“Pensamiento único neoliberal quiere convencernos que en América Latina no podemos producir conocimiento de punta para el mundo”: Theotonio dos Santos

Fernando Arellano Ortiz
“El neoliberalismo como corriente está en su fase terminal. Digamos que está muerto, pero no enterrado. Para enterrarlo es necesario un pensamiento fuerte acompañado por prácticas fuertes”, afirma el científico social brasileño Theotonio dos Santos, en desarrollo de sus charlas y entrevistas que concedió durante su permanencia en Buenos Aires para participar como conferencista principal en el VI Encuentro Internacional de Economía y Derechos Humanos organizado por el Centro de Estudios Económicos y Monitoreo de las Políticas Públicas (CEMoP) de la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo y que se realizó entre el 4 y el 6 de octubre.

No obstante la fase moribunda en que se encuentra el modelo neoliberal, Dos Santos considera que sus operadores aún mantienen el control sobre instrumentos claves, como por ejemplo los bancos centrales, que consiguieron sacarlos del contexto de avances democráticos. “Es un bastión muy fuerte -explica- que está asociado al capital financiero que pretende poner al Estado a su completa disposición. Y los Estados Unidos y Europa son un claro ejemplo de eso. Estamos en una situación de la economía mundial absolutamente nueva. Solamente el hecho de que se distribuya el poder mundial de esta forma, por lo menos pone en cuestión un sistema imperialista mundial que fue la base de expansión del capitalismo y todo este pensamiento liberal. Incluso, hasta el liberalismo keynesiano está en crisis”.

En su opinión, la crisis en los países desarrollados confirma la "decadencia del neoliberalismo", como un proceso que "deberá profundizarse en los próximos años, particularmente en América Latina".

Dentro de este contexto, califica la actual crisis del capitalismo como “muy profunda”, razón por la cual, “ya no es posible analizar la situación global desde las economías nacionales; ni siquiera con la teoría clásica que describe el comercio internacional bajo la óptica de las ventajas comparativas”.

Este economista, uno de los principales exponentes junto a Ruy Mauro Marini, Vania Bambirra y en parte André Gunder Frank de la teoría marxista de la dependencia, no duda en recalcar que “los keynesianos desconocen el contenido de clase de un Estado capitalista que está al servicio de los monopolios, y de esa derivación que es el capitalismo financiero”.

Sobre el libre mercado es categórico al precisar que el mismo constituye una falacia por cuanto que la economía mundial está monopolizada.

“El libre mercado –enfatiza- ha servido para fomentar el monopolio, pues la realidad lo demuestra: 50 transnacionales son las que dominan la economía mundial. Y lo peor es que los Estados están al servicio del monopolio como se ha evidenciado en la actual crisis del capitalismo”.

Alcances de la Teoría de la Dependencia

Este sociólogo, economista y conferencista brasileño que ha dedicado su vida a la investigación y a la docencia, se ha destacado por sus aportaciones en la formulación general del concepto de dependencia, la periodización de sus diversas fases en la historia de acumulación capitalista mundial, la conceptualización de sus características generales y específicas, así como la definición de los mecanismos reproductivos.

Al formular la Teoría de la Dependencia que tuvo su auge en las décadas 60 y 70 del siglo XX sostuvo que la estructura interna de los países de la periferia fue forjada a partir de una relación de subordinación con el capital internacional y que la acción de las condiciones externas sobre su proceso de desarrollo en una etapa de predominio de las fuerzas imperialistas y monopólicas en la economía internacional, limitaban grandemente las posibilidades de independencia y progreso social.

Dos Santos defendió la tesis de la reproducción ampliada de la dependencia dentro del sistema capitalista, de la superexplotación del trabajo, de la tendencia al fascismo, o a los regímenes de contra-insurgencia, por parte de las burguesías locales, sin excluir la presencia de tendencias democráticas. Como alternativa planteó el socialismo como única solución ante las olas de pobreza y miseria generadas por la dependencia.

Su enfoque, desarrollado en clásicos como La crisis norteamericana y América latina (1971), o Imperialismo y dependencia (1978), subraya que el proceso de integración internacional que surgió de la Segunda Guerra Mundial se basó en una fuerte dependencia industrial y tecnológica de la periferia. “En ese proceso, a los capitales locales sólo les quedó desnacionalizarse mediante una asociación minoritaria con el capital extranjero. Hay una universalidad en estos procesos que no se puede ignorar”, anotó este científico social nacido en Carangola, Minas Gerais.

