La ciencia y las políticas de desarrollo

Durante la campaña electoral del 2012, el candidato presidencial demócrata, Barack Obama, afirmó que la ciencia y la técnica son “la clave de la economía del siglo XXI”. Su contrincante, el republicano y fanático religioso Mitt Romney, habló de desarrollo económico, profiriendo al mismo tiempo promesas y amenazas de importantes recortes en los presupuestos de ciencia, ingeniería y medicina.

Este debate recuerda de hace medio milenio, al comenzar la Revolución científica. Entonces hubo un puñado de gigantes, como Galileo, Huyghens, Harvey y Boyle, que practicaron, renovaron y defendieron la investigación científica frente a las iglesias cristianas, que defendían supersticiones milenarias y, sobre todo, pretendían que la verdad se halla ya hecha en el dogma, mientras que los innovadores sostenían que la verdad se va haciendo a medida que se estudia la realidad.

Argentina en la posconvertibilidad: ¿desarrollo o crecimiento industrial?

La implosión del régimen de convertibilidad de principios de 2002 devino en un proceso de modificaciones radicales en la estructura de precios relativos enmarcado en una profunda retracción de la economía en general, y del sector manufacturero en particular. La convergencia de una fuerte devaluación de la moneda local con altas tasas de inflación, el intenso deterioro que experimentaron los salarios reales y la elevada ociosidad de la capacidad productiva fabril sentaron las bases para el despliegue inicial del tradicional comportamiento contracíclico de las exportaciones, especialmente agroindustriales. En los años sucesivos, se afianzaría aún más el rumbo de crecimiento industrial favorecido por la vigencia del tipo de cambio alto y los bajos costos salariales.

Desafiando a la economía convencional: un paradigma ético del desarrollo

La ética del desarrollo es un tema que contribuye al estudio del crecimiento, el cual frecuentemente es olvidado en el campo de la economía, inclusive en la línea pluralista de la economía social. La ética del desarrollo en ese contexto argumenta que la sociedades más que la suma de individuos y que la economía lo es también de preferencias individuales. A diferencia del positivismo de la economía convencional, el desarrollo no es visto como crecimiento en un sentido estrecho de expansión material del bienestar, si no como el enriquecimiento cualitativo de los seres humanos en todos los aspectos relevantes de la vida humana.

Innovación y desarrollo: contradicciones en la política oficial

Antes de asumir la presidencia, Cristina Kirchner anunció la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva. Jerarquizó así lo que hasta entonces funcionaba como una secretaría en la cartera de Educación. Esa investidura, sin embargo, no llevó al área a tener mayor relevancia que otras iniciativas oficiales de menor importancia estratégica para el país.

Las fases del desarrollo de la crisis ecológica capitalista

Homo sapiens, nuestra especie, tiene por naturaleza el producir socialmente su propia existencia. Lo hace a través del trabajo, gracias al cual transforma en valores de uso los recursos naturales que no consume como tales. Mediación indispensable entre la humanidad y su entorno, este trabajo es una actividad consciente: su resultado preexiste en el cerebro del productor bajo la forma de un proyecto que el trabajador adapta a medida que se ejecuta y del que hace luego un balance.

Cómo evaluar la C&T

En un artículo publicado en la edición de La Nación del último domingo se evalúa negativamente la política nacional en ciencia y tecnología utilizando como métricas para dicha evaluación la cantidad de patentes producidas y la inversión privada en desarrollos innovativos. En nuestra opinión ambas métricas utilizadas son erradas para evaluar la eficiencia de una política de C&T en la Argentina.

La industria argentina frente a los nuevos desafíos y oportunidades del siglo XXI

A partir de 2003 la Argentina ha transitado por un sendero de crecimiento, progreso técnico, creación de empleo y reducción de la pobreza sin precedentes en más de medio siglo.

Si bien las industrias intensivas en recursos naturales aún representan más de la mitad del valor agregado industrial, las actividades intensivas en conocimiento han adquirido en los últimos años un creciente dinamismo. Para sostener y consolidar los logros es preciso acelerar este proceso de cambio estructural, lo que implica aumentar el peso de las actividades intensivas en conocimiento en la producción del país. De esta manera podrá concretarse el aprendizaje tecnológico, el desarrollo de las pymes y los encadenamientos más fuertes entre empresas, sectores y territorios.

El cambio estructural plantea un desafío para la Argentina y para toda América Latina, como propone la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en su documento Cambio estructural para la igualdad: una visión integrada del desarrollo.