Documento de Trabajo Nº 45

CEFID-AR

 

Desde 2003, la economía argentina experimentó una fase de crecimiento acelerado sin precedentes, donde el crecimiento coexistió con una significativa acumulación de reservas y un persistente (aunque decreciente) superávit de cuenta corriente externa. Uno de los factores decisivos del crecimiento fue la vigorosa expansión del consumo privado, que creció a una tasa media anual del 7,75% entre 2003-2011.

Una parte significativa de este crecimiento del consumo privado estuvo vinculada a la mejora de los salarios reales y a la reducción del desempleo. El otro factor de impulso autónomo al consumo privado fueron, sin dudas, las significativas transferencias sociales que el gobierno implementó desde 2007 en adelante. Por el lado del sistema de seguridad social, se puso en práctica en 2007 el Plan de inclusión previsional, que otorgó cobertura a cerca de 1,4 millones de personas. Más tarde, hacia fines de 2009, el gobierno instrumentó la denominada Asignación Universal por Hijo (AUH), medidas que contribuyeron significativamente a reducir la pobreza y la indigencia, y también a la disminución de la desigualdad. Pero además fueron un factor relevante en el impulso al consumo privado autónomo y al propio crecimiento.

En un trabajo previo (Amico, Fiorito & Hang, 2011) se ponían de relieve los nexos entre el crecimiento del producto potencial y la demanda en el largo plazo. Allí se admitía que la mera expansión de la demanda no solucionaba todos los problemas, entre ellos la restricción externa al crecimiento, o la integración del entramado industrial y los desequilibrios de la estructura productiva, todos los cuales requieren políticas estructurales ad hoc. En suma, ―el proceso de desarrollo requiere un conjunto articulado de políticas que van más allá de la expansión de la demanda‖. Por ende, las políticas expansivas-keynesianas deben articularse con las políticas estructurales.

 

Documento de Trabajo Nº 45 - julio de 2012