Otra Europa

La Europa monetaria ha fracasado. La Europa del euro, sometida al neoliberalismo globalizador más radical, ha sido incapaz de construir una unión política, social y económica, que estuviera a la altura de la excelente Carta de Derechos Fundamentales que alumbró el año 2000.

Estaba claro que el cortoplacismo económico y el sometimiento a los mercados llevaba a brotes neofascistas, xenófobos, fanáticos, aislacionistas… El resultado de las elecciones recientes en Austria, los adictos a Le Pen en Francia, la ultraderecha en Suecia –que contrasta todavía más con su pasado-… todo auguraba –los PIGS; la desfachatez de nombrar gobiernos sin urnas en Italia y Grecia, cuna de la democracia; el absurdo seguimiento de los grupos plutocráticos (G7, G8, G20) en lugar de fortalecer un sistema multilateral democrático; la sustitución de los valores éticos por los bursátiles; la deslocalización productiva guiada por la codicia; la tibieza institucional y moral frente al derecho al asilo y la ayuda al desarrollo…- lo que ahora parece sorprender a la mayoría de los líderes europeos.

Las trampas del TTIP

A comienzos del 2.013 comenzó su singladura el llamado Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión (TTIP por sus siglas en inglés) con el objetivo de “relanzar el intercambio de bienes, servicios e inversiones entre EEUU y la Unión Europea” y que podría atracar en puerto en el 2.017 tras culminar recientemente la UE y EEUU la últimas ronda de conversaciones.Sin embargo, aunque todos los países apoyan políticamente unas negociaciones que deberían finalizar para principios del 2017 y que en teoría tan sólo implican la eliminación de aranceles, la normativa innecesaria y las barreras burocráticas, en la práctica estarían plagada de escollos, como la normativa alimentaria y fitosanitaria.

¿Qué clase de guerra es ésta?

Reflexión. En este vibrante llamado, el filósofo Etienne Balibar, especialista en racismo, caracteriza el conflicto como nómade, polimorfo y asimétrico, y exige reinstaurar la paz en la agenda política occidental.

Sí, estamos en guerra. O mejor, de ahora en adelante, todos estamos en guerra. Asestamos y recibimos golpes. Estamos de duelo, sufriendo las consecuencias de estos acontecimientos terribles, en el triste conocimiento de que sucederán otros similares. Cada una de las personas asesinadas es irreemplazable.

A dónde vamos

La gran discusión de Keynes en 1925 fue contra el sentido común del Tesoro británico, y los políticos, que querían regresar la libra esterlina a su paridad de antes de la Primera Guerra Mundial, y con eso al patrón oro. En ese momento, con el tipo de cambio flotante a $4.44 por libra, el debate era si devaluar la libra a $3.60 por Libra o revaluarla y restablecer la paridad de preguerra de $4.86.

Sociedades polarizadas

La crisis ha acentuado la desigualdad y la polarización en todos los países, y particularmente en Europa y EE.UU., donde se inició.

Vivimos en sociedades cada vez más polarizadas. O sea, donde los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Y los riquísimos se apropian de más riqueza cada día. ¿Cuánto más?

El fracking como arma estratégica de EE.UU.

Dado que las energías alternativas todavía necesitan enormes subsidios como para ser viables en los países en vías de desarrollo, que la práctica del fracking es todavía incipiente y suscita recelos medioambientales y que la inercia de los activos petroleros no permitirá que las grandes compañías abandones sus equipos e infraestructura actual, se deduce que la economía mundial seguirá gravitando sobre la dependencia del petróleo en la próxima década.

La ortodoxia ha fracasado: Europa necesita un nuevo acuerdo económico

David Cameron anda recorriendo Europa, aparentemente sin mucha idea de lo que quiere conseguir en su tan alabada renogeciación anticipada a un referéndum en 2016 o 2017. Si el primer ministro cree que puede debilitar los derechos de los trabajadores y esperar buena voluntad respecto a Europa para mantenernos en la UE, comete un gran error.