Los extremos esfuerzos por vestir de oveja al lobo

Marcos Ortiz F.


Mientras que la prensa internacional no tiene problemas en calificar de "ultra" al ultraderechista José Antonio Kast, los periódicos tradicionales se esfuerzan por hacerlo ver moderado, obviando cosas como su apoyo a Miguel Krassnoff, y buscando hacer parecer extremo a Gabriel Boric, por temas como su oposición al rodeo o el apoyo del PC.

ulminada la primera vuelta de las elecciones presidenciales chilenas, una buena cantidad de miradas se volvieron sobre nuestro país. Medios de comunicación del mundo entero intentaban descifrar cómo en un plazo de dos años se pasaba del estallido social y un masivo apoyo a la redacción de una nueva Constitución a la irrupción de un candidato como José Antonio Kast al tope de las preferencias.

Los calificativos empleados en el extranjero para describir al presidenciable del Partido Republicano tuvieron escasos matices. “Ultraderechista” (El Espectador, de Colombia; Página 12, de Argentina, El País La Diaria, de Uruguay; El Comercio, de Perú; Folha, de Brasil), “Ultraconservador” (La Nación, Argentina), “Extrema derecha” (O Globo, de Brasil; Le Monde, de Francia) y “Populista de extrema derecha” (The Guardian, de Inglaterra) fueron los calificativos que más se repitieron.

En Chile, La Tercera consignó estos apelativos en una extensa nota en su edición digital del 23 de noviembre, pero no abordó en ella el tema de fondo: ¿Por qué debemos acudir a medios internacionales para poder leer sobre la “ultraderecha populista” que compite en la elección presidencial chilena? ¿Por qué el francés Libération habla derechamente del “hijo de un oficial de la Wehrmacht y nostálgico de Pinochet”, mientras que en Chile el mismo candidato es considerado apenas un “outsider de la derecha”? ¿Por qué El Mercurio se permite hablar de fenómenos de ultra derecha en Francia, Italia o Hungría, pero no cuando convive con ellos a diario en el patio de su casa?

¿Por qué el francés Libération habla derechamente del “hijo de un oficial de la Wehrmacht y nostálgico de Pinochet”, mientras que en Chile el mismo candidato es considerado apenas un “outsider de la derecha”? ¿Por qué El Mercurio se permite hablar de fenómenos de ultra derecha en Francia, Italia o Hungría, pero no cuando convive con ellos a diario en el patio de su casa?

En su edición del lunes 22, mientras los medios colombianos recordaban la admiración de Kast por Jair Bolsonaro, El Mercurio narraba que el candidato “desayunó temprano junto a su familia para luego votar pasadas las 9:30 horas en el Colegio María Ana Mogas, de Paine, y luego almorzó vistiendo una polera con la frase ‘Dicen que soy extremo...’”.

Los calificativos, etiquetas o categorías escogidos por la prensa extranjera, sin embargo, no son importantes per se. El análisis de su utilización es relevante puesto que evidencia la mirada crítica y de sospecha ante un posible futuro presidente que duda del cambio climático, propone rebajar impuestos a quienes más tienen y duda de la maldad de violadores de los derechos humanos. Es la ausencia de ese distanciamiento al que nos hemos acostumbrado con los años y lo que explica la sorpresa de muchos al ver que Kast es un populista de extrema derecha pero solo para quienes no viven en Chile.

Para soslayar este punto y poder incluir a determinados medios extranjeros en sus análisis, parte de la prensa chilena más tradicional ha encontrado la solución remitiéndose a medios económicos internacionales como The Economist o a los “analistas de Wall Street” –citados por La Segunda en su portada del martes– a quienes poco les importa si Kast no cree en el calentamiento global o si piensa que es urgente cerrar el Ministerio de la Mujer. Bloomberg fue uno de los que más lejos llegó y tituló: “El giro a la derecha de Chile es una bendición para los multimillonarios agobiados”, resaltando el alivio que la elección del domingo significó para fortunas como las de Horst Paulmann o Álvaro Saieh.

Para qué citar a El País de España llamando a Kast “ultraderechista” si es posible entrevistar a página completa al “destacado periodista y actual columnista del diario español ABC” John Müller, quien señaló que “Kast claramente no es un Bolsonaro. Creo que es un falso extremista”. Eso fue justamente lo que hizo El Mercurio en su edición del lunes 22.

Pero moderar la figura del candidato de extrema derecha no parece ser suficiente y los esfuerzos se han enfocado adicionalmente en mostrar a Gabriel Boric, su contendor, como el verdadero prohibicionista extremo por su oposición al rodeo. En ese sentido, el diario de los Edwards ha publicado en un mes no menos de seis notas sobre las “masivas marchas en defensa y rescate de las tradiciones chilenas”, acotando debidamente que ocurren producto de las declaraciones del candidato de Apruebo Dignidad contrarias al rodeo. Así, hemos sido leído sobre desfiles en San Vicente de Tagua Tagua, Curicó, Talca, San Carlos, Los Andes, Colina, Olmué, Cabrero, Cañete, Copiapó, La Serena, Cauquenes, Paine, Parral, Osorno, Rancagua y Valparaíso.

Pero moderar la figura del candidato de extrema derecha no parece ser suficiente y los esfuerzos se han enfocado adicionalmente en mostrar a Gabriel Boric, su contendor, como el verdadero prohibicionista extremo por su oposición al rodeo.

De esta manera, el que aparece como extremo es quien se apiada los animales y se opone al rodeo y las carreras de galgos; no así quien se compadece de Miguel Krassnoff y sus condenas que suman 804 años de presidio.

Pero la estrategia favorita de determinada prensa para presentar como extremo a un candidato –y, por consiguiente, moderar la figura de su adversario– ha sido otra. Es así como los esfuerzos mercuriales por empujar al Partido Comunista al centro de la agenda parecen sacados de manual. El miércoles 24, por ejemplo, el diario de los Edwards publicó un editorial sobre los resultados electorales de la tienda dirigida por Guillermo Teillier, entrevistó largamente a la alcaldesa de Santiago Irací Hassler y dedicó una larga nota al posible quiebre de las farmacias populares con la correspondiente foto de Daniel Jadue. Un día antes, en tanto, el martes 23, El Mercurio se encargaba de poner la bandera comunista en el primer plano de la foto que acompañaba la actividad en terreno del candidato Boric.

De esta manera, un partido históricamente ignorado por gran parte de la prensa conservadora ha pasado a ocupar espacios protagónicos en la medida en que su presencia puede ahuyentar a votantes de centro.

A tres semanas de la segunda vuelta que definirá al Presidente que gobernará bajo el alero de una nueva Constitución, hay quienes se empeñan a diario por cubrir con lana de oveja a un lobo que solo parece ser visible a los ojos de la prensa del resto del mundo. De este lado de los Andes, en cambio, sus más voluntaristas promotores ya creen incluso escuchar los primeros balidos que salen de entre sus afilados colmillos.

 

Interferencia.cl - 25 de noviembre de 2021

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