Pequeñas y medianas empresas en alerta

Las pymes nacionales comienzan a expresar su temor por las políticas económicas neoliberales planteadas de forma cada vez más abierta por la alianza Cambiemos. Las advertencias de Gelbard, cuarenta años atrás. En agosto de 1974 y tras la muerte de Perón, el entonces ministro de Economía, José Ber Gelbard, solicitó la difusión de una cadena nacional para contrarrestar el fuerte embate del sector liberal. Allí, dio cuentas de cifras económicas que respaldaban su actuación, y dejó algunas definiciones que buscaban proteger su gestión o bien ser su legado.

En su mensaje, Gelbard que también había sido artífice de la Confederación General Económica (CGE) –organización creada en 1953 para aglutinar a los pequeños y medianos empresarios nacionales–, señaló que “a partir de 1955, las denominadas reglas de mercado, que existen y deben respetarse bajo ciertas condiciones, llevaron siempre miseria para el pueblo trabajador”; que “las tesis económicas aplicadas por los técnicos adiestrados en las grandes metrópolis extranjeras sólo sirvieron para mantener nuestra dependencia”, y que los problemas económicos que persistían “tienen arreglo sin caer en cirugías monetaristas o reaccionarias”.

Durante toda su vida, Gelbard había militado a favor de las pymes nacionales, un sector que tras la aplicación de las políticas neoliberales implementadas mayormente entre 1976 y 2001 produjeron la desaparición de 80.000 de estas unidades productivas. Hoy en día, este sector está compuesto por 830.000 empresas –25 por ciento de las cuales fueron creadas a partir de 2003–, y representan el 82% del empleo privado registrado.

Así, durante la última semana, la CGE emitió un comunicado con líneas similares a los planteos originales de Gelbard, manifestando su “preocupación ante la posibilidad de volver a las políticas neoliberales que destruyeron la industria y el trabajo argentinos”, agregando que la propuesta opositora “promete liberar importaciones y exportaciones de manera indiscriminada, maximizando las ganancias de unos pocos, como sucedió en la década del noventa”.

Con todo, la CGE no estuvo sola en sus comunicados. La Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (Apyme) difundió también un texto en el que enumeró las iniciativas favorables a la industria y el trabajo durante los últimos doce años, concluyendo que “damos nuestro apoyo a la fórmula Scioli – Zannini, que con toda claridad propone continuar y ahondar el camino de la industrialización, la soberanía y la inclusión social”.

En tanto, Francisco Dos Reis, presidente de la Central de Entidades Empresarias Nacionales (CEEN), agrupación que nuclea a referentes del empresariado nacional y el sector laboral, advirtió a Télam que “existe mucha preocupación en el sector mipyme ante la posibilidad de que con el cambio de gobierno se cambie la política de protección de la industria nacional y se abran de forma irrestricta las importaciones”, agregando que “un giro en este sentido significaría el cierre de cientos fábricas y la pérdida de miles de puestos de trabajo, volviendo a las tasas de desempleo de finales de la década del noventa”.

Menos enfática fue la posición de la Confederación General Empresaria de la República Argentina (Cgera), otra organización representativa de un sector de las Pymes, creada luego de que su actual titular, Marcelo Fernández, buscará quedarse en instancias judiciales con la titularidad de la CGE, pero recibiera un fallo contrario. En un comunicado también emitido en la semana, convocaron a los candidatos a presidente “a exponer públicamente con claridad cuáles serán las políticas que afectarán la actividad de las pymes y el trabajo”, y solo transmitieron una solapada opinión afirmando que “como gente de producción, sabemos que el cambio es una obligación permanente y necesaria para mejorar nuestros procesos. Siempre se puede mejorar, pero para elegir hacia dónde vamos a cambiar necesitamos saber cómo piensan hacerlo, en forma simple, directa y clara para luego cada uno, individualmente, decida”.

Interior de las organizaciones

Los comunicados también partieron desde las entidades de primer grado. En diálogo con radio Del Plata, el titular de la Cámara del Juguete, Matías Furió, afirmó que para el caso de que triunfe Mauricio Macri “están en peligro todas las fuentes de trabajo, como ya pasó en los noventa”, agregando que las pymes familiares de la industria nacional del juguete pasaron de una participación del 4 por ciento del mercado con 400 trabajadores en 2001, a cerca del 50 por ciento del mercado con 5.000 trabajadores en la actualidad.

En tanto que Alberto Sellaro, titular de la Cámara del Calzado, cuyo sector aumentó de 35 a 125 millones de pares de zapatos de producción anual entre 2001 y el año pasado, señaló a Ámbito Financiero que buscaban que Macri se defina, porque “hay en juego 900 mil pymes que han aumentado 700% los puestos de trabajo”, mientras que “hay una posición tomada del candidato Scioli que habla de desarrollo, que desde ya nuestro sector ha trabajado con la Fundación DAR (que responde al sciolismo)”, mientras que Marco Meloni, vicepresidente de Proteger, organización que nuclea a productores textiles, afirmó al mismo medio que a su sector le “preocupan mucho las políticas de apertura que puede llegar a tener el equipo de Macri”.

En la misma línea, el presidente de la Cámara Industrial de las Manufacturas del Cuero (CIMA), Ariel Aguilar, señaló a Radio 10 que el postulante del Frente para la Victoria (FpV), Daniel Scioli, garantiza “la etapa del desarrollo orientada al sector productivo”

Miradas al Sur - 14 de noviembre de 2015