Época de integración regional

El cientista social brasileño al analizar la realidad sociopolítica latinoamericana afirma que, infortunadamente en la región “tenemos un clase dominante-dominada. Dominante porque organiza la estructura social. Y dominada porque lo hace en función de los intereses de los países centrales. Su objetivo fue y es generar excedentes que alimenten la economía central mediante la sobreexplotación de los trabajadores”.

La región aún sufre las consecuencias del "crecimiento desigual que se da en sectores limitados de la población, basado en exportaciones de bajo valor agregado y en la distribución negativa de la renta, que aumenta la distancia entre las élites y las masas populares".

De cara al futuro, Dos Santos señaló que la dependencia que se expresa en la división internacional está en crisis. De allí que se abre un potencial de transformación. “Nos encaminamos a un mundo mucho más flexible, con estructuras más diferenciadas. Las articulaciones regionales están gestando un aparato económico y político nuevo. En ese contexto, Unasur representa un intento de alcanzar una visión regional más coherente”.

“Hace mucho que llamamos la atención de que la integración regional va a ser uno de los elementos clave –prosiguió- porque permite a los poderes regionales que se expanden como grandes exportadores contar con un mercado local y regional para expandir su base de escalas económicas. Todo eso se está afirmando ahora: estamos en una época de grandes integraciones regionales que pasan a ser un factor muy importante de la economía mundial. La Unasur es consecuencia de que aún nuestra oligarquía es contraria a la integración regional. No por una concepción teórica, sino por prejuicios. Nuestra oligarquía quiere ser europea, norteamericana, no quiere desarrollar un estamento político que pueda generar confrontaciones relativamente importantes con Europa y Estados Unidos”.

Para Dos Santos, la clave de los países de América Latina está en cómo van a utilizar sus reservas. En su opinión, “se tienen que utilizar masivamente para grandes proyectos de inversión regional. Y acá entra en juego la Unasur y el Banco del Sur, para hacer grandes proyectos de infraestructura que la región necesita, para fomentar el desarrollo industrial y de servicios”.

“Estos excedentes -explicó- deben ser utilizados para crear riqueza y no para un manejo extraño de la economía mundial, como es mantener reservas en manos de los adversarios potenciales. Colocar las reservas en títulos del gobierno norteamericano es una situación muy desfavorable. El jefe de la Reserva Federal de Estados Unidos va todas las semanas a China a negociar. Brasil tiene U$S 400 mil millones en reservas, de los cuales alrededor de U$S160 mil millones están en títulos del gobierno americano, pero no viene nadie a negociar con nosotros. Deberíamos exigirlo”.

El desespero de la derecha

En el tablero del juego del poder, la derecha pasa por un mal momento sobre todo en América Latina, sostiene el profesor brasileño.

“La derecha a nivel internacional, en este momento, está en un proceso de revisión y de discusión, porque las tácticas que utilizan normalmente no están funcionando bien, como corresponde. Ellos no esperaban un auge electoral tan desfavorable como ha sucedido en los últimos años en América Latina. Todo ello le complica la situación a la derecha y tiene que apoyarse entonces en elementos que no forman parte de su arsenal normal”, explica.

“Nuestra oligarquía –agrega- vive a costa del Estado, saca recursos colosales del Estado que utiliza estúpidamente y por eso pierde su capacidad de utilizarlo como instrumento de poder realmente. En segundo lugar, la oligarquía le teme a la democratización del Estado porque pierde poder, lo que tiene que ver con la situación política. Si se abre, sus intereses económicos pequeños que se oponen al resto de la población no le permiten manejar un proceso democrático. Por eso están desesperados para buscar la forma de detener la democracia o encontrar un medio para revertir las cosas”.

No obstante esta realidad, considera que “hay una determinación histórica muy fuerte; diría que muy necesaria para sostener el sistema. Puede ser que el desarrollo supere esa necesidad. Los cambios que se registran son tan radicales que muchas veces escapan al control del capital. Estados Unidos se propone como identidad de libertad y democracia. Un atrevimiento muy grande. Sin embargo, hay algo que está pidiendo que se sostenga un proyecto de gran dimensión. Las condiciones están. El problema es político”, sostiene.

