibles a la baja, cualquier cambio en la relación de precios sólo puede darse mediante la suba de algunos de ellos mientras los restantes permanecerán constantes, en el mejor de los casos. Por tanto, todo cambio de precios relativos implica inflación, independientemente de lo que ocurra con la oferta de dinero o el déficit fiscal. Por ejemplo, si mediante una devaluación se procura mejorar los precios relativos de los productos sujetos al comercio exterior la inflación será una consecuencia inmediata, como lo ejemplifica lo ocurrido en nuestro país en este primer semestre. Otro tanto ocurre cuando se intenta mejorar el precio relativo de la energía. Corregir el atraso cambiario y el atraso tarifario eran objetivos absolutamente incompatibles con bajar la inflación.

Otro aporte significativo fue el llamado “efecto Olivera-Tanzi”. Si bien la prioridad en el hallazgo le corresponde al autor argentino, generosamente aceptó compartirlo con el experto italiano que, por su pertenencia al FMI, supo darle amplia difusión. Tal efecto indica que, en un proceso inflacionario, los ingresos tributarios se deterioran en término reales mientras los gastos crecen paralelamente con la inflación. Dado que los impuestos se calculan sobre los ingresos o ganancias pasadas, su valor real se ha deteriorado al momento de la percepción fiscal. La inflación se convierte así en una causa autónoma de déficit fiscal. Una consecuencia de este descubrimiento ha sido la tendencia en los sistemas fiscales a hacer desaparecer ese desfasaje. Por ejemplo, en nuestro país, el impuesto al cheque, las retenciones y el IVA logran dicho objetivo. Mientras permanezca la inflación resulta difícil poder prescindir de ellos.

En 1972 publicó el artículo “El gradualismo en las políticas de ajuste” donde señalaba que la velocidad de ajuste de una variable económica no sólo puede determinar el tiempo requerido para alcanzar el objetivo sino incluso si éste podrá alcanzarse. Advertía que una baja velocidad puede ocasionar que en lugar de alcanzar el objetivo buscado se entre en un proceso de oscilaciones cíclicas. La advertencia parece útil cuando al enfoque gradualista se le adiciona el método de ensayo y error en lugar de avanzar recto en la dirección elegida.

Finalmente, cabe recordar una ingeniosa reflexión suya sobre que no necesariamente debe haber correspondencia entre las causas del proceso inflacionario y sus remedios. “Si se comprobara que las fluctuaciones económicas se deben a los cambios en las manchas solares, como algunas autorizadas opiniones han sostenido, no se seguiría de esto que la única posibilidad de la política de estabilización consistiera en hallar la forma de inmovilizar las manchas solares”, señalaba. Es necesario contar con un enfoque integral de la política antiinflacionaria, para coordinar la política monetaria, fiscal, cambiaria y de ingresos. 

- Víctor Beker, es economista. Profesor de la Universidad de Belgrano y de la Universidad de Buenos Aires.

 

Clarín - 1 de agosto de 2016

Noticias relacionadas

Nahuel Lag. Más del 60 por ciento. Es lo que aumentó el precio de los alimentos en solo tres meses. Y la...
Por primera vez desde la asunción de Javier Milei se dio a conocer un índice de inflación mensual....

Compartir en