Trabajadores de Glovo, Rappi y Pedidos Ya están desamparados

Esteban Magnani


La pandemia expone los eslabones más débiles del sistema. Uno de ellos son los empleados de plataformas, que desarrollan su tarea sin la protección de derechos laborales. La legislatura porteña discute una norma sin consultarlos.

La legislatura de Seattle, la primera ciudad de los Estados Unidos en iniciar la cuarentena, aprobó esta semana un proyecto de ley para que plataformas como Uber, Lyft o DoorDash entre otras, paguen días por enfermedad a sus empleados/socios

El proyecto plantea que los trabajadores accedan a un día por enfermedad por cada mes trabajado desde octubre pasado y un salario proporcional al ingreso mensual más alto desde ese mismo mes, incluyendo las propinas. Empleados de plataformas, mayoritariamente de color negro, se reunieron fuera de la legislatura en apoyo al proyecto.

Este tipo de reclamos ya existían pero se profundizan en tiempos de cuarentena. Incluso el CEO de Uber Dara Khosrowshahi solicitó que los socios/empleados de su empresa recibieran los seguros de desempleo del Estado Federal. La movida es arriesgada porque evidencia que los “socios” son más bien empleados dependientes de una sola compañía para ganar el sustento. En la práctica, cuentan los trabajadores, los trámites para obtener la ayuda no siempre logran el objetivo debido a los grises laborales que habitan. Así quedan con lo peor de los dos mundos. La cuarentena expone con claridad la débil posición de estos trabajadores y la necesidad de definir mejor su relación con las plataformas: ¿empleados o socios?

La medida de Seattle duraría hasta el final de la cuarentena. Las razones para intervenir no refieren solo al derecho laboral sino también a cuestiones de salud pública: muchos de estos trabajadores siguen en contacto con clientes pese a tener síntomas o con dudas sobre un posible contagio para no dejar de cobrar. De frente a una sociedad sensibilizada por la pandemia, las plataformas se mostraron dispuestas a brindar máscaras y equipos preventivos a sus “socios”. Unas pocas incluso ofrecieron pagar un porcentaje de los salarios a los empleados con Covid-19 aunque hubo protestas por las restricciones para acceder.

Por ahora Seattle es la primera ciudad en tomar medidas tan fuertes pero el problema está presente. En California, con una legislación que ya había exigido establecer vínculos laborales más claros a las empresas digitales, los jueces federales rechazaron pedidos de choferes de Uber y Lyft para cobrar días por enfermedad, aunque hay al menos dos casos que siguen abiertos. En uno de ellos Uber se mostró dispuesto a pagar 360 dólares a trabajadores frecuentes que fueron diagnosticados con Covid-19 o sospecharan un contagio, con síntomas o fueran de un grupo de riesgo. Instacart ofreció otros beneficios como consultas médicas virtuales a sus “shoppers” con familiares diagnosticados o días pagos para responsables únicos de niños en edad escolar.

Los trabajadores que realizan tareas de transporte son considerados esenciales en los Estados Unidos pero no son pagados como tales. De hecho, hay otra ordenanza en estudio en Seattle que obligaría a las empresas a pagar un extra de 5 dólares por entrega. Para las empresas esto no convendría a empleados, empresas y clientes ya que el costo sería trasladado a estos últimos y se reduciría la demanda. En la práctica, es muy difícil calcular quien debería absorber el impacto porque las tarifas son calculadas en tiempo real por algoritmos opacos y con demasiadas variables que la empresa no revela.

Sindicatos

Estados Unidos es un país con escasa tradición sindical si se lo compara con la Argentina, pero cuenta con una triste ventaja: el avance de la Covid-19 desnudó rápidamente la fragilidad de los trabajadores de plataformas. En la Argentina, con una rica tradición sindical, en cambio, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires está discutiendo una ley para regular la actividad sin consultar a los trabajadores, según ellos mismos denuncian.

Juan Manuel Ottaviano, asesor legal de la Asociación de Personal de Plataformas (APP), da cuenta de la poca penetración de la Covid-19 entre los trabajadores: “No tuvimos casos, que sepamos. Es posible que hayan ido a los hospitales públicos sin avisarnos”, informó el abogado especialista en derecho laboral e investigador de UNSAM. 

“En la Argentina no hay licencia para trabajadores de plataforma. Sí hubo un reclamo cuando empezó la cuarentena, pero no hubo compensación”, agregó.

De hecho, la cuarentena aumentó la demanda a las apps y creció la cantidad de trabajadores dispuestos a obtener un ingreso pedaleando o manejando. “Lo que detectamos es que se incorporaron trabajadores al sector y aumentaron quienes hacen full time. No aumentaron las bases de pago por pedido, pero sí los bonos por cantidad diaria. Eso demuestra que las plataformas buscaban que trabajaran más horas para cubrir la alta demanda y recibieron más ingresos relativos”, señaló Ottaviano. 

Uno de los problemas es que no existen protocolos para la actividad: “En los hechos lo deciden las plataformas. Por ejemplo, "‘Entrega sin contacto', un servicio adicional, busca tranquilizar a los usuarios, pero no protege a los trabajadores. Los trabajadores están peor: durante un período los comercios donde trabajaban no los dejaban pasar al baño”, indicó el especialista.

“No percibimos que los grupos de riesgo se protejan y no hay ningún tipo de cobertura. Incluso trabajadores que están en el sector no registrado, que no pudieron recibir más que la IFE, están realizando trabajo en plataformas para poder alimentar a las familias”, explica el abogado. Sin protocolos fuertes y con una curva de contagios en ascenso, la fragilidad laboral se transforma también en un problema de salud pública.

 

Suplemento CASH de Página/12 - 21 de junio de 2020

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