Paraguay: Se timbearon los ahorros de medio país

Paraguay, tiene 6.109 millones de habitantes, de los cuales 3,2 millones son personas ocupadas. El UENO Banco tenía 2.941 millones de clientes. Resumiendo: la mitad de la población de Paraguay, y más del 90% de las personas ocupadas quedaron enganchadas en la estafa de un Banco que tiene como uno de los principales accionistas al presidente de la República, Santiago Peña. Parece un cuento de García Márquez, pero ocurrió.

El crecimiento extraordinario de la clientela del UENO Banco, se consiguió simplificando los trámites para la apertura de cuentas, con un sistema similar al que usa Mercado Pago en la Argentina. Esto permitió que jubilados, pequeños comerciantes, jornaleros y emprendedores, que nunca habían tenido una cuenta bancaria dispusieran de una plataforma digital para cobrar sus ingresos y hacer transferencias. “Pertenecer” a UENO Banco, tenía además sus beneficios. Quien tenía una cuenta allí, recibía un pequeño interés.

El pasado 2 de noviembre el Banco Central del Paraguay, decidió interrumpir todos los servicios de UENO Banco. Ya no se pudo retirar depósitos o utilizar tarjetas. Esta decisión se tomó cuando inspectores del Banco Central advirtieron que el banco estaba operando con mínimos niveles de solvencia. Carecía de respaldo suficiente para afrontar los compromisos con sus clientes. Además detectaron préstamos muy importantes a empresas de dudosa existencia o cobrabilidad, que casualmente estaban vinculadas a las autoridades del Banco. El CEO del Banco, Miguel Vázquez fue detenido, mientras se investigan sus responsabilidades.

Hay una fuerte percepción de que, cuando se pueda desentrañar la trama, se descubrirá una gran estafa piramidal. En este tipo de maniobras financieras suele ocurrir que se cautiva a ahorristas con beneficios que se van pagando con el ingreso de nuevos ahorristas. Después grandes montos de dinero se esfuman en prestamos fantasmas. Al final solo quedan papeles sin valor y millones de dolientes.

Como ocurrió en tiempos del “corralito” argentino, el Banco Central ha dispuesto que los depositantes podrán empezar a recuperar su dinero pero en guaraníes y en cuotas. Por ahora, solo pueden retirar hasta un máximo de 10 millones de guaraníes por persona (1.675 dólares). Después, se verá.

En el caso del UENO Banco no solo han quedado atrapado los ingresos de trabajadores, jubilados y cuentapropistas, sino también 335 millones de dólares del Instituto de Previsión Social, responsable de pagar sus haberes a 32.000 jubilados. Se suman a los doliente: la Administración Nacional de Electricidad y de la represa binacional de Itaipú, y la COMEBOL (Confederación Sudamericana de Fútbol).

Al repasar la lista de los accionistas del UENO Banco, no podía faltar el nombre del primer mandatario de Paraguay, Santiago Peña. Este personaje mantuvo vinculación con el grupo hasta marzo de 2025, y al asumir la presidencia del país, nombró al frente del Banco Central a Carlos Carvallo, hasta ese momento, CEO del UENO Banco. En otras palabras, garantizó que el Banco siguiera haciendo de las suyas, sin ningún control estatal.

Cuando faltó la plata y estalló el escándalo financiero, el primer mandatario, Peña, trató de apaciguarlo entregando la cabeza de Carvallo, pero no parece suficiente. El presidente ha quedado expuesto a un juicio político que puede concluir con su destitución.

Desde que estalló este escándalo bancario se han multiplicado las protestas de los ahorristas y, como es de suponer, el gobierno ha ordenado la represión. Se comenta que algunos policías no parecen muy decididos a golpear a los manifestantes, porque ellos también tienen sus ahorros atrapados en el UENO Banco.

El “modelo paraguayo”, elogiado reiteradamente por Milei como ejemplo de orden fiscal, baja inflación, e impuestos reducidos, ha mostrado su verdadera cara. Paraguay es realmente un modelo de cómo, en distintos países, las bandas de estafadores se ocultan detrás de los discursos de la ultraderecha.

 

Fuente: Huella del Sur - Noviembre 2026

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