La economía argentina y las restricciones del frente externo

Alberto Wiñazky
Análisis de la contradicción en la estructura económica argentina, entre la necesidad de impulsar el desarrollo industrial y el creciente déficit de balanza comercial de este sector, con la consiguiente demanda de divisas para sostenerlo. La concentración y extranjerización de la economía.

La necesidad objetiva de un creciente rol del Estado en la economía, desde el interés popular.

Las formas económicas de la Argentina, tienen características que la asemejan a una estructura económica desequilibrada. Las relaciones de producción se desarrollan en el ámbito industrial, con la necesidad de importar más productos que los que puede llegar a exportar. Durante este año 2013, el Gobierno se ha encontrado con la disyuntiva de tener que cuidar las reservas del Banco Central o permitir que la actividad económica se encontrara con graves dificultades por la falta de insumos para producir. Los datos disponibles para los primeros diez meses del año permiten observar que se eligió la segunda opción: entre enero y octubre, las importaciones aumentaron un 10% con relación al mismo período de 2012, mientras que las reservas cayeron en us$ 13.000 millones. Pero durante el mes de octubre, las importaciones crecieron solamente un 4%, demostrando que la restricción aumentó ante la sangría de reservas.

Las importaciones que realiza la Argentina están compuestas de la siguiente forma:

En este cuadro puede verse la gran importancia relativa en las importaciones del rubro “bienes de capital” más ”piezas y accesorios para bienes de capital”, que en su conjunto, para el año 2012, representan el 38,55 % del total, habiendo tenido desde el 2002 al 2012 un crecimiento del 813,51% y del 847,94% respectivamente, mientras que el rubro “combustibles y lubricantes” tuvo un crecimiento del 1.821,72% en ese período, representando ya en el 2012 U$S 9.266.937 y el 13,53% del total de las importaciones. Todo esto está ligado sobre todo al importante crecimiento industrial desde el 2002 al 2012, que cuanto más se desarrolla más deficitario deviene en cuanto al comercio exterior, teniendo el sector industria ya en el 2012 un déficit de balanza de comercio exterior de U$S 6.877 millones. Este déficit, como ha sucedido a lo largo de nuestra historia de intentos de industrialización, es financiado por el superavit del sector agropecuario y agroindustrial.

Las graves tensiones que está soportando el frente cambiario son la expresión más acabada de la estructura deformada que tiene la producción industrial en la Argentina. La centralización, la concentración y la extranjerización que se observa en este sector, donde de las 500 empresas más grandes 7 de cada 10 son extranjeras (322 empresas son extranjeras y 178 son de capital nacional) mientras que el grado de concentración en el sector industrial pasó entre el 2002 y el 2008 del 33.1% al 40.9%.

Estos conflictos en el frente externo son un viejo problema que se repite y que tienen su origen en la necesidad de efectuar importaciones crecientes cuando se incrementa el consumo interno.

Una crecientemente activa participación del estado es imprescindible, ya que no resulta suficiente con la administración de la crisis. Esto surge de esta deformación productiva, donde la dependencia de los insumos importados es uno de los elementos que siempre han contribuido a que los planes desarrollistas encuentren sus límites y que las consecuencias posteriores se inscriban en una vuelta a políticas que agraven la situación de los sectores más postergados.

Tesis 11 - 14 de diciembre de 2013