De qué está hecha una bala

Ramiro Parodi


Los límites de aquello que puede ser dicho se delinean en cada momento histórico. En la Argentina de hoy, un fantasma recorre las redes sociales: los enunciados que incitan a eliminar al adversario. Es posible hablar de balas, de ajusticiar y matar. ¿Cómo es ese gris en el que la palabra enunciada todavía no se vuelve acto? ¿Qué condiciones históricas e ideológicas determinan lo decible?

Pêcheux en Reddit

Un usuario anónimo publica en Reddit un texto con el título: Friendly reminder: las víctimas somos nosotros, NO ELLA”. 

Se lee: “Lo que no es normal, es que a todos los traten de mala gente, a todos los que querían y preferirían que esa bala haya salido y hoy estuviéramos hablando de magnicidio consumado (en caso de que todo NO haya sido terrible circo armado claro está) los traten de estar mal de la cabeza, de que ella es una víctima, de que son extremistas, de que no se le desea la muerte a nadie, de que paren con el odio, etc.”. 

Debajo, los comentarios: acuerdos, desacuerdos, chistes; muchos chistes. 

Como en muchas plataformas de foros, una vez que finalizan los comentarios, Reddit ofrece recomendaciones para continuar en la red social. La primera que aparece dice así: "Intento de asesinato" a Cristina. Las comillas replican la duda que circuló estos días en las redes sociales: ¿Fue un verdadero intento de asesinato o fue fingido? ¿Tenía 6 dedos quien disparaba? ¿La nota se subió antes en C5N y eso muestra que estaba todo preparado? ¿Por qué CFK no reacciona como “debería”?

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Todas estas cuestiones fueron desmentidas, pero lo importante es que hayan podido ser enunciadas. No siempre algo puede ser dicho, un conjunto de ilusiones necesarias tienen que configurar un estado de situación ideológico singular. Lo ideológico no remite ni a la falsa conciencia ni al engaño sino a las creencias y a las prácticas a través de las cuales reproducimos nuestro presente. La aparición de un enunciado nos devuelve la pregunta: ¿qué condiciones ideológicas estaban disponibles para que emerja el sentido que señala que el hecho fue fingido para obtener un rédito político?

La segunda recomendación de Reddit está titulada “Así actúa el justiciero anónimo de Quilmes”.  Es un video en el que dos personas se bajan de una una moto, le roban la cartera a una mujer, desde la esquina un “justiciero” ejecuta al ladrón y le devuelve la cartera a la mujer. Le siguen otra gran catarata de chistes, ironías y memes. Ni un rechazo al contenido que está catalogado como “humor”. 

¿El video es fake? Importa en un plano jurídico: en la Argentina no está permitido ajusticiar a un ladrón de carteras (y un poco más lejos, pero no tanto, habría que ver si es conveniente que se suban estos videos a redes sociales). No importa si es falso si nos interesan las condiciones de emergencia de ese video: que sea publicado, la falta de rechazo ante el hecho, su celebración. 

Leyendo a Jacques Lacan, Michel Pêcheux propuso pensar el “interdiscurso”, la dimensión inconsciente de las formaciones discursivas. Las determinaciones históricas e ideológicas que, sin pasar por la conciencia de los sujetos, configuran un enunciado ¿Qué pasaría si Pêcheux quisiera probar esta teoría en las redes sociales? Por lo pronto tendría un claro problema: el filósofo francés no pensó, por obvios motivos, en la caja de resonancia de la predicción algorítmica donde los usuarios encuentran permanentemente aquello que coincide con sus posiciones subjetivas. Sin embargo, insistir con la pregunta por la producción del sentido sin reducirlo a las intenciones de los sujetos permite pensar las condiciones históricas e ideológicas que los determinan: en la publicación del “justiciero de Quilmes”, un comentario entre risas dice: “Un genio, le tiró desde treinta metros en movimiento, el brasilero a 10 cm ni siquiera pudo tirar”. El comentario le da la razón a Pêcheux: las formaciones discursivas actúan independientemente del enunciador. Esto posibilita que, habiendo acontecido el intento de asesinato de CFK y en un clima ideológico autoritario, “Quilmes”, “brasuca” y “tiro” armen un sentido coherente. 

Estas claves ayudan a entender cómo algo puede ser dicho. Permiten evitar las explicaciones que reducen los hechos a la “monstruificación” (que repone la evidencia: es un caso anómalo, la Argentina no es así), la “moralización” (que devuelve la división de la sociedad entre buenos y malos) o la “individualización” (que hace de la biografía del autor la explicación total) de los análisis. 

No reducir el sentido de un enunciado a las intenciones de los sujetos permite pensar las condiciones históricas e ideológicas que lo determinan.

Ante el horror del hecho, es necesario reestablecer un pensamiento, reponer una temporalidad que vaya más allá del presente inmediato. Los últimos años del neoliberalismo argentino, dice Gisela Catanzaro, reinstalaron el “castigo como ideología” a través de una “imaginación punitiva”. En paralelo, Álvaro García Linera señala que la tendencia autoritaria del neoliberalismo actual es un síntoma de su crisis lo que nos ubica en un tiempo liminal de definiciones históricas sobre nuestro porvenir.  Estas son algunas de las coordenadas en las que se produjo el intento de asesinato de CFK. 