El rol de la canalla mediática

Respecto de la denominada canalla mediática en manos de los grandes monopolios de comunicación, Dos Santos es categórico es su análisis:

“Los medios de comunicación son el instrumento más importante de defensa de un sistema económico-político que está en una situación muy mala y eso provoca una cierta desmoralización en esos medios. Defienden tesis que la mayoría de la gente sabe que no son verdaderas. Es decir, puede que hablen de situaciones verdaderas, pero no por motivos verdaderos, sino con claros intentos de desestabilización y de crear bases para la derecha. Y a pesar de que la izquierda, en general, tiene miedo de confrontar con estos medios de comunicación, empiezan a aumentar los sectores que creen que hay que hacer algo, que hay que buscar medios alternativos.

Renacimiento de la teoría de la dependencia

Doctor en Economía, sociólogo y politólogo brasileño, profesor emérito de la Universidad Federal Fluminense, coordinador de la Cátedra y Red UNESCO-UNU de Economía Global y Desarrollo Sustentable, actualmente exponente de la Teoría del Sistema Mundo, Theotonio dos Santos aceptó la invitación a dialogar con el OBSERVATORIO SOCIOPOLÍTICO LATINOAMERICANO www.cronicon.net para ahondar sobre estos temas.

- Usted ha señalado que después de más de más de 40 años de la Teoría de la Dependencia, hay un renacimiento de la misma como un mecanismo o un camino para responder a la crisis del capitalismo, ¿por qué?

- La crisis capitalista se hace cada vez más planetaria, la gran crisis del capitalismo viene de principios del siglo XX con la Primera Guerra Mundial. Fue llamada por algunos autores hindúes la guerra civil europea. En la Segunda Guerra Mundial ya tenemos un fenómeno global, pero las otras zonas dependientes, subordinadas y hasta colonizadas no teníamos una participación tan importante en este proceso, sino secundariamente tuvo implicaciones para nosotros. Pero ahora no, la crisis cada vez más incorpora una dinámica económica mundial en la cual nosotros tenemos un rol creciente. Por lo tanto digamos que las condiciones materiales del sistema mundial, formado del gran centro hegemónico y de poder, de dominio sobre el resto del mundo están en crisis también. Entonces la crisis también replantea la problemática de la dependencia en un nivel nuevo en el cual personas que están bajo la determinación de la hegemonía central, en este caso la norteamericana, actualmente están en emergencia. Por lo tanto la cuestión de la dependencia es para nosotros fundamental por que nos permite esclarecer cuáles son nuestros límites y cuales son nuestras posibilidades. La crisis de la hegemonía y la destrucción egocentrismo pretendido por Estados Unidos y por el grupo de Bush y toda esa gente, es al mismo tiempo la emergencia de nosotros.

- También señalaba usted en una de sus conferencias aquí en Buenos Aires que muy posiblemente estemos ad portas de un nuevo paradigma tecnológico, y que aquellos países que se preparen podrían generar un nuevo camino que permita superar la dependencia. ¿Cree que América Latina está caminando hacia un nuevo paradigma, si no tecnológico, por lo menos en cuanto a integración económica para enfrentar los nuevos retos, ahí si, tecnológicos y económicos del capitalismo?

- Qué posibilidades tenemos, capacidad de decisión, de comprensión, de movilización, de articulación, de acción, en ese sentido aún no lo tenemos. Eso depende de que recuperemos nuestra capacidad de pensar en nosotros mismos y de buscar las alternativas de acción económica, política, cultural y sicológica para poder atender este gran desafío.

