Apuntes para la militancia: quien quiera oír que oiga

Néstor Piccone


El neoliberalismo se radicaliza. La derecha combina poder judicial, prensa y militares bajo la conducción del Departamento de Estado. Las alertas están a la vista.

Por estos días, los Estados Unidos de América (EUA) comienza a definir quienes disputarán, dentro de un año, la presidencia del decadente imperio americano. Donald Trump será el candidato indiscutible de  los Republicanos. Mientras, el Partido Demócrata lanza su campaña con un intento de impeachment contra Trump, que parece no tener buen pronóstico, ya que en la denuncia que da origen al juicio político contra Trump, termina involucrado Biden jr, el hijo de uno de sus principales candidatos demócratas: Joe Biden, exvice de Barack Obama. Pero además, un otrora republicano devenido demócrata se lanzó por estos días a ganar las primarias y desmontar cualquier tipo de progresismo del partido cuyo símbolo es un burro (el de los republicanos es un elefante). Con una campaña en la que invertirá mil millones de dólares, Michael Bloomberg, de él se trata, piensa desbancar al socialista Benny Sanders y a la senadora Elizabeth Warren, quienes no tienen ni para empezar en cuanto a fondos. En una semana Bloomberg invirtió 34 millones de dólares y Warren, en un mes, recaudó un millón y medio. En EEUU la política parece ser para los magnates.

Trump-Bloomberg

Donald Trump expresa el modelo de capitalismo nacionalista, proteccionista hacia adentro y neoliberal hacia fuera, mientras que Bloomberg es la expresión del modelo global, financiarizado y atado al mundo de la comunicación y las tecnologías. Ojo, también neoliberal hacia los países dependientes. Un neoliberalismo que se propone demoler los estados-nación: sin justicia independiente, sin fronteras en el ciberespacio, sin medios públicos, abierto a las exportaciones y sometidos por la deuda externa. Neocolonialismo a favor de los 26 nuevos «nobles» que manejan las principales empresas de las TIC y energía del mundo.

Cómo se ve, demócratas y republicanos no tienen diferencias a la hora de reasumir el poder en lo que denominan su patio trasero, nuestra querida Patria Grande. Y han decidido, como dice Vladimir Putin, que EUA quiere aplicar en América latina el modelo sirio o el caos que dejó en la Libia post-Kadhafi.

Putin-Xi Xin Ping

Mientras tanto,  los líderes Putin y Xi Xin Ping ―que hace unos días pasaron por Brasilia con poca prensa― mantienen una prudente distancia de los conflictos al sur de Norteamérica. En la reciente reunión de los Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica)  ambas potencias ratificaron su nacionalismo con control estatal hacia dentro de sus fronteras promoviendo el neoliberalismo en el mundo subdesarrollado. Bolsonaro, denunciado por fascista, no se retiró del Brics.

Las ideologías no están pesando mucho en esta hora de la geopolítica. De todas maneras Rusia y China, aunque parecen respetar un nuevo Yalta, dicen que no admitirán ninguna invasión militar a ningún estado América latina. Apuestan a soluciones político-económicas.

De AMLO a Fernández

La política de desestabilización de las democracias que EUA ha decidido llevar adelante por varias vías incluye el factor militar. Pero con una práctica diferente a la de los 70. No apoyan dictadores.  Fuerzas armadas y de seguridad desestabilizan, aprietan como lo hicieron con Evo Morales. Esta modalidad ya la habían practicado contra Rafael Correa en Ecuador (2010) y que  Gendarmería llevó adelante en 2012 en la Argentina  y, por supuesto, con el coordinado motín federal policial de 2013 bajo el gobierno de Cristina.

Bolivia

Pero el más reciente y doloroso modelo de golpe lo llevaron adelante el 20 de octubre en Bolivia tras el triunfo de Evo Morales. Es el más sangriento y despiadado, racista y mediático de los que nos toca padecer en América. El ariete fue la OEA presidida por el uruguayo Luis Almagro quien, con solo denunciar irregularidades en el conteo de votos, habilitó la denuncia de fraude por parte de la oposición y el avance de las fuerzas fascistoides de Luis Fernández Camacho, un empresario hidrocarburífero.

Increíblemente, y luego de 15 años de gobierno, Morales fue sorprendido por la traición de las fuerzas armadas y de seguridad que, como se vio y se sigue viendo, responden más al Comando Sur de EUA que al gobierno democrático del MAS. Hasta la COB y un MAS desunido mostraron la debilidad del líder boliviano, quien logró que su país tuviera estabilidad con desarrollo y ascenso social.