Foucault en Twitter

Michel Foucault denominó “ley de la rareza” de los enunciados a su condición inacabada (nunca se ha dicho todo), acontecimental (esto que se dijo porta una singularidad) y constitutivamente opaca (no hay nada “por detrás” de los enunciados, su evidencia es en sí misma compleja porque no se agota en su presente). Al igual que Pêcheux en Reddit, si Foucault entrara a Twitter se encontraría con unos cuantos problemas nuevos: los algoritmos, la privatización de ese espacio fronterizo entre lo público y lo digital, las intervenciones desde el anonimato, plataformas con más poder que los Estados, entre muchas otras. Sin embargo, su arqueología reconstruye continuidades del orden del sentido y ayuda a poner en relación enunciados aparentemente desconectados. 

Recojamos algunos dichos de Fernando Sabag Montiel en redes sociales y medios de comunicación tradicionales: 

“Se sale adelante trabajando y no cobrando planes”, afirma en un móvil de Crónica TV mientras su pareja detrás señala que “me parece que cobrar planes sociales es fomentar la vagancia”. 

“No avalamos la discriminación y justificamos a los extranjeros que trabajan se levantan temprano para atender una verdulería y por eso tiene 4x4 y camionetas porque trabajan y se lo merecen pero no estamos de acuerdo con gente que viene de afuera a ocupar una villa y vivir gratis y a vivir de planes sin trabajar y venden droga, habría que extraditarlos”, señaló en Facebook.

“Salí en Crónica TV criticando al Gobierno y a Sergio Massa encima los periodistas me felicitaban diciendo que sé de política, me decían que tengo que ser notero, gracias al pelado los traté de panqueques ni Milei ni Cristina”, escribió también en Facebook. 

Como venimos mostrando en el Laboratorio de Estudios sobre Democracia y Autoritarismo (LEDA-UNSAM) a partir de la observación y el análisis  de expresiones de discursos de odio en en el espacio público digital, estas tres intervenciones no son anómalas, se inscriben en procesos discursivos que son altamente frecuentes en plataformas como Twitter. Y remiten a “objetos de odio” que habitualmente circulan en esa red social. 

Según nuestro rastreo, el sujeto que mayor cantidad de expresiones descalificatorias, discriminatorias e inhibitorias de derechos recibe son “los políticos” (funcionarios, sindicalistas e identidades políticas en general), seguido por los “delincuentes” y más abajo aparecen los “planeros” (antecedidos por periodistas y quienes utilizan lenguaje inclusivo). 

Pero hay algo aún más singular. El rastrillaje que venimos siguiendo muestra insistencias que pueden suponerse como condiciones de posibilidad, huellas o determinaciones de las afirmaciones de Sabag Montiel. La posición subjetiva que estas condiciones producen no es únicamente asimilable a su persona sino que representa un posicionamiento recurrente en la actual coyuntura argentina. Independientemente del quién, lo que nos importa resaltar es el cómo y el qué de lo que se dice. 

Agrupamos algunos enunciados de nuestra Grilla de Análisis de Violencias en el Espacio Digital (GAVED) con continuidades del orden del sentido y armamos estas tres formaciones discursivas (FD):

Formación discursiva 1 (FD1):  “Todo bien hagan las marchas que quieran, pero la única solución es colgarlos en plaza de mayo. Fin” / “Totalmente, a la mierda la república, hay que hacer una nueva revolución francesa se pasaron de la raya todos los políticos hdp” / “A esta altura los políticos deberían estar así: (imagen de fascistas colgados en Italia)” /  “Buen día y recuerden que la única Cristina Kirchner buena y que no roba nunca más, es la que no respira” / “Buen día, hermosa mañana para salir a patear Kirchneristas”.

Formación discursiva 2 (FD2): “Ellos mismos se discriminan. Y la kuka, escondida para no tener que acercarse a los planeros” / “en mi familia hay gente de bajos recursos pero jamás vi a ninguno cortar la calle por un plan. por el contrario, los vi romperse el lomo laburando a diario para poder salir adelante. choriplaneros tomen nota, que la pala no muerde” / “Ni un puto laburante hay. Vayan a laburar lpm vividores, mantenidos, vagos, ignorantes. Hace 70 años viven del pobre sometiéndolo” / “Hay q cortarles los planes de una y q se caguen de hambre. Los extranjeros q se vayan y los de acá si no quieren laburar q se recaguen de hambre y si se les da por salir a chorear, que la policía solucione el problema. Son sobras que no sirven para nada” / “Compren armas porque a estos se los combate no se les habla... hay más de 3 generaciones de vagos, esto no se soluciona con diplomacia, más vale temprano que tarde. Avivense! Votes al que votes a esta gente la van a seguir manteniendo por conveniencia política. Basta de mentiras.”

