Las inversiones rusas, un freno a la acción de la UE

Luisa Corradini
En plena crisis ucraniana , cuando los occidentales intentan imponer sanciones al Kremlin para obligarlo a negociar, las noticias cayeron como un balde de agua helada en los círculos políticos y diplomáticos : entre el domingo y anteayer, los rusos gastaron miles de millones de euros en la compra de importantes empresas europeas. Esas operaciones demostraron, al mismo tiempo, los profundos lazos que existen entre Moscú y la Unión Europea (UE).

El domingo, Mikhail Fridman, uno de los hombres más ricos de Rusia, y su socio, German Khan, anunciaron la compra de las actividades de gas y petróleo del grupo energético alemán RWE por un valor de 5100 millones de euros. El lunes, el gigante estatal ruso de petróleo Rosneft se apoderó del 13% del paquete accionario de la empresa italiana Pirelli, con la adquisición del 50% de un nuevo holding compuesto por Pirelli y los bancos italianos Unicredit e Intesa Sanpaolo. Al realizar la operación a 12 euros por acción, el acuerdo valoriza la parte comprada por Rosneft en 1000 millones de euros.

Ambos anuncios fueron interpretados como la mejor prueba de las dificultades que tendrán que sortear los occidentales para que el camino escogido para hacer presión sobre Moscú, el de las sanciones económicas, sea realmente eficaz.

Rusia es el tercer socio comercial de la UE, después de Estados Unidos y China. En 2012, el intercambio alcanzó la cifra récord de 336.000 millones de euros, diez veces más que el volumen entre Rusia y Estados Unidos. Si a esa cifra se suman las exportaciones de servicios, el valor de la relación comercial entre Rusia y la UE se eleva a 520.000 millones de euros. Rusia es también el principal proveedor de energía de Europa.

Por su parte, la UE es el mayor inversor en Rusia. Según estimaciones de la Comisión Europea, el 75% de las inversiones extranjeras directas en las ex repúblicas soviéticas provienen de países miembros de la UE.

Ésa es la razón por la cual los empresarios alemanes se resisten a la intención de la canciller Angela Merkel de aplicar sanciones comerciales. Para Alemania, las exportaciones a Rusia ascienden a 37.000 millones de euros anuales. Cerca de 6000 empresas alemanas están instaladas en ese país. El año pasado, Rusia exportó a Alemania unos 38.000 millones de euros, sobre todo en gas y petróleo.

En Gran Bretaña, en los últimos 12 meses los rusos compraron el 9% de las propiedades de más de un millón de libras (1,2 millones de euros), según la inmobiliaria Knight Frank. En Italia, el 4% de las ventas de Pirelli parten hacia Rusia.

La situación de Francia es más delicada. En pleno marasmo, el gobierno de François Hollande anunció ayer que podría anular la venta a Rusia de dos buques militares tipo Mistral, por un valor de 1200 millones de euros. El golpe sería durísimo para los astilleros franceses, muy afectados por un desempleo que alcanza el 12% a nivel nacional. El proyecto habría dado trabajo a unas 1000 personas durante cuatro años.

En la pulseada, todos saldrán perdiendo. Rusia podría ser la más afectada debido a su debilitada economía y su enorme dependencia de la venta de gas y petróleo. Pero la reactivación europea es todavía muy frágil, y miles de compañías e inversores podrían verse seriamente perjudicados.

La Nación - 19 de marzo de 2014

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