Pero la ventaja principal exactamente son nuestros recursos naturales, gran parte de lo que se va hacer en el futuro cuenta con recursos naturales que están acá en América Latina fundamentalmente. Nuestra oligarquía está acostumbrada a vender esos recursos, como decimos un poco despectivamente, a precios de banana, y evidentemente sin participar nuestras poblaciones en las potencialidades de esas situaciones. Entonces tenemos que pasar por cambios muy sustanciales para poder atender eso, pero tenemos los medios. Ahora, por ejemplo, con los efectos de diez años de expansión de nuestro comercio exterior hacia China y hacia la nueva demanda mundial que Asia representa, conseguimos untar unos seiscientos y tantos mil millones de dólares de reservas. Si los bancos centrales continúan controlando esas reservas aplicándolos en títulos de la deuda pública norteamericana que es el peor negocio del mundo en este momento, en vez de utilizarla para un gran proyecto de desarrollo regional como el Banco del Sur que se está proponiendo hace mucho, se va a perder una oportunidad histórica. Si se consolida la Unasur que está proponiendo exactamente articular la defensa de los recursos nuestros, la negociación de muchos de estos recursos y la utilización de nuestras grandes reservas para un gran desarrollo regional, vamos a avanzar. Si lo hacemos podemos aplicar gran parte de esos recursos en ciencia y tecnología en centros educacionales, en una redistribución del ingreso. Todos esos elementos nos permitirían alcanzar un tipo de desarrollo a la altura, digamos de este potencial. Claro que vamos a necesitar un desarrollo científico muy grande para poder aprovechar la gran biodiversidad, la gran equidad biotecnológica que tenemos. Eso significa que tenemos que ser frente de punta en la biotecnología mundial. Los cubanos con doscientos millones de dólares que aplicaron lograron consolidar la investigación en medicina y consiguieron ya producir algunas conquistas muy importantes en la biotecnología. Eso no es caro, no es una cuestión de recursos, en el sentido financiero. Es una cuestión de concentración de recursos en el desarrollo de la población, de la capacidad de la gente, de la imputación en todos los niveles, incluso en el nivel superior. En contra de eso tenemos todo el pensamiento, si lo podemos llamar así, del Banco Mundial, del FMI, de las grandes universidades americanas y europeas. Todos quieren convencernos que nosotros no podemos producir conocimiento de punta para el mundo.

- En el cono sur latinoamericano, Brasil, Argentina, Uruguay, de pronto Chile, país en el cual usted vivió varios años, se está generando valor agregado. Sin embrago los países del norte: Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Centroamérica, están reprimarizando su economía. ¿Este no es un problema para las economías de estos países?

-Claro muy grave, muy grave, Brasil también está en la reprimarizacion por que aumentamos mucho las exportaciones de materias primas y productos agrícolas. Entonces es una situación muy peligrosa desde ese punto de vista. Esa es la tragedia del petróleo, la tragedia de los grandes recursos que quedan al servicio de una minoría y se están viviendo situaciones absurdas de pobreza. Bolivia está ahora por ejemplo frente al descubrimiento de materias primas de gran consumo de alta tecnología, y tienen casi el ochenta y tanto por ciento de lo que existe en el mundo. Entonces ellos están buscando negociar eso, pero no solamente para vender esa materia prima a alto precio, sino para desarrollar grandes centros de investigación en este campo, y de desarrollo científico y también de producción, utilización y avance en el campo de la información que es un campo fantástico.

Argentina también está investigando en este campo pero no tiene muy buena relación con Bolivia. Argentina tiene una masa de científicos bastante razonable. Brasil, si se concreta un proyecto regional de desarrollo que respete evidentemente el rol central de Bolivia como fuente del grupo, tiene ahí un campo muy importante que le puede dar un papel importante históricamente de desarrollo tecnológico a nivel mundial.

- Se ha referido en antes a Cuba y sus avances en investigación científica y tecnológica. ¿Cómo debe uno entender a Cuba, porque como bien lo refería usted, Napoleón no pudo frente a los británicos, y esta isla a tan pocas millas del gigante y con un bloqueo económico criminal, ha aguantado?

-Si, es un desafío para la humanidad entender eso. Yo atribuyo eso a muchos factores históricos importantes, el hecho de que Cuba fue unos de los centros económicos más importantes del periodo colonial, con un tipo de negocios que fue fundamental para el desarrollo de Inglaterra y de Estados Unidos que fue la trata de esclavos. Cuba era el negociante principal para comprar esclavos. Pero sea lo que sea esto ha sido fuente de poder económico y eso permitió en Cuba un desarrollo importante de su percepción, de su rol familiar internacional, etc. Y la revuelta en contra de eso generando figuras como Martí, se hace en una perspectiva muy avanzada, a pesar de que correspondieron fenómenos como el hecho de que Cuba mantuvo la esclavitud, y esto fue una contradicción brutal. La liberación de Cuba que Estados Unidos presenta como una victoria de la guerra norteamericana-española, fue producto de una sociedad avanzada. Los americanos no pudieron consolidarse en Cuba después de la victoria de la guerra, y se nota que ahí hay una resistencia histórica en este momento significativo, que va a causar en este nivel tan alto la revolución del 59 en el auge de una resistencia latinoamericana muy importante. La revolución boliviana, la revolución guatemalteca, el gran auge de los movimientos populares que construyeron gobiernos populistas, digamos gobiernos democráticos, revolucionarios más avanzados, otros menos avanzados, pero con propuestas de nacional democracia interesantes en la era de la década de los años 50, que se hacían derrotar con golpes de Estado con una confrontación grande que tienen después respuestas muy importantes, como el caso de Brasil. Getulio Vargas se suicida y ello es motivo para hacer una movilización de masas que construye el armazón de capital internacional, y el gobierno va a proyectar un Brasil obviamente con las transformaciones muy impresionantes. Solamente la construcción de Brasilia en cinco años, la construcción de una ciudad moderna tan avanzada, con arquitectura propia sin casi ninguna aportación internacional. Básicamente con nuestros arquitectos, con nuestra ingeniería, todo eso demuestra que realmente existía en la región un potencial muy grande, que no continua porque la sociedad nuestra no se atreve a tomar las consecuencias que exigía el paso a una ciudad superior. Cuba dio este paso, se puede decir que era muy joven y se atrevían a cosas absurdas, puede ser. El atrevimiento puede ser un factor histórico positivo muy importante. Los griegos cuando enfrentaron a los persas en pequeños ejércitos; Alejandro cuando sale a conquistar… Bueno son atrevimientos absurdos, pero que proyecta históricamente siglos de siglos. Alejandro dejó su marca y la lengua griega se convierte de toda una región.

