Otoño del imperio y del capitalismo

Cuando el imperio es incapaz de mantener su hegemonía aportando soluciones a las crisis sistémicas recurre a la “hegemonía explotadora”, con toda la violencia y la destrucción que la acompaña. Así sucedió en la decadencia de la hegemonía imperial de Holanda.

Fue tratando de salvarse imponiendo el libre comercio con una hegemonía explotadora que terminó el imperio británico, y algo similar pero de naturaleza diferente es lo que desde hace ya unas tres décadas estamos presenciando en la decadencia de la hegemonía mundial de Estados Unidos (EE.UU.).

Marx, Kalecki , Keynes y la estrategia socialista: la superioridad de la economía política del trabajo sobre la economía política del capital.

Para ver con perspectiva histórica el estancamiento económico que afecta a los EEUU y a otras economías capitalistas avanzadas hay que retrotraerse a la grave desaceleración de 1974-75, que marcó el fin de la prosperidad de posguerra. La interpretación dominante de la recesión de mediados de los 70 dice que el pleno empleo de la primera época keynesiana sentó las bases de la crisis al robustecer la posición del trabajo en relación con el capital. Según han venido sosteniendo muchos destacados economistas de izquierda cuya visión no difiere en este punto de la corriente académica dominante, el problema era la existencia de una clase capitalista “demasiado débil” y una clase obrera “demasiado fuerte”.

La caída de la tasa de ganancias y el fracaso de la producción capitalista.

El economista marxista norteamericano Andrew Kliman, profesor de la Universidad de Pace, es autor de dos importantes libros: Reclaiming Marx’s “Capital”, que defiende el llamado enfoque temporalista de la teoría del valor de Marx, y The Failure of capitalist production. The Underlying causes of the Great Recession [El fracaso de la producción capitalista, las causas subyacentes de la Gran Recesión], en el que debate sobre la crisis con las principales interpretaciones marxistas actuales, muchas de las cuales han sido publicadas en Sin Permiso.

La realidad es más compleja: segundos pensamientos sobre Islandia y Chipre

Valgan estas líneas como una autocrítica no por lo que dije en mi artículo del domingo anterior sobre los casos de Islandia y Chipre sino por lo que me faltó decir ya que a veces, involuntariamente, el silencio avala el "sentido común" dominante (que es conservador y reaccionario).

Quise desplazar la atención del terreno ocupado por los economistas (que se preocupan sobre todo por la evolución el PIB y por el carácter neoclásico o keynesiano de las recetas que prescriben) para recordar que son los seres humanos los que establecen las relaciones económicas y, por lo tanto, cuentan la historia, las tradiciones democráticas y de lucha y la diversidad en la estructura de clases de los países enfrentados al mismo desafío así como la presencia o ausencia de dirigentes que, en cierto modo hayan favorecido la preparación de los cambios y la voluntad de los pueblos de asumir su destino.

La venganza de Marx, o cómo la lucha de clases está definiendo el mundo.

El corresponsal de la revista Time en Beijing, Michael Schuman, ofrece en la sección de “Negocios y dinero” del conservador semanario norteamericano esta angustiada y reveladora reflexión sobre el mundo actual.

Karl Marx parecía muerto y enterrado. Con el hundimiento de la Unión Soviética y el gran salto chino hacia el capitalismo, el comunismo se desvaneció hacia los mundos pintorescos de las películas de James Bond o hacia el mantra manipulado sobre Kim Jong Un.

El debate internacional sobre las ondas largas del desarrollo capitalista: un balance intermedio

Desarrollando un compleja conceptualización en torno a las ondas largas, en este importante ensayo Mandel sostiene una amplia polémica simultánea en diversos frentes del debate internacional de estudio del progreso tecnológico y el crecimiento económico. Con Kondratieff polemiza demostrando que ciclos y ondas largas no constituyen sinónimos justo porque mientras aquellos contienen una temporalidad regular estas tienen una temporalidad flexible que puede ser mayor o menor. Con los schumpeterianos debate insistiendo en que la innovación tecnológica depende de las oscilaciones de la tasa general o media de ganancia, no de empresarios individuales.

El capitalismo en el atolladero

Es evidente que la crisis capitalista no ha terminado. Cinco años después de que estallase, este texto es un resumen actualizado de trabajos anteriores (1) que adopta tres perspectivas. La primera parte ofrece una visión general de las principales tendencias del capitalismo después del gran giro liberal de los años 1980. La segunda utiliza ese marco interpretativo para definir las coordenadas de la crisis actual. Finalmente, la última parte aborda específicamente las características concretas de la crisis en Europa.

La crisis estructural: los imponderables de mediano plazo

He expresado previamente por qué pienso que el sistema-mundo capitalista está en una crisis estructural y por qué esto conduce a una lucha política a escala mundial por ver cuál de dos alternativas prevalecerá: una que tenga por resultado un sistema no capitalista, que retenga todos los peores rasgos del capitalismo (las jerarquías, la explotación y la polarización), u otra que siente las bases para un sistema basado en una relativa democratización y un relativo igualitarismo, un tipo de sistema que aún no ha existido.

“La economía solidaria es una alternativa a la crisis del capitalismo”

Así lo afirmó Antonio Cruz, docente de la Universidad Nacional de Pelotas, Brasil, quien visitó la UNL para dictar una conferencia sobre “Dinámica de la Economía Solidaria”. Aseguró que la cooperación y la autogestión son herramientas clave para lograr políticas de inclusión social que sean exitosas en el mercado.

“Los emprendimientos económicos asociativos son mucho más añejos que el capitalismo, pero en la actual etapa de crisis económica mundial, la economía solidaria vuelve a presentarse como una alternativa para generar políticas de inclusión social”. Para Antonio Cruz, docente de la Universidad Nacional de Pelotas, Brasil, la novedad es que actualmente se presenta como alternativa también en los países del primer mundo, no sólo en los periféricos.