¿Llegó la era del estancamiento al capitalismo de EE.UU.?

Facebook, Twitter, smartphones, tablets, la nube de Internet. Mucha gente tiene la impresión de que ya no podría vivir sin los nuevos inventos de estos últimos años.

Pero en términos de su aporte a la productividad del trabajo y el crecimiento de las economías en el muy largo plazo, estas innovaciones de la llamada tercera revolución industrial (RI3) son una sombra del impacto que causaron en la historia económica las dos primeras. Y lo peor, sus efectos ya se agotaron.

El socialismo del siglo XXI sólo puede ser plural.

El 15 de julio salió a la venta El fin del capitalismo tal y como lo conocemos (El Viejo Topo). Su autor, Elmar Altvater (Kamen, 1938), es uno de los más respetados politólogos alemanes. Profesor emérito de la Universidad Libre de Berlín y miembro del consejo científico de Attac-Alemania, en su último libro analiza la última crisis del capitalismo tardío y sus alternativas. En él Altvater planta cara a Fukuyama: el fin del capitalismo, asegura, no es el fin de la historia, sino que hay historia más allá del capitalismo. La entrevista la realizó Àngel Ferrero.

Hasta hace unos años “capitalismo” era una palabra tabú. Profesor Altvater, ¿cómo definiría el término capitalismo?

Energía nuclear, nacional y popular

El ministro de Planificación firmó un acuerdo de cooperación en energía atómica con la empresa china CNNC. El Gobierno pretende que haya mayor transferencia de tecnología en el proyecto de construcción de una nueva central nuclear.

El Gobierno pretende que la cuarta central nuclear, que utilizaría la tecnología de uranio enriquecido, novedosa para el país, tenga un contenido de industria nacional cercano al 60 por ciento. Por esa razón el ministro de Planificación, Julio De Vido, se reunió ayer en esta ciudad con Sun King, presidente del directorio de la Compañía Nacional Nuclear China (CNNC), firma que está interesada en el proyecto y participaría de la licitación que, según está previsto, se abrirá el año que viene. Por otro lado, la poderosa China State Construction Engrg. Corporation confirmó a De Vido que está interesada en la construcción de las represas hidroeléctricas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic. Para esa compañía sería el primer desembarco en América latina (ver aparte).

De Vido fue recibido a la mañana por Zhang Xiaoquian, viceministro de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, el organismo responsable de la planificación económica en China. El funcionario asiático le manifestó que está “entusiasmado por la participación de empresas chinas en el proceso de licitación de las represas”. Como el Estado es propietario tanto de las empresas contratistas como de los bancos que financiarían la operación, el guiño de Zhang es una buena señal, advierten miembros de la delegación oficial. Acompañaron a De Vido el secretario de Obras Públicas, José López; el subsecretario de Recursos Hídricos, Edgardo Bortolozzi, y el vicepresidente de la estatal Nucleoeléctrica Argentina Sociedad Anónima (NA-SA), José Luis Antúnez.

El gobierno chino también resaltó su intención de apoyar la participación de las empresas de telecomunicaciones en el mercado nacional, desembarco que se facilitaría a partir del 25 por ciento del espacio radioeléctrico sobre el que recientemente Arsat logró tener el manejo. En China hay 1060 millones de usuarios de celulares, de los cuales 180 millones utilizan la tecnología 3G. La firma china interesada es Datang Mobile Comunication, operadora y fabricante para el sector en este país.

El Gobierno tiene proyectadas dos nuevas centrales nucleares para la generación eléctrica hacia el año 2025. La primera de ellas sería Atucha III, licitación que podría abrirse el año viene. Por eso, además del interés que los chinos mostraron en la energía hidroeléctrica, el petróleo, las telecomunicaciones y la energía eólica, se firmó también un acuerdo en el área nuclear de entendimiento con la firma china CNNC, para estudiar la posibilidad de que los asiáticos se desenvuelvan en la Argentina, pero bajo condiciones de transferencia tecnológica hacia adentro del tejido industrial nacional.

La intención oficial es que las próximas centrales nucleares utilicen la tecnología de uranio enriquecido en lugar del agua pesada y el uranio natural, modalidades que, como se utilizaron en Atucha I y Embalse, ya son conocidas. El uranio enriquecido genera más energía que el natural o agua pesada para el mismo parque de maquinarias.

“Para Argentina es muy importante tener en este nuevo proyecto la mayor cantidad de transferencia tecnológica, para que Argentina sea realmente dueña de la central y que esto permita que el tejido industrial nacional se beneficie del proyecto”, explicó Antúnez. Por eso, De Vido y sus colaboradores se reunieron con la CNNC. Las negociaciones son complejas porque detrás está el Estado chino, que impulsa siempre que sus compañías controladas puedan exportar la mayor cantidad posible de tecnología y valor agregado. En el país actualmente se fabrica uranio natural y agua pesada.

