Utopías realizables: algunas hipótesis de trabajo

¿Es posible formular otra economía política de las nuevas izquierdas en América Latina? ¿Cómo traducir esa economía política en política económica para el desarrollo? ¿Cómo construir, en esta perspectiva, sociedades más democráticas, igualitarias y solidarias? ¿Cuál debe ser la nueva ecuación entre sociedad, mercado y Estado? ¿Hasta dónde han llegado o pueden llegar en la erección de una alternativa las izquierdas cuando se vuelven gobierno?

Estas preguntas van más allá de la realidad inmediata, cercada por las ominosas señales de una crisis global que no cesa; por el contrario, obligan a revisitar el desarrollo histórico y, en particular, los cursos económicos y sociales que ha experimentado Latinoamérica, por lo menos desde que, al calor de otra gran crisis, la que arrancara en 1929, la región tocará un punto de inflexión y buscara cambiar su rumbo hacia la industrialización y la conformación de Estados desarrollistas.

I cumbre Celac: Declaración de Santiago

Las Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) conscientes del significado histórico de esta primera Cumbre, que agrupa a todos los países de América Latina y el Caribe en una sola entidad regional, nos reunimos en Santiago, Chile, los días 27 y 28 de enero de 2013, con el propósito de avanzar en la unidad e integración política, económica, social y cultural de nuestra región.

El proyecto político y las capacidades de gobierno

En este trabajo se realiza una revisión teórica sobre las capacidades de gobierno personales (experiencia, liderazgo y conocimiento) y las capacidades de gobierno institucionales (capital organizativo disponible) y su relación con lo político y las políticas en el contexto de América Latina. A partir de la producción teórica de Carlos Matus sobre la acción de gobernar, se ponen en discusión diversas dimensiones de esta problemática, las que se relacionan con otros autores y experiencias de diferentes momentos históricos. Se desarrollan teorías, métodos y técnicas de gobierno y se analiza la necesidad de la reforma del Estado desde una lógica interna. Se concluye en la necesidad de construir una teoría para la práctica de gobernar/gestionar las organizaciones públicas. Esa construcción requiere de acciones creativas que utilicen la teoría como caja de herramientas.

Manuel Ugarte el primer antiimperialista de América

El antiimperialismo en América reconoce una serie de sucesos, de producciones artísticas e intelectuales que lo alumbraron y posibilitaron, junto con el accionar político y militante de cierto número de personas que fueron los que en realidad deben ser considerados los pioneros de esta visión tan fundamental de la historia de América. Martí, Sandino... probablemente sin proponérselo terminaron siendo grandes próceres del antiimperialismo americano y, seguramente, su comprensión del fenómeno de la dominación en sus países (los hechos históricos mismos) son los que los fueron llevando a la comprensión del rol de los EEUU en las desgracias de nuestro continente. Es decir, sin negar las capacidades intelectuales de hombres como Martí, su praxis política, la resolución de su drama nacional en la acción, fue lo que los acercó a la comprensión del rol nefasto de las grandes potencias en relación a nuestros países. En un plano más intelectual debemos ubicar a hombres como Mariátegui y al menos conocido y reconocido Manuel Ugarte. Ambos venidos del socialismo, el peruano en su versión marxista, el argentino en el socialismo. que luego devendría en socialdemocracia.

Es interesante señalar que si bien estas corrientes estaban a principios del siglo XX sumergidas en la lucha social, política y hasta clasista, no es menos cierto que en el caso de estos dos latinoamericanos, es ese borde de lo social (su techo, más precisamente) lo que los hace comprender el fenómeno de la dominación y el imperialismo. Dicho de otro modo, no hay solución de la lucha social en un país dominado sin abordar el tema de la dominación que ese país sufre a manos de las potencias. Por eso me parecía oportuno traer estos nombres hasta el presente... por qué el antiimperialismo (que no necesariamente ha de ser siempre anticapitalista) nace en América de la tradición del anticapitalismo político. Es muy interesante e ilustrativa la anécdota de Ugarte como delegado del Partido Socialista Argentino ante el Congreso de Stuttgart de la Segunda Internacional Socialista (1908), cuando con estupor Ugarte asiste a la justificación del colonialismo por los socialistas europeos. Lenin también se refiere al hecho al que califica de vergonzoso y oportunista y lo cita en sus obras como de autoría de la “comisión de la cuestión nacional” de dicho Congreso y que dice textualmente: "… el Congreso no condena en principio y para siempre cualquier política colonial, que en un régimen socialista puede ejercer una acción civilizadora".

Este es el mérito de hombres como Ugarte, hombres que desde las ideas avanzadas de una superación de la sociedad capitalista vieron la importancia central que tenía el tema nacional y el fenómeno de la dominación en los países periféricos. Esta evolución en su pensamiento lo llevó primero a protagonizar una facción nacional dentro del partido socialista, luego a irse del mismo, a dar conferencias en todas las ciudades imaginadas del mundo, escribir una treintena de libros y a estar incluso muy cerca del peronismo en algún momento. Recomiendo no sólo la evocación, sino también el estudio de uno de los precursores del pensamiento antiimperialista, hoy tan en boga, tan tensionado, tan renombrado y remanido pero que, como todo, merece ser conocido en su derrotero, en su conformación, con las características y máculas que le fueron impresas desde el principio, pero por sobre todo de la primera mano de sus fundadores y no desde el lente muchas veces oportunamente empañado de sus apologetas interesados.