Informe de coyuntura nº 43, de Alejandro Rofman

Alejandro Rofman

En los últimos días se han estado publicando estadísticas que cubren la evolución de la actividad económica y de indicadores sociales correspondientes en gran parte del año 2025. Con los datos oficiales disponibles ya podemos avanzar en una caracterización a grandes rasgos de los números básicos de este año.

La actividad económica ha seguido marcando una doble característica. En primer lugar, un repunte notorio hasta el mes de marzo, continuidad del que ya venía manifestándose en el año anterior desde junio. Este repunte se extendió hasta el fin del primer trimestre y desde entonces se verifica un notorio estancamiento, que no parece vaya a cambiar en evolución en todo el año. Incluso el mes de octubre hubo un retroceso del 0,4% con respecto al mes anterior, y el dato informado por el INDEC muestra el desempeño del año que estamos transcurriendo con números magros, pues octubre cierra el ciclo desde enero apenas con un 0,5% por encima de los niveles de diciembre del 2024. Así, no se debe confundir el dato punta a punta con el de los promedios anuales. Ya hemos comentado que por el arrastre estadístico el promedio va a dar un poco más del 4% de incremento en el año 2025 con respecto al 2024, que aparece destacando un comportamiento muy bueno para este año, lo que no es así.

Este notorio estancamiento reconoce causas estructurales muy profundas, como resulta de analizar la capacidad de los que viven de su trabajo, manual o intelectual, en percibir ingresos que hubieran producido un aumento del consumo y por ende de la producción interna, hoy simplemente estancada. Un análisis realizado por el economista Luis Campos, con los datos del INDEC, muestra que los salarios registrados, es decir formales, alcanzaron un pico tras la recuperación, luego del fuerte shock devaluatorio de diciembre del 2023, lo que les permitió remontar la feroz caída inicial pero nunca sobrepasar el punto de partida, y desde fines del año pasado el salario privado se ubica escasamente por debajo del percibido para los trabajadores formales en el inicio del nuevo gobierno. En el caso del salario del sector público la caída inicial fue más intensa y la recuperación poco significativa, lo cual supone que a octubre de este año el promedio de la remuneración del empleado público en todo el país bajó nada menos que 15 puntos de porcentual. Así, el total del salario registrado, sumando privado y público, llegó en octubre de 2025 a casi 95 puntos de un índice inicial de 100 en noviembre de 2023. Está entonces totalmente claro y de modo irrefutable que la política económica anarcocapitalista supuso una transferencia del sector del trabajo al de los beneficios obtenidos por el sector del capital.

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Febrero 2026

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