“Alemania contribuyó al pánico financiero en el sur de Europa”

Entrevista a Juan Ignacio Bartolomé por Francisco de Zárate
Prima de riesgo. Las tres palabras que en España se emplean para hablar del riesgo país fueron las más escuchadas del noticiero entre los meses de junio y septiembre de 2012. Sólo en julio de ese año, los depósitos en bancos españoles cayeron en 74.000 millones de euros, con la banca de Alemania, Suiza y Luxemburgo como destinos principales. La economía española venía muy mal desde 2009, cuando el PBI se contrajo 3,8%, pero en 2010 había reducido el declive (-0,2%); y en 2011 había vuelto a los números positivos (+0,1%), ¿qué fue entonces lo que disparó la alarma de los ahorristas?

Según el ex presidente del Colegio de Economistas de Madrid y actual vicepresidente del colectivo Economistas Frente a la Crisis, Juan Ignacio Bartolomé, uno de los responsables de la estampida fue el gobierno de Angela Merkel: “Alemania había tenido que poner miles de millones de euros para reflotar a su banca. A diferencia de la española, ellos sí habían jugado y perdido con el negocio de las subprimes . Pero como era un dinero que esos bancos tenían que devolver, se les ocurrió un mecanismo: declaraciones de Merkel y del presidente del Bundesbank en las que alertaban de las dificultades que iban a tener los bancos españoles para devolver los préstamos concedidos por la banca alemana durante el boom inmobiliario español. El objetivo era hacer que la gente sintiera que sus depósitos en los bancos españoles no estaban seguros”.

–Si efectivamente lo hicieron para atraer depósitos hacia Alemania, ¿no se daban cuenta de que la estrategia también asfixiaba a sus deudores?

–Subía la prima de riesgo y los bancos alemanes hacían el negocio del siglo cobrando unos intereses enormes. Tenían la sensación de que Europa no permitiría una quiebra y no tenían otra salida: gracias al pánico financiero en el sur, los bancos alemanes pagaban lo que debían al Estado.

–¿No es malo para Alemania que sus principales socios comerciales se empobrezcan?

–Eso es lo que decimos en Economistas Frente a la Crisis, pero todos se mueven a corto plazo. Nosotros creemos que la libertad de mercado necesita regulación, como la libertad de tránsito, que funciona porque hay semáforos, guardias urbanos y multas. Pero en nombre de la libertad de mercado se permitió que los bancos españoles tomaran deuda en Alemania a 2 años y financiaran con esos euros hipotecas a 30 años, ¿qué pasa cuando tienes que renegociar cada 2 años un dinero que no vas a recuperar hasta dentro de 30?

–¿Por qué no se reguló eso?

–Los asesores de los gobiernos europeos vienen de universidades donde se ha instalado la idea de que el malo es el Estado y, cuando hay que actuar sobre la economía, el Estado se ha quedado sin instrumentos. Cuando comenzó la crisis, España tenía una deuda pública de aproximadamente el 40% del PBI, mientras que Alemania tenía una deuda pública del 83% del PBI. Pero a mediados de 2010, en una cumbre europea fue a (José Luis Rodríguez) Zapatero al que pusieron entre la espada y la pared con la amenaza de echarlo del euro si no aceptaba una meta de déficit público de 3% en 3 años. Zapatero se asustó, comenzó a bajar el gasto público y agravó enormemente la crisis. Cuando la inversión privada y el consumo caen, el Estado es el único que puede compensar.

–El Estado diría que no tenía quien le prestara para compensar...

–Lo que agravó el déficit fue la baja radical del gasto público. Si bajan las pensiones, los pensionistas no van al bar. Y tienes que echar al camarero, que pasa de pagar impuestos a cobrar el seguro del desempleo. Lo que había que hacer era lo mismo pero hacia arriba: gastar más para que el déficit se pague solo. Cuando vas a pedir un crédito, te pones el mejor traje y le pides a un amigo un buen coche. Si empobreces al país, los inversores ven más riesgo. La austeridad no sólo es injusta socialmente. También aumenta la prima de riesgo.

–¿Y por qué siguen con ella?

–Porque se dan coincidencias entre estas políticas y el programa ideológico. Sin un 25% de desempleo, en España no se podría haber hecho la reforma laboral que se hizo. Sin la crisis, no se habría podido bajar el gasto en sanidad y educación como se bajó. La derecha siempre tuvo una posición ideológica contra la redistribución desde los ricos hacia los pobres y la crisis le permite poner en práctica el programa.

–¿Qué opina sobre la idea de que el euro fue una ficción que permitió a países poco competitivos vivir por encima de sus posibilidades?

–Contra todo pronóstico, cuando España entró en la Unión Europea en 1986, la empresa española se reveló con una capacidad de competir impresionante. Por eso el país creció tan rápidamente. El turista venía a la playa y veía a los españoles tocando la guitarra, pero lo que no entendía era que el que estaba de juerga era él. El de la guitarra hacía su trabajo. España tiene un sector turístico muy potente.

–Turístico, pero no tecnológico-industrial...

–Pese a las dificultades que tuvo, España compitió magníficamente en todos los terrenos. Pero a partir del año 2000 vino un boom inmobiliario en el que todos estaban interesados: los bancos, las inmobiliarias y los ayuntamientos. Los corruptos, por el dinero en negro; el Estado, porque se creaba empleo; los bancos alemanes, porque daban el crédito; la industria alemana, porque proveían los equipos... España se metió en una dinámica de sustitución de sectores y pasó de un buen valor añadido y con avances tecnológicos a un crecimiento fácil en la construcción, con mano de obra poco calificada, poco valor añadido y poca tecnología. Cuando se interrumpió lo que alimentaba eso, que era el dinero fácil, España se encontró con que se había especializado en un sector sin capacidad competitiva.

iEco - 8 de diciembre de 2013

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