“Argentina es el país más democrático de América Latina”

En una charla a fondo, Ferrer realizó un análisis sobre la política económica de Argentina en este contexto de crisis financiera internacional y su papel frente a Latinoamerica.

Destacó la capacidad de transformación que tiene la política en nuestro país y como ejemplo puso el Gobierno actual que “resolvió el tema de la deuda como lo hizo en contra de la posición del mercado financiero internacional y el FMI, nacionalizó las AFJPs, el petróleo, la ley de medio”.

¿Y si la depresión llegó para quedarse?

“Una economía de EE.UU. cuyo estado normal es la demanda inadecuada, que sólo se acerca al pleno empleo cuando la empuja alguna burbuja” ¿Y si lo que estamos viviendo es la nueva normalidad? ¿Y si esta situación similar a la depresión perdura no por un año sino por décadas? Lo planteó Larry Summers en la última conferencia de investigación del FMI: la evidencia sugiere que EE.UU. se ha convertido en una economía cuyo estado normal es una depresión moderada, cuyos breves episodios de prosperidad ocurren sólo gracias a las burbujas y al endeudamiento insostenible.

¿Conviene flexibilizar el tipo de cambio para mejorar la competitividad?

En este artículo se investigan los efectos de una devaluación cambiaria en la dinámica exportadora de los países en desarrollo. En oposición a la teoría convencional, se muestra que el efecto negativo de esa medida en las hojas de balance de las empresas exportadoras, por su elevada dolarización de pasivos, anula la posible ganancia en competitividad. Con base en los resultados de la investigación empírica, se argumenta que el establecimiento de un tipo de cambio real competitivo y estable, por la vía de la flexibilización del tipo de cambio nominal, es desaconsejable en estos países; y se propone una estrategia alternativa para elevar la productividad, a fin de lograr una inserción más favorable en la economía global.

Avances de la década (y problemas del quinquenio)

Los desarrollos macroeconómicos impulsados durante 2002-2003, ratificados y profundizados luego por las tres administraciones elegidas por el voto ciudadano después del derrumbe de 2001 han sido -más allá de los errores- muy eficaces para asegurar una recuperación económica sostenida; una notable mejora del nivel, la calidad y la retribución del empleo; una gran disminución de los niveles de pobreza e indigencia; y, además, una mejora significativa en la distribución de los ingresos. En sólo tres años, se alcanzaron los niveles de actividad económica previos a la debacle y hacia el Bicentenario (2010) Argentina pudo mostrar una situación laboral más parecida a la predominante un cuarto de siglo atrás que a la heredada de la caída del 2001.

El complejo problema de la inflación

En esta materia, Argentina exhibe uno de los índices más elevados y persistentes del planeta, ratificando así una constante que ya se extiende, salvo breves lapsos intermedios, por más de sesenta años sin que se la haya logrado dominar eficazmente.

En general hay coincidencia en que la inflación constituye una fuerte e insalvable traba al desarrollo que tiende a favorecer una mayor concentración de la riqueza, causando un marcado cuan sistemático deterioro de la liquidez y de los ingresos que siempre se reajustan con cierto rezago, especialmente los salarios.

El camino elegido

El merito indudable de la política económica fue generar un modelo de producción y distribución en base al mercado interno, con lo que por un lado se supera el modelo de valorización financiera del capital e integración a los mercados internacionales (en desmedro del mercado y la producción interna), y por el otro, concibe un patrón de crecimiento que permite que se pueda profundizar a favor de las economías regionales, de las PYMES, y del empleo y de los salarios. Esto es posible porque se crearon las condiciones macroeconómicas para hacerlo, demostrando que con más intervención del Estado, y recuperando la capacidad de planificación y de control, se crean las circunstancias para cumplir con esos objetivos.

Astillas del mismo palo

Mercedes Marcó del Pont es la presidenta del Banco Central y Arturo O’Connell uno de sus directores. Aldo Ferrer es el embajador en Francia y Eduardo Basualdo uno de los directores por el Estado en YPF. Alejandro Vanoli es el titular de la Comisión Nacional de Valores y José Sbattella el titular de la Unidad de Investigación Financiera. Todos esos funcionarios públicos son miembros desde hace años del Plan Fénix, un conjunto de economista nucleados por la Facultad de Ciencias Económicas en donde también figuran varios académicos de prestigio que, sin ser funcionarios ni oficialistas, apoyan muchos de los grandes lineamientos de la política económica del kirchnerismo, como por ejemplo Abraham Gak, Jorge Gaggero, Alberto Muller, Héctor Valle, Salvador Treber y Ricardo Aronskind.

Política Económica

Luego de la presentacion del último libro de Horacio Rovelli, compartimos el prólogo ofrecido por Jorge Marchini, profesor titular de economía UBA - CBC.

"Un comentario habitual de los estudiantes que se introducen al estudio de Economía es señalar que perciben un abismo entre los modelos y referencias explicativas de muchos cursos - bibliografías en relación a la realidad cambiante que observan y viven cotidianamente.

Lamentablemente, las observaciones y críticas estudiantiles de "desconexión", "lejanía","irrealidad" siguen siendo no aceptadas por muchos ámbitos universitarios. Se tiende a sostener explicaciones no abiertas a la reflexión y el debate basadas en una visión unívoca surgida del supuesto dogmático que la dinámica de la economía de mercado marcha naturalmente a la racionalidad y el equilibrio(...)"

“Hay que discutir la composición del crecimiento”

“No es igual especializarse en call center que en servicios empresariales de alta ingeniería”. Sintética y lineal, la frase define la postura de uno de los más reconocidos y brillantes estudiosos del desarrollo industrial. Un encuentro con el licenciado Fernando Porta, quien parece haber pensado con mil enfoques diferentes cada una de las cuestiones que aborda, es una aventura que ordena y enriquece el pensamiento de quien lo escucha. “El objetivo último de toda política económica debiera ser el bienestar de la gente, esto que parece obvio no lo es”, señaló el especialista en economía internacional y economía industrial e investigador principal del Centro REDES, antes que el grabador fuera silenciado. El encuentro se desarrolló así:

-Aunque creo conocer la respuesta pregunto: ¿ortodoxo o heterodoxo?
-(se ríe) Ortodoxo no soy así que debo ser heterodoxo, pero lo soy de varias heterodoxias, porque no soy ortodoxo de ninguna heterodoxia.