Venían por todo

El informe elaborado por especialistas privados en colaboración con altos directivos de petroleras que operan en Vaca Muerta, comentado en la nota principal, señalaba como justificación para la resignación de políticas económicas y de normas regulatorias y medioambientales, que la producción no convencional (shale), sólo “en la primera etapa de exploración y desarrollo del plan piloto, requiere una inversión hoy estimada entre 1000 y 1500 millones de dólares, para la ejecución de aproximadamente 100 a 150 pozos durante un plazo de tres a cinco años”. El acuerdo que firmó YPF con Chevron compromete a esta última a participar del plan piloto en el área General Mosconi, para la perforación de 90 a 100 pozos en 12 a 18 meses, con una inversión conjunta de 1500 millones de dólares, de los cuales 1240 van por cuenta de Chevron. Una coincidencia casi absoluta con las proyecciones del informe privado, salvo en dos puntos: el acuerdo de YPF señala un plazo mucho más corto del plan piloto y, además, se alcanzó sin conceder ni una sola de las pretensiones que el informe privado de hace cuatro meses sugería como “imprescindibles para atraer capitales”. Chevron es la segunda petrolera del mundo. No viene a la Argentina para sacar ventaja con la supuesta disponibilidad del 20 por ciento de la producción, como critican algunos sin conocer el tema. Para Chevron, eso no es nada. Su interés es conocer si Vaca Muerta tiene el potencial que le asigna el Departamento de Energía de Estados Unidos, que lo coloca como el cuarto yacimiento del mundo en petróleo no convencional. Arriesga 1240 millones de dólares para saber, dentro de 18 meses, si hay indicios de una explotación importante. Y en cinco años si hay resultados de extracción a través de la perforación de 900 pozos. El desarrollo total del área General Mosconi demanda 26.500 millones de dólares a lo largo de 35 años. A eso apunta Chevron, a estar presente en ese desarrollo si el área le interesa.

Página/12 - 11 de agosto de 2013