Escalofrío

Alejandro Rofman *

Los datos de la evolución económica no son buenos. Recesión económica agravada y un panorama complicado para distintos sectores de la economía nacional.

En estos días se conocieron los datos en el nivel nacional sobre producción y empleo. Creemos que ha llegado el momento de detenerse por unos minutos y reflexionar sobre el rumbo adoptado por la política económica oficial y sus resultados sobre el tejido productivo y social

Los datos de la evolución económica del mes de febrero de este año nos permiten afirmar no solamente que la recesión económica está viva y muy agravada sino que es factible que se acentúe esta gravedad de persistir las condiciones generales del desenvolvimiento de la actividad económica y los problemas del entorno

Según el INDEC la industria en el mes de febrero bajó un 6 % en su nivel de actividad en relación con el mismo mes del año anterior. Con este dato se cierran trece meses de caída consecutiva.

Esta realidad, expuesta por las informaciones del INDEC de Macri, suponen que estamos frente a un verdadero descalabro solo parecido al de la crisis terminal de 2001-2002. Si no hay reversión de la tendencia ello indicaría que al término del mandato presidencial actual estariamos casi un 20 % abajo del momento del inicio de la actual administración en el Producto Bruto Industrial. Es un verdadero proceso de destrucción del sector económico más importante para la economía nacional pues no sólo provee de empleo a más de 1.200.000 de personas sino que derrama su actividad en todo el mercado de consumo interno, del cual depende para su crecimiento, hoy en terreno negativo.

Pero lo que produce verdadero escalofrío son los datos sectoriales. La industria textil, floreciente en los años del kirchnerismo cayó en febrero según el INDEC de Macri nada menos que el 22,5% en relación con el mismo mes del año anterior, con importaciones en fuerte alza de países que practican dumping y con reducción del poder adquisitivo de la población. Ya se ha achicado un sector tradicional de nuestras manufacturas en un cuarto de su monto productivo vigente hace 15 meses. Si no cambia la política económica, en tres años más desaparecen los textiles de producción nacional de nuestra oferta permanente, y ya no se le puede echar la culpa al gobierno anterior porque la política de consumo en baja e importaciones en alza la puso en vigencia este gobierno en diciembre de 2015

Otros rubros también presentan datos negativos importantísimos. La producción automotriz bajó el 18,6%. Aquí faltan cuatro años para que todos usemos autos importados en nuevas compras (en este momento cubren el 60 % de las ventas los vehículos ensamblados en otros países e importados a la Argentina). Entre una y otra actividad están en juego centenares de miles de puestos de trabajo al borde la desaparición. Es responsabilidad de la restauración neoliberal que muchos votaron ingenuamente. No fue magia. Fue un acto deliberado para favorecer a amigos y controlar la inflación que también se ha disparado nuevamente

En otros rubros pasa lo mismo que en la industria: la construcción cayó 3,5% entre febrero de este año y el del año pasado (catorce meses en caída ininterrumpida), el acero se redujo 10%, el petróleo extraído 4,3%, la producción editorial 12%, la de fibras sintéticas 8,4%, el aluminio 7,3 %, los lácteos 14,5%, la molienda de cereales y oleaginosas 13,7%. Solo se salvan el sector financiero y la producción de soja, trigo y maíz. Ya el estudio del consultor Ferreres, muy allegado al gobierno, calculó que el producto bruto de febrero va a caer en relación con el año pasado en un 2,3% pero personalmente estimo que se quedó corto, como se quedó corto el mismo INDEC de Macri con el 6% de reducción interanual de la industria que es posible sea un número retocado o dibujado. FIEL, la gran consultora de la Sociedad Rural, la UIA y la Cámara Argentina de Comercio informó días pasados que la caída de la industria en febrero fue del 9,5%, un gran descalabro. Y es más creíble FIEL que los dibujantes del INDEC.

La destrucción de la industria y el trabajo nacionales no tiene fin, como en el samba brasileño. No pueden las autoridades nacionales, a esta altura, echarle la culpa a otros sino a ellos mismos que por supuesto están encantados con estas cifras porque así se compra todo importado, que venden los amigos, y los precios se controlan, para la felicidad de los especuladores financieros A cambio de desocupación masiva y quiebra de empresas de capital local, que son las responsables de garantizar nuestro trabajo nacional. Los datos son irrefutables, y están acompañados por otras calamidades como la del aumento del déficit fiscal en estos 2 meses iniciales en un 40% respecto del año anterior y se vienen nuevos tarifazos. El déficit se financia con deuda externa en dólares hasta que los de afuera decidan no prestar más porque no habrá capacidad interna para generar recursos que amorticen los préstamos, como ya ocurrió a fines de 2001. Y todos sabemos en qué desembocó el experimento de la economía neoliberal que patrocinaron Menem y la Alianza

Es hora de exigir el cambio drástico de la política económica para volver a avanzar con una estrategia de fortalecimiento del salario, del mercado interno y del trabajo nacional.

Poco importan a esta altura los chismes alrededor de los teléfonos y los dichos de la incomparable Hebe. Son meras anécdotas. La dura realidad es la que hemos descripto y que no tiene perspectivas de revertirse porque se ajustan a los intereses y objetivos de los sectores económicos dominantes en la Argentina de hoy: el capital financiero especulativo -que hace grandes ganancias con la “bicicleta financiera”- y el gran negocio del agro pampeano, asistido por dicho capital.

 

* Economista y presidente honorario del IADE.