Cuando el mundo cambia

La histórica votación de la ONU refleja, como hace medio siglo cuando se votó la resolución que puso fin al colonialismo, un mundo que está cambiando. La votación es poderosa porque da cuenta del auge de nuevos polos (China, Rusia, América latina) y una crisis al interior de los tradicionales (Europa votó dividida, Estados Unidos perdió su poder de seducción). Lo que arrancó en el 2003, con un Kirchner solitario diciendo que “los muertos no pagan”, se cierra con Cristina diciendo lo mismo, en el mismo lugar, pero apoyada por otros 132 países.

Los débiles necesitan asociarse con otros para conseguir cosas. Solos, lo único que logran es reforzar su situación de debilidad. Esa ley de la vida también funciona para explicar la relación entre los países. La hegemonía solitaria que Estados Unidos ostentó durante los últimos 25 años es un ejemplo de ese comportamiento, como también la gran coalición multilateral que, en los últimos tiempos, intenta reemplazarla. Unos y otros, necesariamente, funcionan con lógicas distintas. Esa gran coalición internacional se anotó ayer un punto muy importante en la Asamblea General de la ONU.

Crisis e integración estratégica: Hacia un mundo de bloques

UNO

El mundo vive una crisis global que se manifiesta a nivel político y económico, pero se evidencia también en el ámbito multilateral regional y global.

Hay una crisis económica visibilizada en Europa, sobre todo, y Estados Unidos. Hay una crisis de la gobernanza mundial evidenciada en el papel cada vez menos trascendente con pérdida de credibilidad de la ONU (Organización de Naciones Unidas), y en la sobredimensión de un Consejo de Seguridad que sigue representando un momento histórico ya pasado y superado.

Estado de las ciudades en America latina y el Caribe 2012

América Latina y el Caribe está considerada la región más urbanizada del mundo. Es, también, una de las zonas en las que se ha trabajado de forma más intensa en soluciones innovadoras para afrontar los diferentes retos que la gestión de una ciudad supone. Una revisión de ambos procesos, el de la urbanización y la innovación en América Latina y el Caribe, dota a este informe de una especial relevancia para aquellos interesados en analizar los desafíos y oportunidades del desarrollo urbano sostenible.

Su elaboración contó con el apoyo de varios socios como la Alianza de las Ciudades, la CAF, Banco de Desarrollo de América Latina, la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), la Federación Latinoamericana de Ciudades, Municipios y Asociaciones de Gobiernos Locales (FLACMA), y los Ministros y Autoridades Máximas de la Vivienda y el Urbanismo de América Latina y el Caribe (MINURVI), entre otros. Nuestro agradecimiento a todos ellos por su inestimable contribución para convertir el proyecto en realidad e invertir en la difusión de conocimiento en un momento económico tan complicado a nivel mundial.

Ausencia de un relato nuevo en la Río+20

El vacío básico del documento de la ONU para la Río 20 reside en una completa ausencia de un relato o de una cosmología nuevos que pudieran garantizar la esperanza del «futuro que queremos», lema del gran encuentro. Tal como está, niega cualquier futuro prometedor.

Para sus formuladores, el futuro depende de la economía, poco importa el adjetivo que se le agregue: sostenible o verde. Especialmente la economía verde realiza el gran asalto al último reducto de la naturaleza: transformar en mercancía y poner precio a aquello que es común, natural, vital e insustituible para la vida como el agua, los suelos, la fertilidad, las selvas, los genes etcétera. Lo que pertenece a la vida es sagrado y no puede ir al mercado de los negocios. Pero está yendo, bajo este imperativo categórico: aprópiate de todo, haz comercio con todo, especialmente con la naturaleza y con sus bienes y servicios.