Las mujeres y las regiones fronterizas latinoamericanas

Las experiencias de las mujeres en las fronteras vienen generando un interés creciente, alentado por los enfoques críticos en las ciencias sociales y el activismo feminista. En ese marco, es posible echar luz sobre las dinámicas circulatorias fronterizas, la violencia de género y el imperativo de marcar el cuerpo de las mujeres en las áreas limítrofes latinoamericanas. Pero también sobre los contradictorios procesos de sobrecarga productiva y reproductiva femenina, y su vinculación con la articulación de una agencia transfronteriza.

Invasión y violencia

No importa si viven en Paraguay, en Brasil, en Colombia, en México, los pueblos indígenas de todo el mundo, y los latinoamericanos en particular, sufren violencias, acusaciones infundadas, la usurpación de sus tierras, el asesinato de sus dirigentes.

¿Por qué paramos?

 

Desde el escenario principal leyeron un texto en donde enumeraron los puntos del reclamo contra la violencia machista. También hubo fuertes críticas contra el Gobierno, la Justicia y los medios de comunicación.

No es la fuerza, es la cultura

 

Las diferencias biológicas existen pero no explican por qué los chicos juegan al fútbol y las niñas con muñecas. Tampoco que las mujeres perciban salarios más bajos que los varones o que en la mayor parte del mundo jamás haya habido una gobernante de sexo femenino. Las desigualdades, dicen Alejandro Grimson y Eleonor Faur, se explican por motivos culturales antes que por diferencias hormonales. Adelanto de Mitomanías de los sexos de Siglo XXI.

Para ellas, ni Justicia

A pesar de que las mujeres son mayoría dentro del Poder Judicial, donde ocupan un 55 por ciento de los puestos, siguen sin poder llegar a los cargos más altos. La cultura patriarcal y los estereotipos de género son dominantes y mantienen el límite que impone el llamado “techo de cristal” que dificulta el ascenso. Las trabajadoras judiciales se concentran en los cargos de secretaria y son cada vez más a medida que se baja en el escalafón, hasta las funciones administrativas. En las Cortes y Superiores Tribunales de todo el país acceden al 22 por ciento de los lugares, 33 por ciento llegan al cargo de camaristas y hay 44 por ciento de juezas de primera instancia. En el fuero federal –de alcance nacional y, a veces, de gravitación política– la proporción es más baja, con 24 por ciento de camaristas y 34 por ciento de juezas. Estos son algunos de los datos que surgen del Mapa de Género, un relevamiento que desde 2009 repite todos los años la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema. En base a este y otros estudios se diseñan estrategias en busca de cambios y una mayor inserción de mujeres en los niveles jerárquicos.