No es la primera empresa con la cual la cartera de Planificación mantiene reuniones. Anteriormente se mostraron interesados Westinghouse, de Estados Unidos, Areva (Francia), Rosatom (Rusia) y Kepco (Corea). Precisamente, con los rusos De Vido tendrá el lunes, durante su visita a Moscú para continuar con el “road show” de las represas en el río Santa Cruz, un encuentro por el tema nuclear.

Según explicó Antúnez, conocedor al detalle de los tres proyectos nucleares en Argentina que existen en la actualidad, en el caso de Atucha I la adquisición fue de tipo “llave en mano” a la firma Siemens, “con un grado muy bajo de contenido local, menor al 10 por ciento”. En Embalse, cuya tecnología fue adquirida a ASL de Canadá, la participación local ascendió a un 30 por ciento, mientras que Atucha II se está terminando con un grado de presencia nacional del 40 por ciento. Si bien la tecnología que tendría la próxima central de uranio enriquecido no se practica en Argentina, la intención oficial es seguir elevando el contenido local, con el objetivo del 60 por ciento.

Eso implica que la firma contratista deberá adquirir maquinarias, equipos e insumos a empresas locales, a las que, llegado el caso, tendrá que capacitar. Como ningún actor económico de esta relevancia regala nada, el Estado nacional pondrá determinadas exigencias en la propia licitación. Cuanto mejor sea la oferta de los privados en términos de financiamiento y de transferencia de tecnología, más posibilidades tendrá de quedarse con el proyecto. El esquema financiero incluiría la importación de los equipos por parte del Estado con un crédito de los bancos de desarrollo de los países donde radica la empresa contratista.

En general, la mayor cantidad de centrales nucleares en funcionamiento se ubican en países desarrollados, como Estados Unidos (104 centrales) y Francia (58), y también en Rusia (30). En China hay 11 centrales, pero 27 en construcción, lo que lo ubica en el país con mayor grado de expansión en energía nuclear en términos absolutos.

Si un día todos los chinos saltan al mismo tiempo…

La frase tiene escondida dos ideas básicas sobre ese país: son muchos y están organizados. Probablemente nunca van a explorar las consecuencias de pegar un salto al mismo tiempo para ver si, de verdad, del otro lado del mundo nos caemos. Pero cada vez más el “que pasaría si” sobre China llena gran parte del cofre de los enigmas actuales y futuros. Los datos que sostienen el nuevo escenario son ya archiconocidos: 1) China crece a niveles inéditos desde hace décadas, 2) su población es la más numerosa del mundo, 3) el gobierno es un Partido Comunista que, si ha dejado gran parte de su programa socialista en el camino, está logrando una hazaña política no menor: controlar, ordenar, administrar el pasaje de una economía rural de subsistencia a un capitalismo urbano con planificación central.

Los estilos actuales de inserción internacional de Brasil y de China

El artículo analiza las diferencias existentes entre el modo de inserción internacional de Brasil y de China. Para su explicación se destacan la importancia de la geografía económica, de la infraestructura de transportes y de las características de los acuerdos de integración que conforman.

El contraste entre ambas experiencia se explica en parte, a que mientras los países asiáticos buscan estimular la formación de cadenas productivas globales, los países sudamericanos apuntan a crear mercados regionales en los que operen empresas locales. Para lograr su objetivo, los países asiáticos requieren una estructura de transporte adecuada y la reducción de los costos de transacción, en cambio, los países sudamericanos necesitan cumplir con requisitos tales como armonización de políticas domésticas y presiones proteccionistas, más difíciles de lograr.

Pongamos freno a las corporaciones: ¿Quién? ¿Cómo? ¿Cuándo?

El capitalismo está en problemas. Seguramente no lo suficiente, pero tiene que lidiar con asuntos mucho más complejos que aquellos que enfrentaba hace una o dos décadas. No festejen – ni lloren – todavía. Un animal hambriento, acorralado, es más peligroso que uno bien alimentado, libre. El capitalismo se pregunta en cada momento, de dónde va a venir su próxima comida.

Desde que el neoliberalismo se volvió el modelo económico dominante a inicios de los años 80, y que el FMI ha impuesto los programas de ajuste estructural, primero en los países endeudados del Sur y ahora en Europa, los servicios públicos, en su mayoría, han sido privatizados. Pero esto no basta. Las corporaciones quieren que todos los servicios públicos se vuelvan una fuente de lucro, a la vez que no tienen inconvenientes en dejar las pérdidas al sector público. Las nuevas fronteras del asalto capitalista son la salud (a través de los seguros de salud u hospitales con fines de lucro), escuelas (con sistemas de bonos) y cárceles (con una cuota de ocupación garantizada…).