Ciertamente, estamos ante un nuevo modelo de golpe en el que se llena el provocado vacío de poder con figuras menores de la política del altiplano, mientras la resistencia sigue devastada y atónita frente a este sorpresivo y eficaz ataque político-económico. Escenas de violencia golpean en la Argentina, periodistas y líderes populares son agredidos física y psicológicamente apenas pisan el territorio boliviano.

Uruguay

Tras 15 años de gobierno del Frente Amplio, una alianza de derecha se impone en balotaje por menos de 30 mil votos. Para el futuro queda el análisis crítico del porqué un sector aparentemente hegemónico, que reúne a fuerzas populares, sindicales y líderes como José Múgica (sin denuncias de corrupción ni signo autoritario alguno) fue desplazado del gobierno.

El triunfo de Lacalle Pou con el apoyo del partido Colorado y el militar Guido Manini Ríos ya tiene su impacto sobre el gobierno de Fernández-Fernández. En lo que hace al posicionamiento frente a Venezuela, EUA gana un aliado para condenar a Nicolás Maduro como dictador y el gobierno argentino queda sólo con Andrés Manuel López Obrador de México para sostener la mediación. Juan Guaidó, tiene en América más reconocimiento como presidente que Maduro.

Otro revés para la dupla Obrador-Fernández es que se quedan solos también frente a la defensa del Estado contra los modelos neoliberales que se despliegan en Brasil, Perú, Paraguay, Ecuador, Bolivia; si bien contrarrestados por rebeliones sin conducción político-organizativa como sucede en Chile y Colombia. Una Colombia que, de todos modos, se propone como punta de lanza para invadir a Venezuela.

México

Debería comenzar a profundizarse un debate para saber si es posible sostener un gobierno popular solo con el poder de los votos. Preguntarnos si el neoliberalismo tecno-económico-financiero retrocede frente a las urnas. Pareciera que ante esta ola neocolonizadora la movilización popular y el pueblo organizado con una firme y participativa unidad política son la garantía de resistencia.

AMLO demoró 18 años en llegar al gobierno de México. En ese camino recorrió todos y cada uno de los pueblos, conversando, escuchando y reconociendo los poderes que dominan cada distrito. Supo del poder del narcotráfico y también de cómo la militarización de la lucha posibilitó un corrupto sistema de combate ganado por la corrupción y el manejo del Comando Sur a través de la DEA que dejó a México al borde la una guerra civil declarada.

A dos días del triunfo electoral de Evo Morales, el 22 de octubre el general Carlos Gaytán Ochoa, jefe de la lucha contra el ejército zapatista en Chiapas, hombre adiestrado en EUA, aunque retirado de la fuerza fue invitado a dirigir un discurso a todas las fuerzas armadas en la Secretaría de la Defensa Nacional mexicana. Los militares en actividad escucharon a Gaytán decir que el gobierno de AMLO no es mayoritario, que es de una falsa izquierda y que no está actuando bien en la lucha contra el narcotráfico.

Un par de días después Richard Glenn, subsecretario de Estado del gobierno de Trump, criticó por inefeciente la lucha contra el crimen organizado, instando al gobierno de AMLO a que despliegue una estrategia integral. O sea que vuelva a incluir al ejército y a la DEA. Lopez Obrador le contestó que sería bueno que EUA dejara de armar a los narcos mexicanos para evitar más derramamiento de sangre.

Un partido llamado México Libertario (ML) convocó para el domingo 1 de diciembre una marcha y un acto que según aclararon sus líderes no pretende dar un golpe contra el presidente, sino  de lograr que “ recapacite” en su modelo de lucha contra el narco. Y Víctor Becerra, líder del ML, introdujo un nuevo concepto de corrupción: un gobierno que no defiende a sus ciudadanos en la lucha contra el enemigo narco, es un corrupto. Apoyan este acto el PRD y el Pan de Vicente Fox.

El reaparecido Fox, expresidente mexicano, que vino a firmar el ALCA en Mar del Plata dijo que Evo es un ratero, dictador, traidor y  narco, aumentando la presión para que México abandone su histórica costumbre de proteger a los exiliados y refugiados políticos.

La derecha combina Poder Judicial, Prensa y militares bajo la conducción del departamento de Estado y añade en sus prácticas la movilización popular.

Las alertas están a la vista: Quien quiera oír que oiga.

- Néstor Piccone, Periodista y psicólogo. Director de TeleSur (2007), gerente de Noticias de Radio Nacional (2003-2008) y Canal 7 (2007). Cofundador de la CTA y secretario de Difusión (1989-2001). Integrante de Codehcom

 

codehcom - 30 de noviembre de 2019