Formación discursiva 3 (FD3): “De la cárcel se puede salir.  Del cementerio no. Siempre dos en la cabeza al delincuente como te lo explicaban en la película El Padrino. Después discutimos el tema” / “Que entiendan los chorros, de una buena vez, que ellos pueden perder la vida solo por un celular ... y no nosotros !!!” / “UNA RATA MENOS!!! “/ “BALA . No hay otra .nunca van a salir de esta mierda con gente así. jamás” / “Muerte a los chorros. Derechos humanos para las personas de bien” / “La fórmula perfecta para la inseguridad es elevarle el costo al delincuente, en otras palabras, bala.” 

La vida del otro parecería susceptible de ser dirimida en un comentario, un voto positivo hacia el “ajusticiamiento”. Hay una banalización de lo que “bala” significa: “muerte”. 

Las tres FD tienen principios de unidad distintos. En el primero es la anti política, en la segunda la discriminación hacia quienes reciben planes sociales y en la tercera el punitivismo. A su vez, es visible que estos principios de unidad no agotan el sentido de lo dicho, hay sentidos que se que se precipitan en una coyuntura específica. En la FD1 es la aparición de Cristina Fernández de Kirchner, en la FD2 los prejuicios sobre la “cultura del trabajo” y en la FD3 la aparición de la “bala” como “solución” a los problemas del país. Incluso es posible ver regiones compartidas entre las FD como la aparición del significante “kuka” en la FD2 que la une con la FD1 o la aparición de las “armas” o la “policía” en la FD2 que la une con la FD3.  

Estas tres FD muestran un estado de situación asimilable a un clima de intolerancia y autoritarismo cuya solución parecería ser la eliminación de un otro. La incitación a la violencia es un principio de unificación de las tres FD. En todas ellas aparecen incrustaciones de enunciados que llaman al accionar de la violencia por mano propia o directamente desean la muerte. Esta evidencia ideológica estructura el presente argentino: “hay que salir a matar” (chorros o políticos).

Bala-nización

El chiste suele ser reivindicado como un modo constitutivo de la expresión digital. La ironía y lo ocurrente hecho meme son el combustible de las publicaciones en redes sociales. Sin embargo, en muchos casos suelen ser también la puesta a prueba de los límites de lo decible. La banalización del intento de asesinato a CFK se dio fundamentalmente a través de chistes: 

“Ni las novelas de Adrian Suar están tan pésimamente armadas. Increíble.” 

 “Casi nismanean a la nismaneadora”. 

Muchos de los modos de banalización del hecho se articularon con prejuicios sobre la cultura del trabajo (“Mendoza no acata el feriado y dicta clases y se trabaja como cualquier día. No son parte del show kirchnerista.”) y el discurso anti político (“Es un auto-atentado. Lo sostengo hasta q se demuestre lo contrario. Su desesperación es capaz d destruirlo todo p/salvarse. Ella solo quiere a una persona en el mundo: ella. Medios+políticos q caen en la trampa son dignos d lástima.”)

Hay algo que Sabag Montiel no dijo pero hizo: intentar asesinar con una “bala” a Cristina Fernández de Kirchner. 

“Bala” es una forma de intervención que se reitera en Twitter Argentina. Se lo usa casi como un acto reflejo donde la vida del otro parecería susceptible de ser dirimida en un comentario, un voto positivo hacia el “ajusticiamiento”. Hay una banalización de lo que “bala” significa: “muerte”. 

Un meme en Twitter dice “bala”, un usuario responde: “Nosotros hoy Bala lo tomamos como meme, pero es durísimo. Hay que empezar a m*74r chorros nosotros mismos, sin delatar a nadie. Lacras”. Inmediatamente alguien le responde: “¿Quién dijo que lo tomamos como meme?”

Se multiplican día a día los videos de “justicia por mano propia” que encuentran en el término “bala” la mayor adherencia. Basta poner “bala” en el buscador para tener una muestra rápida de parte del clima ideológico actual. Decimos parte porque no reducimos la complejidad del autoritarismo contemporáneo a sus apariciones en plataformas aunque observamos con preocupación la ampliación de los límites de lo decible en un espacio donde la legalidad se encuentra entre privatizada y suspendida. 

Cuando el jueves 1/9 una “bala” no entró en la recámara de la pistola que llevaba Sabag Montiel vimos cómo el gris puede fundirse a negro: el gris que casi convierte una de las palabras más mencionadas en Twitter en una de las acciones más dramáticas de la historia de la Argentina después del último golpe cívico militar. 

- Ramiro Parodi, Licenciado en Ciencias de la Comunicación (FSOC - UBA) donde actualmente ejerce como docente de la materia Comunicación III. También estudió la maestría de Estudios Interdisciplinarios de la Subjetividad en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Es miembro del Laboratorio de Estudios sobre Democracia y Autoritarismo (LEDA-UNSAM) y del Instituto de Investigaciones Gino Germani (FSOC - UBA). Trabaja problemas de la ideología y del marxismo latinoamericano.

 

Revista Anfibia - 6 de septiembre de 2022

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