“Obama es un emperador negro”

Según Boff, el Hemisferio Sur demanda a los países centrales financiar la devastación causada por siglos de saqueo y advierte que el desarrollo sostenible del medio ambiente empieza por el combate a la pobreza y la desigualdad.

El Norte y el Sur vuelven a chocar en Río. Ese es el saldo de los primeros días de negociaciones infructuosas entre los diplomáticos de más de 100 países que participan en la cumbre Río+20 e intentan elaborar un documento único sobre qué hacer con el planeta a la deriva. Hay dos tesis en pugna. La de implantar una “economía verde” al gusto de Estados Unidos y Europa, que se desentienden del costo ambiental causado durante más de un siglo de saquear florestas y mares, una formulación rechazada por el Sur, que demanda a los países centrales financiar la devastación causada y advierte que el desarrollo sostenible del medio ambiente empieza por el combate a la pobreza y la desigualdad.

El religioso brasileño Leonardo Boff lleva años reflexionando y elaborando ensayos sobre ecología desde una perspectiva en la que retoma los fundamentos de la Teología de la Liberación. Boff, uno de los intelectuales de referencia de parte de los miles de militantes que ayer debatían bajo el sol primoroso de Río sobre cómo salvar el planeta, dinamitó los fundamentos de la “economía verde” durante una entrevista con Página/12.

Un mundo en transición

Al carcomer el centro neurálgico del capitalismo, la multibillonaria estafa piramidal que derivó en la actual crisis financiera y económica global ha tenido por lo menos el mérito de dejar en evidencia que las falencias del neoliberalismo no se deben a unas cuantas manzanas podridas: son las raíces mismas del árbol las que están corrompidas. En un mundo sujeto a profundos cambios, afrontar este problema es vital para el futuro de la democracia.

Como bien recuerda el historiador Eric Hobsbawm, "no existe un vínculo necesario o lógico entre los distintos componentes del conglomerado "democracia-liberal"" (1). Por el contrario, las tensiones entre ambos son cada día más manifiestas; el liberalismo en su peor expresión, la del libre flujo de capitales, está poniendo a prueba a la democracia. Porque –continúa Hobsbawm sin rodeos– “el ideal de la soberanía del mercado no es un complemento de la democracia liberal, sino una alternativa a este sistema”. En efecto, para los grandes patrones del mundo devenidos en una nueva aristocracia, la democracia y el Estado de Derecho no constituyen más que trabas en su búsqueda desesperada de ganancia y de imposición de las leyes del libre comercio a todos los ámbitos de la vida.

El mundo maravilloso del capitalismo

La búsqueda de la verdad política siempre será una tarea dura, aun en nuestros tiempos cuando la ciencia ha puesto en nuestras manos un gran número de conocimientos. Uno de los más importantes fue conocer y estudiar el fabuloso poder de la energía contenida en la materia.

El descubridor de esa energía y su posible empleo era un hombre pacífico y bonachón que, a pesar de su repudio a la violencia y a la guerra, solicitó su desarrollo a Estados Unidos, presidido entonces por Franklin D. Roosevelt, de conocida posición antifascista, líder de un país capitalista en profunda crisis, que había contribuido a salvar con fuertes medidas que le ganaron el odio de la extrema derecha de su propia clase. Hoy ese estado impone al mundo la más brutal y peligrosa tiranía que ha conocido nuestra frágil especie.

Los despachos procedentes de Estados Unidos y sus aliados de la OTAN se refieren a las fechorías cometidas por ellos y sus cómplices. Las ciudades más importantes de Estados Unidos y de Europa reflejan constantes batallas campales entre los manifestantes y la policía bien entrenada y alimentada, con carros blindados y escafandras, repartiendo golpes, patadas y gases contra mujeres y hombres, torciendo manos y cuellos de jóvenes y viejos, mostrando al mundo las cobardes acciones que se cometen contra los derechos y la vida de los ciudadanos de sus propios países.

¿Hasta cuándo pueden durar semejantes barbaries?

Davos 2012: más lamentos que propósitos de reforma

El fantasma de Karl Polanyi sobrevoló Davos. El tema con que se convocó la reunión de este año del Foro Económico Mundial fue “La Gran Transformación”, el título del libro de Polanyi que criticaba lo que consideraba el carácter utópico del capitalismo libremercadista del siglo XIX. Una libertad total de los mercados conduciría a un colapso político y social, sostenía.

A cuatro años de una brutal recesión que ha dejado desempleados a 200 millones de personas en el mundo, y con movimientos de protesta ocupando los espacios públicos en capitales occidentales, alguna introspección y balance tenía que llegar a Davos.

El programa de la reunión empezó el miércoles con un debate sobre si el capitalismo del siglo XX es apto para la sociedad del siglo XXI.