El pánico de la derecha brasileña

La derecha brasileña ha realizado su sueño desde 2003: sacar el PT del gobierno. Como no lo ha logrado por medio de elecciones -y se dio cuenta que ya nunca más lo lograría - , optón por el atajo del golpe. Estuvo condenada así a tener como presidente al vice de entonces, Michel Temer, con toda la carga de acusaciones de corrupción.

Una nueva vieja derecha

 

No podría ser tan similar la derecha que vuelve en países de América Latina y esa misma derecha en los años 1980/1990, en sus programas de gobierno. Aplican duros ajustes fiscales, a partir de los mismos diagnósticos que criminalizaban los gastos estatales, las políticas sociales, los derechos de los trabajadores. Los gobiernos de Macri y de Temer no toman en cuenta que ese mismo programa se ha agotado, que fracasó y que fue reemplazado por el de gobiernos exitosos, que disminuyeron significativamente la pobreza y la exclusión social.

El contraataque

Las nuevas derechas regionales crecen a partir de una agenda institucional y anti-corrupción y la decisión de aceptar el piso de derechos sociales construido en la última década. Aunque incipiente, su ascenso obliga a repensar los modos de definirlas.

Las derechas latinoamericanas debieron lidiar en estos años con importantes desafíos: si ya habían superado en buena medida el lastre de su pasado autoritario, la década del 2000 trajo una hegemonía de gobiernos de izquierda y nacional-populares poderosos electoralmente, que hicieron del neoliberalismo su principal antagonista.