Un déjà vu de viejas desigualdades

En los barrios populares del conurbano bonaerense, niños, niñas y adolescentes viven la escolaridad como un delicado equilibrio entre el deseo de terminar la escuela y la necesidad de trabajar, la maternidad, la falta de celulares y los problemas de conectividad. “El futuro se juega en una suma de detalles mínimos que hacen que una escuela sea escuela: un lugar donde enseñar y aprender que no necesite de superhéroes ni actos heroicos”, dicen Silvia Grinberg y Julieta Armella.

Con una mano en la tiza y otra en el teclado

Mientras el ciclo lectivo 2021 avanza con idas y vueltas en un escenario inédito y las preguntas sobre cómo seguirá flotan en el ambiente, aparecen, de a poco, ciertas certezas sobre lo que pasó cuando empezaba el aislamiento. A un año de la suspensión de las clases presenciales por el inicio de la cuarentena, por primera vez hay datos oficiales que dan un panorama de qué fue lo que pasó en esos meses de fase uno. Un mapa de cómo fue para todes vivir las clases a la distancia.

La desigualdad de las naciones

Los mercados son mecanismos de elección social, donde el dinero es el equivalente del voto: los que tienen más dinero tienen más influencia sobre los resultados del mercado. Los gobiernos también son mecanismos de elección social, pero aquí el poder de votación se distribuye en forma igualitaria, sin importar la riqueza. La igualdad política debería actuar como contrapeso al poder de «votación» desigual que se ejerce en el mercado.