Este atrevimiento es parte de un proceso más amplio pero que se concentra en algunas partes y ahí está la esencia y eso exactamente es la relación entre este pueblo viviendo toda esta situación y buscando una salida y un liderazgo político, que tiene una relación muy especial con su pueblo, muy especial. Yo me he ocupado de Cuba en todo este proceso y realmente me encanta ver como este país pudo desarrollar una dirección política que discute con la población casi todas sus decisiones. Son discutidas públicamente de una manera muy organizada con percepción muy grande de la población, que es capaz de explicarte cada una de las medidas que tomaron en su gobierno. Aunque estén en contra o a favor no importa, pero saben, buscan y en general están a favor por que votaron incluso en procesos de decisión colectiva muy relevantes. La Constitución que salió de Cuba es un fenómeno de masas que yo no conozco nada parecido. Incluso el caso de Venezuela que se hizo un debate muy grande entorno de la constituyente. Pero en Cuba yo creo que no hubo ningún cubano que no hay participado en el diseño de la Constitución cubana, es una cosa muy impresionante. Y fíjate que eso estaba en el proceso de alfabetización. Fidel ya demostraba esta visión. Cuando se inicia la alfabetización un año más o menos después de la revolución, Fidel tiene una afirmación muy importante: “cada cubano sólo podrá alfabetizar dos cubanos” creo que era dos o tres cubanos, “para que todos los cubanos puedan participar de la alfabetización” esa decisión de proceso colectivo, de proceso de decisión, de gestión, de afirmación. Creo que ésta es la base de esta capacidad de confrontación con fuerzas tan significativas.

Nosotros en Brasil no tuvimos ninguna invasión tipo Bahía de Cochinos, ninguna. Nosotros hemos entregado sin golpes de Estado a gente que no tenía la capacidad de tiro, de fuego de más de dos horas. Ese es el liderazgo político nuestro desgraciadamente y yo desgraciadamente soy parte de eso, a pesar de que éramos un grupo minoritario. Pero la verdad es que nosotros no estamos a la altura de enfrentar las consecuencias de una postura realmente revolucionaria. Sufrimos mucho con eso, recuerdo que nos pegaron duro, nos exilaron, nos rindieron, nos mataron. Muchos dicen que por que no pudimos resistir, que por que hay una guerra civil. Bueno, depende de quien gane la guerra civil (risas).

- Una frase suya muy buena que le escuché en la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo es que Estados Unidos es una potencia mundial pero no fuente de civilización. ¿Podríamos decir que ante los acontecimientos de los últimos años, económica y políticamente hablando Estados Unidos está en un declive? La irrupción de China es evidente en el marco mundial, y en el ámbito regional surge Brasil como el país con vocación hegemónica en América Latina. ¿Cómo ve esos tres actores en la geopolítica: Estados Unidos, China y Brasil?

