La denuncia fiscal contra el HSBC

El pedido de indagatoria a 204 titulares de cuentas no declaradas en el HSBC Ginebra presentado por el fiscal Claudio Navas tiene un capítulo especial dedicado a los banqueros de la filial argentina del HSBC. También a la vinculación del HSBC Argentina con las “casas de representación” en el país HSBC Bank USA y HSBC Private Bank (Suisse). En la filial Ginebra de esta última entidad estaban los registros de las 4040 cuentas no declaradas de argentinos. El fiscal advirtió que las tres entidades comparten domicilio, primero en la calle Juan Manso 205, 7° piso, y después en el edificio de Florida 229, 10° piso. El titular del HSBC, Gabriel Martino, desmintió a través de comunicados de prensa, y luego en la propia comisión bicameral de investigación del Congreso, ser dueño de una cuenta no declarada. Rechazó además que el banco haya montado una plataforma ilegal para facilitar la evasión y fuga de capitales. Auditores de la entidad también lo negaron en la comparecencia del martes pasado en el Congreso. De acuerdo con la evaluación realizada por Navas a partir de la información aportada por la AFIP a la causa y a su propia investigación con reportes de la Unidad de Información Financiera (UIF) y el Banco Central, Martino y otros ejecutivos del HSBC tendrán que encontrar una estrategia judicial efectiva ante la acusación del fiscal porque en Argentina no tendrán la misma suerte del banco en Estados Unidos y Europa: pagar una multa millonaria reconociendo la existencia del delito a cambio de interrumpir la acción judicial.

Corrupción privada

Propongo el siguiente ejercicio. Imagine que un ejecutivo de algún banco extranjero que en los últimos veinte años se dedicó a facilitar la fuga de dólares está dispuesto a revelarle la información de los miles de individuos y empresas que figuran en su archivo. ¿Cuántos políticos, calcula usted, aparecen en la lista? Piense unos segundos, elija un número y siga leyendo.

Racionamiento de crédito en un marco de dinero pasivo y preferencia por la liquidez de los bancos

 

 

A pesar que los bancos son las principales instituciones por las cuales las economías monetarias de producción conceden sus créditos, su actividad no ha sido debatida en profundidad. Randall Wray (1992) dio cuenta de este notable desinterés de la teoría económica que suele ver a los bancos como “cajas negras” ignorándose lo que hay dentro de ellas.

Hay que derrocar a los especuladores. Los bancos públicos son una herramienta para la libertad

El dinero, como lamentaba Karl Marx, juega el papel más determinante en el curso de la historia. Una vez los especuladores han sido capaces de concentrar riqueza en sus manos, con el paso del tiempo, han castrado al gobierno, convertido a la prensa en perritos falderos y cortesanos, corrompido a los tribunales y vaciado las instituciones públicas, incluyendo las universidades, con objeto de justificar su pillaje y su codicia. Los especuladores de hoy en día han creado mecanismos financieros grotescos, desde la imposición de tasas de interés usurarias hasta la legalización de fraudes contables, para condenar así a las masas a formas atroces de servidumbre por deudas. Hurtan sumas de fondos públicos tan asombrosas como los 85.000 millones de dólares en valores y bonos respaldados por hipotecas, la mayoría de ellos tóxicos, que endosan cada mes a la Reserva Federal a cambio de dinero efectivo.

Los que la siguen juntando con pala

La regulación del sistema financiero constituye una materia pendiente a 30 años de la recuperación de la democracia. La legislación vigente fue aprobada por la última dictadura en 1977. Esa norma reemplazó a otra “ley” emitida durante otro gobierno de facto en 1969 que, a su vez, sustituyó a otra de 1957, también en años de dictadura. Desde 1955, la democracia argentina no se ha dado sus propias leyes en materia financiera. En cambio, esa tarea estuvo a cargo de la elite económica que implementó las modificaciones a través del brazo armado de las dictaduras del siglo pasado. La excepción fueron los ensayos durante 1973 y 1974.

Bancos: la trampa de los países ricos

“Hoy no existe sector en Estados Unidos o Gran Bretaña que esté dispuesto a enfrentar a los grandes bancos en el terreno político. Y los capitostes del sector financiero siguen gozando de tanto prestigio que todavía son convocados para manejar las finanzas públicas. Los políticos continúan dejando el supuesto saber en manos de estos individuos”, sostiene Johnson, profesor del MIT y coautor del libro “White House Burning” (Arde la Casa Blanca). El poder político de los grandes bancos en los países ricos es un problema porque prohija la toma de riesgos descontrolados.

“Alemania contribuyó al pánico financiero en el sur de Europa”

Prima de riesgo. Las tres palabras que en España se emplean para hablar del riesgo país fueron las más escuchadas del noticiero entre los meses de junio y septiembre de 2012. Sólo en julio de ese año, los depósitos en bancos españoles cayeron en 74.000 millones de euros, con la banca de Alemania, Suiza y Luxemburgo como destinos principales. La economía española venía muy mal desde 2009, cuando el PBI se contrajo 3,8%, pero en 2010 había reducido el declive (-0,2%); y en 2011 había vuelto a los números positivos (+0,1%), ¿qué fue entonces lo que disparó la alarma de los ahorristas?

La rabia

España atraviesa una de las peores crisis de su historia. La periodista Cristina Fallarás da testimonio en una extensa crónica en primera persona de sus últimos cuatro años, desde que perdió su trabajo como editora al descenso a los bajos fondos de la miseria. Con dos hijos y un desahucio que no le dio tiempo a muchas maniobras, dice que la rabia la impulsó a escribir A la puta calle (Planeta) en un mes, dando voz a miles de españoles que pasan por su misma situación.