Fracking y proyecto nacional

En febrero planteamos la necesidad de discutir y consensuar tareas de urgente resolución tecnológica que tendrá que enfrentar el gobierno que surja de las elecciones de 2019, para reemplazar al actual proyecto neoliberal-periférico. En ese sentido, Vaca Muerta es un caso paradigmático. Transformar el potencial de Vaca Muerta para la producción de hidrocarburos no-convencionales —shale gas y shale oil— en una realidad concreta es requisito imprescindible para retomar el desarrollo inclusivo.

La contrarrevolución del empleo. ¿Despedir y cercenar derechos a los trabajadores para apuntalar Vaca Muerta?

Hemos demostrado en nuestro informe "Inversiones por 5.000 millones en Vaca Muerta: ¿Nuevas inversiones? ¿Boom del shale macrista?" (ver bibliografía), que el "nuevo" plan de Cambiemos no tiene nada de "nuevo", que las inversiones anunciadas ya estaban comprometidas desde hace varios años y que, por lo tanto, se trata de una vil mentira para justificar una nueva afrenta contra los trabajadores así como contra una economía próspera y autosuficiente (al volver a permitir la libre exportación de crudo).

Larga vida a Vaca Muerta

Esta semana se confirmó, a través de un reporte de la empresa británica BP, que Estados Unidos pasó a ser el mayor productor mundial de petróleo, desplazando a Arabia Saudita de ese sitial, y el mayor en hidrocarburos en general (petróleo más gas), al haber superado en este caso a Rusia. El fuerte golpe de escena en el mercado mundial energético tiene un componente particularmente significativo para Argentina: es el resultado del desarrollo de la técnica del fracking (fractura de la formación rocosa que contiene el hidrocarburo), la misma que está alumbrando en Vaca Muerta, Neuquén. Según estimaciones publicadas por organismos oficiales de Estados Unidos, las reservas potencialmente explotables de gas de shale (así denominado por su alto contenido de arcilla) de Argentina superan a las de Estados Unidos, ocupando el segundo y cuarto lugar respectivamente en el mundo. En cuanto a las reservas de petróleo de esquistos (por la piedra que los contiene), las ubicaciones se invierten: Estados Unidos tiene la segunda reserva mundial y Argentina la cuarta. Lo más trascendente es que, en el panorama que asoma, el país corre en el pelotón de punta.

Energía argentina

Un balance sobre diez años de política energética permite observar rupturas y continuidades con el período neoliberal, que imposibilitan arrojar definiciones contundentes sobre los resultados alcanzados.

Nacionalización de la mayoría accionaria de YPF. Aumento en la generación de energía de 9.000 a 27.000 gigavatios, con inversiones cercanas a los 100.000 millones de pesos. Extensión del suministro de gas y electricidad para incorporar 6 millones de hogares.