- Estados Unidos es decadente, no estoy diciendo que Estados Unidos no es un poder mundial principal y creo que lo será aún por unos 20 años. Pero tiene que compartir su poder, olvidarse de que ya no puede presentarse como un centro de poder indiscutible. Después de la Segunda Guerra, Estados Unidos tenía el 43% de la economía mundial, hoy tiene una participación de un 17% ó 18%, decir que eso no es decadencia, bueno, no sé. Es un gran poder, claro que si. China fue un gran poder mundial hasta el siglo XVIII, luego vino una crisis muy grave, hasta ser ocupada por los japoneses, no toda China, pero si su sector más dinámico. Entonces China está reestructurándose como centro económico y hoy es el segundo PIB del mundo. Ahora China va a parar o va a disminuir, no, China tiene una tasa de crecimiento del 8% ó 10% y Estados Unidos de 1 ½ ó 2%. Y China por lo tanto va a alcanzar el PIB de Estados Unidos en 10 años y si valoriza su moneda puede alcanzar incluso un nivel bastante más alto. Este hecho significa que China pretende disputar con Estados Unidos la hegemonía mundial y proponerse hacer un centro hegemónico, yo creo que no es la función de China, no es la función del Partido Comunista chino que es quien dirige el proceso. Ellos creen que China debe buscar condiciones de la sociedad más polivalentes en el mundo. No discuten una situación y la responsabilidad de una hegemonía absoluta a nivel mundial y piensan en transformaciones sociales, políticas, económicas que van a permitir tal vez llegar a una articulación de intereses mundiales más igualitarios de las que hubo en la expansión del capitalismo hasta ahora.

- ¿Y Brasil?

- Brasil no tiene vocación hegemónica, nuestra burguesía es una burguesía dependiente y subordinada, tiene miedo de la hegemonía, tiene un miedo terrible.

- ¿Por qué?

- Porque cree que los latinoamericanos todos somos inferiores, entonces cómo gente inferior va a disputar hegemonía. Es una burguesía totalmente subordinada, desjuiciada, racista, muy, muy atrasada. Pero digamos, la posición de Brasil en la economía latinoamericana y mundial exige que asuma una responsabilidad de desarrollo regional. Entonces nuestra población está aprendiendo eso poco a poco. Eso de subestimar tanto a América Latina… Nuestro comercio principal después de la China es cosa nueva, es con América Latina, y luego viene Estados Unidos y sigue Europa. En algunos momentos nuestro comercio con América Latina no ha tenido un nivel muy alto, hubo caídas pero breves. Porque la lógica lleva a la expansión de este comercio con una ventaja muy profunda de que es un comercio en donde Brasil tiene un potencial de exportaciones industriales que no tiene hoy para Europa ni para Asia, porque ha quedado en un nivel bajo de expansión en la parte de informática, y en la petroquímica que quisimos entrar y no fue posible. Incluso entramos en la discusión amarga de como Estados Unidos usó la democratización en contra de Brasil como potencia nuclear. Y en la aeronáutica por ejemplo pudimos haber avanzado mucho más. En petróleo hemos avanzado bastante y en la cuestión energética nos pone en una posición muy buena. Brasil tiene una estructura energética de muy buena calidad y con un gran potencial. Pero todo esto es muy pequeño en relación al potencial del país. Si el país se articula con América Latina sería muy positivo, pero ellos subestiman la región, ellos no saben que Argentina tiene un potencial científico mucho mayor que Brasil. Argentina tiene varios Premios Nobel, tiene una base científica muy sólida. Si se logrará una articulación se podría avanzar mucho.

México es otro gran centro pensamiento, de articulación de conocimiento pero se desprecia. Venezuela también es un centro importante, al final fue durante 40 años el mejor exportador de petróleo del mundo, eso no es muy poco como experiencia de relación de poder a nivel mundial. Entonces todo eso es botado para el lado.

La experiencia de Colombia. Colombia es un país que tiene un potencial muy grande, tiene una educación superior de muy buen nivel, hay todo un potencial de generación muy alto. Brasil tiene que entrar a la región pero de pecho, abierto y sin miedo de liderar, en un sentido positivo, porque si quiere entrar a aprovechar en lo que pueda e imponer su imperialismo al servicio de una élite nacional se lleva solo una partecita. Eso es un camino inferior que no le va a dar a Brasil fuerza, por el contrario va a crear una indisposición y una resistencia muy grande. Pero si por el contrario, se abre con una postura de liderazgo, no de un liderazgo que no le compita, sino en lo que puede crecer integrando la región y fortaleciendo el desarrollo de la región, eso le va a permitir tener un rol internacional muy fuerte. Pero tiene que ser concertado con la región, mirar con respeto a la región, a los pueblos. Ese es el dilema de Brasil.

ALAI, América Latina en Movimiento - 3 de noviembre de 2012