Argentina: un balotaje crucial para América Latina

El resultado de las elecciones del pasado domingo no fue un rayo en un día sereno. Un difuso pero penetrante malestar social se había ido instalando en la sociedad al compás de la crisis general del capitalismo, las restricciones económicas que impone a la Argentina el agotamiento del boom de las commodities y la tenaz ofensiva mediática encaminada a desestabilizar al gobierno. Era, por lo tanto, apenas cuestión de tiempo que esta situación se expresara en el terreno electoral. Ya las PASO (elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias) celebradas el 9 de Agosto habían sido una voz de alarma, pero no fue escuchada y analizada por el oficialismo con la rigurosidad requerida por las circunstancias. Prevaleció una actitud que para utilizar un término benévolo podríamos calificar como “negacionista”, gracias a la cual la autocrítica y la posibilidad de introducir correctivos estuvieron ausentes, con las consecuencias que hoy estamos lamentando.

Los izquierdistas y el balotaje

Los sectores de izquierda y la decisión ante el balotaje, en un jugoso diálogo con el secretario del comunismo platense, Gastón Varesi.

El balotaje para el 22 de noviembre derivado de las elecciones presidenciales del pasado 25 de octubre atraviesa a toda la sociedad. Como no podía ser de otra manera, los sectores de izquierda también entraron en la polémica. Que sí, que no, que a favor, que en contra, que en blanco, que en positivo, los distintos partidos que conforman ese sector ideológico exponen sus argumentaciones con miras a la consecución de un proyecto que, con sus claroscuros, podría englobarse en aquello cantado tantas veces en los primeros años ’70: la patria socialista.

Con el 15 como objetivo

Economistas de la alianza Cambiemos y un ex presidente del Banco Central coinciden en apuntar la devaluación ampliada que planea el macrismo. Éste será uno de los ejes centrales en el debate.

Durante la semana, el economista de la alianza Cambiemos Alfonso Prat Gay planteó la posibilidad de realizar una presentación judicial debido al “compromiso patrimonial” que la venta de dólar en el mercado futuro estaba implicando para el Banco Central. Instantes después, el titular de la entidad monetaria, Alejandro Vanoli, afirmó que llevaba adelante “una política cambiaria y monetaria con gran responsabilidad y con total apego a la normativa vigente”, al tiempo que afirmó que esta modalidad le había permitido al Banco Central registrar una ganancia de casi 5.500 millones de pesos en el último año.

La prioridad de Macri y Scioli

Desde el domingo pasado hasta el 22 de noviembre los dos candidatos no tienen prioridad, porque prioridad hay cuando existen alternativas. Desde el domingo pasado hasta el 22 de noviembre Mauricio Macri y Daniel Scioli tienen un único objetivo que es ganar la elección. Pero sea quien sea el triunfador, no hay duda de que una vez electo tendrá como prioridad en materia económica conseguir dólares para aflojar la restricción externa y, sólo así, intentar cumplir las promesas que realizó durante la campaña. Justamente en ese tema prioritario radica una de las pocas diferencias notorias entre lo que el sciolismo y el macrismo vienen diciendo en la campaña.

La contradicción principal

El estilo anodino de la campaña ocultó que Daniel Scioli y Mauricio Macri sostienen modelos económicos contrapuestos. El truco del discurso opositor es proponer soluciones en apariencia simples a problemas estructuralmente complejos.

Los resultados de las elecciones del domingo 25 de octubre fueron un balde de agua fría no sólo para una porción importante de la clase política y su constelación de consultores y encuestadores, sino también para muchos analistas de la política y la economía enfocados en pensar una realidad que quedó en stand by hasta el 22 de noviembre: cómo sería un potencial gobierno de Daniel Scioli. De pronto la realidad impuso también una duda relegada hasta entonces a los márgenes: cómo sería un potencial gobierno de Mauricio Macri.